Hasta diciembre, Península Valdés y Puerto Madryn tienen los mejores avistajes

El norte costero de la provincia de Chubut ya arrancó desde el mes pasado con la mejor temporada. Con safaris para todos los gustos: ballenas, pingüinos, orcas, lobos y elefantes marinos, pocos lugares en el mundo ofrecen la posibilidad de observar en su ámbito natural tanta cantidad de animales.

Península Valdés, a 77 kilómetros de Puerto Madryn, es una zona privilegiada en donde se puede apreciar a las gigantescas ballenas a unos pocos metros de lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres que conviven en esta Reserva Natural de 360 mil hectáreas. Es tan destacable la población faunística, que la Unesco declaró a este sitio "Patrimonio de la Humanidad".
Desde septiembre y hasta fin de año, Puerto Madryn y Península Valdés están en boca de todos, y reciben visitas tanto nacionales como extranjeras, atraídos por la promesa de conocer el verdadero safari en la Patagonia argentina.
Sin lugar a dudas la diva de esta zona es la ballena franca austral, que se pasea por las costas del Golfo Nuevo, frente a las playas y muelle de Puerto Madryn. Con su famosa cola, sus rituales de apareamiento, sus crías recién nacidas, este espécimen llega todos los años en el mes de junio, porque encuentra la tranquilidad que precisa para reproducirse y darle las primeras lecciones de vida a sus ballenatos. De cuerpo oscuro, agrisado y negruzco, regordeta y sin aleta dorsal, la ballena franca posee en su gran cabeza ciertas callosidades que permiten diferenciar unas de otras y que a su vez son una especie de ícono distintivo de este tipo de cetáceos.
Los avistajes comenzaron en la década del `70, cuando algunos barcos que navegaban por la península notaron que las ballenas se acercaban curiosas y que al percibir la presencia del hombre, no huían, sino que mostraban sus colas, realizaban saltos e incluso nadaban en círculos alrededor de las embarcaciones. Hoy la situación es idéntica, pero el paso del tiempo, el surgimiento y la institucionalización de los avistajes, el aporte científico para leer correctamente los comportamientos y hábitos de la especie y, sobre todo, su presencia constante hizo que la ballena franca austral se transformara en una pasión argentina y patagónica.
Una de las curiosidades de la vida de estos mamíferos marinos está dada por su alimentación. Mantienen sus toneladas de peso a base de alimento microscópico que dejan entrar a través de las barbas que revisten su boca. Las ballenas no tienen dientes sino barbas que atrapan el krill y el plancton cuando llenan de agua su boca.
Las opciones para verlas son desde la rambla en Madryn, en el área natural El Doradillo, y con los avistajes embarcados que se ofrecen en Puerto Pirámides. Estas propuestas incluyen días de campo y alojamiento.
Otro espectáculo de la fauna patagónica lo brinda cada año hasta marzo el pingüino de Magallanes.
Lo curioso de los pingüinos es que buscan el nido exacto que dejaron el año anterior para reacondicionarlo y a partir de allí transitar el proceso de reproducción. En el mes de abril regresan al mar y allí se mantienen hasta la próxima primavera, por lo que hay tiempo suficiente para planear un paseo junto a ellos entre estos meses.
Caminar entre pingüinos es una experiencia inolvidable y simplemente disfrutar de la reconstrucción de sus nidos, del cortejo, la puesta de huevos, el nacimiento de los pichones, las largas caminatas para ir y venir desde el mar con el alimento y el cambio de plumaje. A esto se suma el hermoso paisaje y la convivencia con otras especies faunísticas y la flora autóctona.
En las cercanías de Puerto Madryn hay varias colonias de reproducción, y muy numerosas, como la de la Estancia San Lorenzo, área protegida en Punta Norte, Península Valdés, y la de Reserva El Pedral, en Punta Ninfas, que también forma parte de la reserva de biósfera de Unesco. Estas propuestas incluyen días de campo con asado de cordero patagónico, alojamiento en hoteles de campo, y excursiones para descubrir fósiles en los acantilados y cañadones que desaguan al mar.
Uno de los lugares más conocidos para ver pingüinos es el Área Natural Protegida Punta Tombo, al cual se llega tomando la Ruta 3 hacia el sur, a 170 kilómetros de Madryn. Allí se aloja a la colonia continental de Pingüinos de Magallanes más grande de América, con casi un millón de ejemplares. Por las pasarelas aéreas de la reserva se los puede ver en sus nidos, camino al mar en busca de alimento o dándole de comer en la boca a sus pichones. Además, entre los pingüinos también se distinguen gaviotas cocineras, skúas, patos vapor, cormoranes reales y de cuello negro, palomas antárticas y petreles. El moderno Centro de Interpretación, de casi 3.000 metros cuadrados, permite entre otros muchos aspectos que los turistas entiendan y conozcan las características de la vida de los pingüinos. Comprende salas temáticas, denominados espacios: del territorio, del pingüino de Magallanes, de la restinga, del mar, de la tierra, para la conservación y otras áreas como el domo de los vientos y un laboratorio.
Los elefantes y lobos marinos se dejan ver en varios puntos de la costa de Chubut, como en las reservas de Punta Loma y Punta Pirámide. Pero especialmente en las playas de Punta Norte entre los meses de septiembre y abril, las orcas también se asoman buscando presas. Esperan a que la marea suba y en cuanto ven la oportunidad, se varan intencionalmente en la playa para poder capturar crías de lobos marinos y alimentarse. Si bien hay orcas desde el mes de septiembre, este comportamiento es más fácil de ver entre fines de febrero y abril, siempre en horarios que coinciden con la marea alta.
El verdadero safari faunístico que propone la llamada Capital Nacional del Buceo se complementa con una amplia oferta científica y cultural en la que destaca el centro de interpretación Ecocentro y el Museo Municipal de Arte.
El museo paleontológico Egidio Feruglio, un sitio de exhibiciones e investigación ubicado en la ciudad de Trelew, es el lugar emblemático para apreciar los orígenes de las especies y la evolución de la vida desde el mar a la tierra.
Los atractivos de la fauna marina y las áreas naturales que rodean a la Península Valdés tienen un agregado especial en Puerto Madryn, que ofrece más de 7 mil plazas hoteleras de muy buen nivel y un circuito gastronómico donde las comidas elaboradas a base de pescados y mariscos, son las especialidades más buscadas por los turistas que visitan esta zona de la Patagonia.

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