"Hasta que te conocí", una historia que sacude como un "cross" a la mandíbula

En ese universo se cruzarán Walenski, un ex pesista a cargo de un gimnasio en Avellaneda, y Lucero, la novia de un stripper que aparecerá muerto de un balazo junto a un pitbull, luego de que recibe la inesperada noticia de que la joven está embarazada.

Envuelta en una atmósfera oscura y violenta, Luis Gusmán aborda en "Hasta que te conocí" una trama que tiene como punto de partida un asesinato alrededor del cual se tejen otras historias, donde la ocultación y el engaño configuran una novela dominada por la intriga que, como un "cross" a la mandíbula, sacude constantemente al lector.
En ese universo se cruzarán Walenski, un ex pesista a cargo de un gimnasio en Avellaneda, y Lucero, la novia de un stripper que aparecerá muerto de un balazo junto a un pitbull, luego de que recibe la inesperada noticia de que la joven está embarazada.
Este asesinato dará lugar al ingreso en la historia del inspector Bersani -un personaje que, como Walenski, integra el universo narrativo de Gusmán- quien se sumergirá en el oculto y sórdido mundo de las peleas de perros.
En una entrevista con Télam, Gusmán sobrevuela los mecanismos de construcción de esta historia y los ambiguos vínculos que entrecruzan a los hombres en la novela, editada por Edhasa.
n En el libro la trama parece irse corriendo todo el tiempo y da la sensación de que cuando el lector está poniendo foco en una historia, el narrador lo saca para ubicarlo en una nueva ¿Por qué eligió contar de esta forma, qué buscó generar en el lector?
-Es posible que la cuestión, llamémosle el enigma, se desplace todo el tiempo mediante, por ejemplo, el malentendido. Quizás no es que se abra otra historia, sino una mini-historia que depende de la que es central. No fue mi intención sacar de foco al lector.
Sólo trataba de avanzar en la trama. Cada vez que escribo, es posible que desde "Villa" o más correcto desde "El peletero", "mi lector" es el suspenso, que es como el sostén, el esqueleto de la trama. Los hilos invisibles que la arman. Una cirugía estética. Si se nota, es un fracaso. Espero que en esta novela el truco no esté demasiado a la vista.

"CROSS" A LA MIRADA
n En un sentido, en la obra veo una correspondencia entre lo que se cuenta y el modo en que se cuenta, por lo que los cambios en el relato se relacionan con la violencia típica del mundo de los boxeadores que cruza a estos personajes, y se asemejan a un "cross" en la mirada del lector, que se ve constantemente sorprendido. ¿Está de acuerdo con esa observación?
-En una entrevista con otro periodista decíamos pesistas y no boxeadores porque me parecía que Gatica o El toro salvaje ya eran un género inimitable y aplastante. Con lo cual, su lapsus vale. Pero estoy de acuerdo con el "cross" a la mandíbula para decirlo con palabras de Arlt.
Hay algo muy físico en esta novela. Los personajes ocupan un espacio. Tienen un cuerpo, un volumen, una sonrisa y como en el caso de Lucero, hasta un susurro. Quizás fue la influencia de Lito Cruz y Martín Adjemián, los actores de la película de Mario Levín, "Sotto Vocce". Tuve su imagen presente.
n En este sentido, todo el tiempo se ve que hay un ser y un parecer, como ocurre con Bersani, que parece un policía honesto. Es un personaje que está en consonancia con la oscuridad, el ocultamiento ¿Cómo pensó la historia en ese sentido?
-Creo que el epígrafe de Nietzsche "El problema no es que me hayas mentido sino que ya no te pueda creer, eso me estremece", tiene un sentido, una dirección "narrativa". Todos los personajes mienten o se mienten entre sí. Creo que es más la mentira que el parecer. Eso permite que avance el relato hacia cierta ambigüedad que es el tono de la novela. Finalmente a la víctima, la pudo matar cualquiera. Lo raro es que no es una novela policial en el sentido clásico, sino que se vale del relato policial para contar otra historia.

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