Hay bandas que se ofrecen para "cuidar" viviendas por las noches

Residentes de la calle Cipriano Alonso casi La Razón, quienes reclaman la presencia de máquinas viales en el lugar para poder sacar los dos metros de barro en la vereda e ingresar a sus viviendas, ayer le comentaron a El Patagónico que hay grupos de jóvenes que se acercan a ofrecerse para "cuidar" las casas de la cuadra. A una vecina le robaron hasta la ropa que había dejado tendida en el cerco. El lunes en la calle Manuela Pedraza al 3000, en el barrio Juan XXIII, un vecino corrió a dos delincuentes que intentaban introducirse a una vivienda.

Los vecinos de la calle Cipriano Alonso al 600 del barrio Pueyrredón ayer todavía continuaban con el acceso a sus casas tapado de barro. Pablo y Emilio sacaban lodo seco del interior de un quincho en donde permanecían apilados todos los muebles dañados por el aluvión que inundó la vivienda.
Las máquinas retroexcavadoras el lunes habían avanzado sobre una parte de la calle, pero ayer ya no continuaron y eso decepcionó mucho a los residentes del sector que luego de 21 días de la primera lluvia intensa ya están cansados.
"La gente quiere que le saquen el barro. La gente no está pensando en el préstamo del banco si todavía no le sacan el barro de la puerta", señaló Rodrigo, uno de los vecinos.
Para colmo, siempre están los que se aprovechan de la situación. Algunos vecinos que no tienen ayuda de familiares y conocidos se fueron de la casa. Y ya han llegado al lugar algunos grupos de jóvenes que se ofrecen a "cuidar" las viviendas por las noches.
"Vienen a 'pispear' para robar; donde se dan cuenta que no estás te llevan todo" contaron con temor algunos vecinos.
Rodrigo y otro joven ayer paleaban en la entrada a un patio. Ellos permanecieron en la vivienda durante todo el temporal. Es que temen por los robos.
Las máquinas "dejaron los montículos de tierra y tuvimos que seguir limpiando con las carretillas", contó Pablo.
"Tenemos que cuidarnos entre nosotros, por ahí pasa uno que otro patrullero. Están 'junando'. Cuando pasa el patrullero, se mandan", relató Pablo que ayer esperaba la ayuda de las máquinas viales sentado en el sillón de pana que debió tirar afuera tras la inundación.
A medio metro de la altura de la calle, Pablo sonreía para no llorar. Y a cada rato sacaba una carretilla llena de lodo del interior de su casa. Se secaba el sudor y miraba para la esquina como pensando en que alguna máquina podía llegar.
En la esquina de La Razón y Cipriano Alonso, Dora Moretti sintetizó la situación: "estamos psicológicamente mal". Los vecinos están cansados de esperar la ayuda. "Este es sector de nadie. Estamos abandonados completamente, no viene nadie" denunció la mujer ante El Patagónico.
"Estoy pidiendo solo una máquina que me abra el portón. Acá el que tiene un amigo en la política viene y le abren el portón porque así pasó en la otra cuadra", cuestionó Moretti.
"No tenemos cloacas. Las donaciones de limpieza no nos llegan. Acá es tierra de nadie, por las noches esto es todo desierto, no te podés dejar, la gente que se dedica a estas cosas (los delincuentes) está pendiente de todo esto", sostuvo.

OBSTACULOS
En la esquina de La Razón y Alonso, una madre ayer al mediodía no pudo cruzar con su hijo en brazos. Trató de sortear una de las montañas de barro y no pudo. Los vecinos esperan la ayuda sentados en los grandes montículos de tierra.
Del otro lado de la Kennedy, en el barrio Juan XXIII, ayer tres vecinos reunidos en la calle Manuela Pedraza al 3000 contaron que un habitante de la cuadra el lunes a la tarde-noche sacó corriendo a dos delincuentes que intentaron introducirse a una vivienda de la cuadra luego de que las máquinas dejaran de trabajar.
Los maquinistas comentaron que a las máquinas que son dejadas estacionadas en el lugar, por las noches delincuentes les roban el combustible.

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