"Hay que apostar al transporte sustentable"

Nicolás Muszkat emprendió por primera vez cuando apenas tenía 15 años y promediaba el colegio secundario. Hoy, con 39, es director para la región de Latinoamérica de la multinacional japonesa Shimano.

Llegamos con Ámbito Biz hasta el barrio de Recoleta para participar del desayuno de movilidad urbana donde la japonesa Shimano presentó sus bicicletas con asistencia de pedaleo. Allí entrevistamos Nicolás Muszkat, director de la marca para Latinoamérica. "Hay que apostar fuerte a lo sustentable. En los países desarrollados hay una tendencia importante a utilizar estos medios de transporte. Están cada vez más incorporados, no sólo en la gente sino en el tránsito y en la arquitectura de las ciudades", cuenta Muszkat.

Periodista: ¿Cómo comenzó tu pasión por las bicicletas?
Nicolás Muszkat: En la secundaria, en el año 93, empezaba a estar de moda el tema de la bicicleta mountain bike. Con un amigo del colegio, a los 15 años, decidimos que nuestras primeras vacaciones solos fueran irnos con nuestras bicicletas en micro al sur, para unir en dos ruedas Junín de Los Andes con Esquel. Nos dimos cuenta en el viaje de que no había argentinos haciendo ese tipo de travesías. Había europeos con bicicletas especiales recorriendo toda la Patagonia, o uniendo Alaska con Ushuaia, pero no encontramos a nadie que estuviera haciendo lo mismo que nosotros.

P.: ¿Cuándo surgió la idea de emprender por primera vez?
N.M.: A la vuelta de ese viaje. Con 16 años montamos una especie de pequeña empresa de turismo aventura que organizaba viajes como el que hicimos nosotros. Empezamos yendo a Colonia, Uruguay. Subíamos todas las bicicletas en el Buquebus, recorríamos la ciudad, pasábamos la noche en un campo y al día siguiente volvíamos. Así, terminamos haciendo 4 cruces de la Cordillera de los Andes, desde Bariloche hasta Puerto Montt. También hicimos varios viajes por la Argentina: al Palmar, en Colón, Entre Ríos; varias idas a la Cumbre, en Córdoba, entre otros. Poco después nos contrató Gatorade para organizar bicicleteadas en Pinamar y Punta del Este durante el verano. Desde ahí no paré mas...

P.: ¿Cómo siguió tu carrera?
N.M.: Corriendo triatlones conseguí un patrocinio de una empresa norteamericana que me mandaba cada seis meses una caja con productos para usar en las competencias. Hasta que en 2001 me escriben para ofrecerme distribuir su marca en la Argentina. Ese emprendimiento aún funciona muy bien, tiene más de 15 años de vida en el país, pero hoy lo administra y gestiona mi padre. Se transformó en una empresa familiar. En 2005 un distribuidor de Shimano viene al país para hacer un estudio de mercado, y decide abrir aquí una subsidiaria. Hacen una búsqueda de personal y me seleccionan como presidente de una nueva sociedad que se forma, cuyo objetivo de negocio era, en un 99%, distribuir productos Shimano. Fue una experiencia enriquecedora porque tuvimos que formar una startup de cero.

P.: ¿Nunca pensaste en volver a la empresa familiar que habías fundado?
N.M.: Muchas veces. En el año 2009 decidí revisar qué era lo que realmente quería hacer. Estaba muy desmotivado. La empresa familiar estaba creciendo. Antes de las trabas a las importaciones el mercado de la bicicleta era un boom. Fue ahí que decido abrirme de Shimano. Un mes después, la marca me incorpora a su empresa como empleado directo y me nombra responsable de ventas para Latinoamérica, excepto Brasil y Argentina.

P.: ¿Cómo describirías la nueva e-bike?
N.M.: Es un rodado tope de gama con asistencia eléctrica de pedaleo que permite recorrer mayores distancias con menos esfuerzo, aunque sin dejar de hacer ejercicio. Se trata de bicis comunes a las que se les suma un kit eléctrico que te asiste en el pedaleo. Aunque sólo si querés. Si está apagado, andás como en cualquier otra. Pero si lo necesitás, empieza una experiencia que promete ser un viaje de ida.

P.: ¿Cuáles son las principales diferencias entre una bicicleta asistida y una moto?
N.M.: La principal diferencia es el tipo de usuario. El que busca esta bicicleta es un usuario más sofisticado. La gente quiere expresar un mensaje de sustentabilidad, apostar a la no contaminación.

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