"Hice todo lo posible para estar aquí con ella"

Heather McManamy dejó varias cartas para despedirse de sus seres queridos luego de luchar contra un cáncer de mama, entre ellas, una para su hija de 4 años.

En 2013 a Heather McManamy, de McFarland en Wisconsin (Estados Unidos), le diagnosticaron cáncer de mama terminal y falleció tres años más tarde. Su último pedido fue a su marido para que publicara luego de que falleciera cada una de las cartas que había escrito para todas las personas que quería.

La carta de Heather comienza con humor: "Bueno... Tengo buenas noticias y malas noticias. La mala noticia es que, al parecer, estoy muerta. La buena es que, si estás leyendo esto, definitivamente tú no lo estás (a menos que haya wifi en el más allá)".

"Estoy terriblemente contenta de haber vivido una vida llena de amor, alegría y amigos increíbles. Tengo la suerte de poder decir honestamente que no tengo ningún remordimiento y que gasté cada segundo de mi energía. He vivido una vida plena", continúa.

Más adelante, la mujer pide "por favor, por favor, por favor" que nadie le diga a su hija que está "en el cielo" porque "en su cabeza eso significa que yo elegí estar en otro lugar y la abandoné. En realidad hice todo lo posible para estar aquí con ella ya que no hay ningún lugar en el mundo, NINGUNO, en que yo deseara estar que fuese a su lado y al lado de Jeff".

"Por favor, cuéntenle a Brianna historias para que ella sepa lo mucho que la quise y lo orgullosa que estaba y que siempre estaré de ella (y hagan que parezca que era más guay de lo que en realidad era). No había cosa que me gustara más que ser mamá (nada). Cada momento con ella era una felicidad que jamás pude imaginar hasta que ella llegó a nuestro mundo", asegura Heather.

Además, sostiene que no perdió "la batalla contra el cáncer", que "el cáncer puede que se haya llevado casi todo de mí, pero jamás se llevó el amor, la esperanza o la alegría que tenía. No fue una 'batalla', fue simplemente la vida que azarosamente es injusta y eso es lo que simplemente pasa a veces. No perdí. La manera en que viví durante años con cáncer es algo que considero una gran victoria".

Por otra parte, destaca la "increíble suerte de pasar más de una década" con el amor de su vida, su marido. "A pesar de toda esta mierda del cáncer, él nunca titubeó cuando mucha gente quiso salir corriendo. Incluso en los peores días que se puedan imaginar, hemos encontrado la manera de reírnos juntos. Lo amo más que a mi vida misma y, realmente, creo que un amor como este es tan especial que vivirá para siempre".

Tras admitir que "me rompe el corazón tener que decir adiós", Heather agradece por su "vida tan maravillosamente inspiradora y genial" y también a los médicos y enfermeras que la cuidaron.

"Si van a mi funeral, abran una cuenta en el bar y bailen porque me hará sentir orgullosa. Celebren la belleza de la vida con una super fiesta porque saben los que los quiero y, aunque suene extraño, encontraré la manera de estar ahí también (ya saben que odio perderme algo divertido). Espero volverme a encontrar con cada uno de ustedes algún día, así que esto no es tanto un adiós, sino un hasta luego. Háganme un favor y tomen algunos minutos cada día para reconocer lo frágil que es la aventura de vivir. Y no lo olviden nunca: cada día cuenta", concluye.

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