Hollande calificó al Parque de la Memoria como "monumento universal"

En tanto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo ayer que es "un honor" la presencia del presidente francés, al subrayar que "Francia siempre estuvo presente en dictadura y en los tiempos posteriores" con los organismos de derechos humanos.

El presidente de Francia, Francois Hollande, manifestó ayer su "emoción y solidaridad" para con las víctimas de la dictadura cívico militar, al visitar el Parque de la Memoria y luego de arrojar al Río de la Plata una ofrenda floral en homenaje a los secuestrados y desaparecidos durante el terrorismo de Estado, y de calificar al lugar como un "monumento universal".
"Quiero expresar aquí mi emoción y la solidaridad de Francia para las víctimas de la dictadura y de la opresión, de la barbarie. También quiero saludar la lucha de estas mujeres que han buscado durante tantos años a sus hijos, a sus nietos, y que solo lo han logrado después de llevar a cabo tantos trámites", dijo Hollande, acompañado por integrantes de organismos de derechos humanos y funcionarios del gobierno porteño.
Según el mandatario galo, el Parque de la Memoria y el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado que allí se emplaza es "un monumento universal, (porque) los argentinos nos lo quieren dar al mundo entero para que el mundo vea lo que ha sido una dictadura".
"Francia ha querido acompañarles no solamente porque estaba afectada, ya que había 22 personas francesas afectadas, 22 víctimas de la dictadura, pero también porque éramos conscientes de que en Argentina se había cometido un crimen de masas", continuó el mandatario, al referirse al número de desaparecidos franceses, entre ellos las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon.
"La barbarie nunca acaba. En otras partes del mundo hoy en día también son asesinados hombres, mujeres, niños, por sus ideas y por las luchas que llevan a cabo en nombre de la humanidad", remarcó el presidente francés.
Luego, frente al muelle, Hollande y cada uno de los referentes de los organismos de derechos humanos arrojaron un ramo de flores blancas al río, bajo la consigna "30.000 compañeros detenidos-desaparecidos: Presentes, ahora y siempre".
Entre las víctimas francesas de la última dictadura, el párroco Gabriel Longueville fue uno de los primeros que sufrió el secuestro y posterior desaparición, el 18 de julio de 1976 en el Chamical, provincia de La Rioja, y cuyos autores fueron condenados a prisión perpetua por la justicia argentina.
Los casos de las monjas francesas de las Misiones Extranjeras Alice Domon y Léoinie Duquet, secuestradas y desaparecidas en diciembre de 1977 junto a un grupo de madres y familiares que buscaban a sus hijos secuestrados, fueron los de mayor repercusión internacional.
Por ese caso, el genocida Alfredo Astiz, que integraba el grupo de tareas que infiltró a los familiares, fue condenado "en ausencia" a cadena perpetua por la justicia francesa antes de que fueran anuladas las leyes de obediencia debida y Punto Final, y luego, juzgado en nuestro país con la misma condena.

UN HONOR

En tanto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo ayer que es "un honor" la presencia del presidente francés, al subrayar que "Francia siempre estuvo presente en dictadura y en los tiempos posteriores" con los organismos de derechos humanos.
"Ellos pueden dar un ejemplo. Para los que dicen que hay que olvidar, la memoria tiene que estar presente", sostuvo Carlotto, quien destacó lo emotivo del encuentro de su nieto recuperado Ignacio con el mandatario galo: "Es como el milagro de la resurrección verlo de carne y hueso".
En declaraciones a la prensa, la presidenta de Abuelas también reiteró que concurrirá si el mandatario estadounidense Barack Obama solicita una entrevista con el organismo. Dijo que lo hará para pedirle la desclasificación de los archivos que tiene su país sobre la dictadura, pero aclaró que "no corresponde" acompañarlo a la ex ESMA.

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