Hombres de radio protagonizaron ayer el homenaje anual del Concejo

En sesión especial, el Concejo de Comodoro Rivadavia otorgó ayer las "Menciones honoríficas Cerro Chenque", destinadas a reconocer la trayectoria en esta ciudad de personas e instituciones. Esta vez fueron para Carlos Omar Bareilles, Aníbal Micardi y Mario José Bladilo. También se reconoció la tarea de la red de mujeres Nuevo Milenio.

Con 60 años de trayectoria ininterrumpida, Carlos Omar Bareilles fue el primer destacado en la sesión de ayer, en la que se leyó gran parte de su biografía. Oriundo de Santa Rosa, La Pampa, aunque radicado en Comodoro Rivadavia desde los 4 años, inició su carrera en LU4 tras ganar un concurso. Así practicó locución y radioteatro en la emisora AM. También fue socio de Mario José Bladilo y Juan Carlos "Negri" en Excelsior Publicidad, la recordada y más grande agencia de la época.
Tras 40 años de sociedad, se estableció con su nueva y definitiva empresa: Carlos Omar Producciones, marco en el que nació Radio del Mar, que hoy se mantiene en el top de todas las mediciones de audiencia efectuadas en esta ciudad, según las encuestas más recientes. Esos estudios incluso lo señalan como uno de los comunicadores más confiables en la comunidad.

LA HISTORIA DE UN NOMBRE
Jorge Alberto Alvarez es periodista, conductor y productor de radio y televisión desde 1973 cuando inició sus tareas en LU4, emisora en la que continúa acompañando a los pobladores del campo con su "mensajero rural" e informándolos como el primer día.
En 1974 se sumó al plantel periodístico de la agencia de noticias Télam y también trabajó en los inicios de la revista Cono Sur. En 1978 ingresó a Canal 9 y además fue columnista de El Patagónico en la década del 80 y fue representante y redactor en El Cronista Comercial.
Alvarez es conocido en Comodoro Rivadavia como Aníbal "Cococho" Micardi, y al momento de agradecer la distinción ayer contó la historia detrás de su nombre. El apodo, de la época estudiantil, se lo debe al contador Alberto Lamberti, profesor que se sumaba a los partidos de fútbol de sus alumnos del Perito Moreno.
"El le ponía apodo a todo el mundo. Yo jugaba de lo que podía y en ese momento brillaba un uruguayo en Colón de Santa Fe, 'Cococho' Alvarez. En los partidos me decía ´pasala Cococho´ y por qué me quedó no entiendo, pero todo el mundo me conoce como 'Cococho'".
En cuanto al nombre artístico, surgió de una rueda de amigos en la pizzería La Real (Alem al 600) la noche antes de debutar en LU4, donde había ganado un concurso para empezar a hacer radio. Empleado bancario entonces, en esa mesa de seis en la que cenaba le sugirieron que adoptara nombre artístico, como era el uso para quienes trabajaban en radio y TV. Con la colaboración e ingenio del grupo, el nombre lo tomó de su amigo Aníbal Silveira y el apellido se compuso con las primeras letras de cada uno de los comensales en esa noche de pizzas: Carrizo, Mikietin y Diz.

PELDAÑOS MUSICALES
La distinción a Mario José Bladilo, desaparecido en 2000, fue sin dudas el momento más emotivo de la mañana e incluso Micardi, que lo precedió en los honores, sostuvo públicamente que lo emocionaba que se hubiera reconocido la trayectoria de Bladilo, "un tipo brillante para la radio y televisión de Comodoro. No tenía el protagonismo que tenemos algunos en micrófono y pantalla, pero a la hora de producir contenidos y marcar el camino, la responsabilidad de lo que era la palabra en los medios, era un tipo brillante, para mí único, y lo tomé como mi padrino".
En el recinto se dio lectura a la resolución que otorgaba la Mención Honorífica que recibieron sus hijos Daniel y Graciela, evocando cada hito de una trayectoria de más de 46 años que con su Excelsior Publicidad tocó prácticamente a todos los trabajadores de radio y TV de la época.
Más allá de las palabras de Micardi, y lo que implica el reconocimiento de un par, se dio lectura a las palabras con las que Bladilo, primer locutor con carnet del ISER en esta ciudad y creador del recordado "Peldaños musicales" cerraba cada programa de uno de sus exitosos ciclos:
"Recemos al acostarnos. Solo aspiro a ser amado y ser estimado por mis cualidades humanas. No aspiro a que me admiren por mi inteligencia porque quizás ella es conducida, sin yo advertirlo, por la soberbia, el egoísmo o la vanidad; deseo que los demás me recuerden como un ser bueno, generoso, altruista. Procuraré que mi felicidad no se construya en base al infortunio de los demás. La alegría de mis semejantes será mi propia alegría y su tristeza mi propia tristeza. Este es mi sincero propósito en la cima de la experiencia que me advierte: todo pasa menos la obra silenciosa y anónima de un corazón lleno de humildad".

MUJERES NUEVO MILENIO
La distinción también fue otorgada ayer a la red de mujeres Nuevo Milenio, que tiene a Claudia Vaughan como una de sus referentes. El trabajo de este grupo había comenzado mediante una simple convocatoria conmemorando el Día Internacional de la Mujer, teniéndola como una fecha de lucha y reivindicación que podía transformarse en día comercial.
Sin embargo, lo que motivaba esa jornada inicial quedó establecido como red en la ciudad con exposiciones de mujeres emprendedoras, la organización de charlas, conferencias y talleres sobre cuestiones de género, ofreciendo servicios como la asistencia a víctimas de violencia de género y trata de personas mediante consejería y asesoría profesional especializada, facilitando el acceso a la justicia, iniciando un trabajo sobre la problemática cuando no había espacios ni herramientas para abordar la problemática en esta ciudad.

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