Homenaje a veteranos de guerra y a los que no retornaron al continente

En vísperas del 34° aniversario de la Gesta de Malvinas que sumergió al país en un cruento conflicto bélico en el que murieron más de seiscientos argentinos en tierra, mar y aire, el Centro de Jubilados de la Asociación Trabajadores del Estado de esta ciudad fue escenario ayer de un sentido homenaje a veteranos de guerra y a quienes perdieron la vida defendiendo nuestra soberanía.

Caleta Olivia (agencia)
Varios hombres que tuvieron participación directa en el archipiélago austral, tanto quienes pertenecieron a unidades de las Fuerzas Armadas o estuvieron bajo bandera como soldados conscriptos, expusieron sobre aquellas duras vivencias en un auditorio que estuvo colmado de público, sobre todo de estudiantes de colegios secundarios.
Pablo Carrizo, suboficial retirado del Batallón Logístico 9; Héctor Orquera, buzo anfibio de la Armada; y dos ex conscriptos de Ejército, Sergio Ferreyra y Daniel Guerra, fueron algunos de los expositores.
Los mismos fueron presentados por el presidente del Centro de Jubilados de ATE, Jorge Garzón, y otro miembro de comisión directiva, Jorge Ernesto Measin. Este último es autor del libro Mal-Vinas editado en 2014, en el cual condensa testimonios de quince combatientes, entre ellos suboficial un sobreviviente del crucero General Belgrano y un piloto de la Fuerza Aérea.

SIN OLVIDO
El Himno Nacional, la Marcha de Malvinas, una serie de fotografías de aquella gesta en la que se muestran numerosos soldados en trincheras y otros sitios de los combates, además de una exposición de fusiles, granadas, cascos y uniformes militares, recrearon aquella gesta provocada por la alocada aventura de un régimen castrense que más tarde generaría su propia caída y aceleraría el retorno de la democracia.
En la misma apertura del acto se pudo percibir un halo de emoción, nostalgia y profundo respeto hacia los caídos cuando se hizo un minuto de silencio y se escuchó un solo de trompeta, a cargo del músico local Miguel Ormeño.
Cada disertante rememoró lo sucedido en su puestos de combate, como el caso de Héctor Orquera que fue uno de los primeros efectivos que integró la Operación Rosario, teniendo la misión de apuntalar un sitio estratégico para la toma del cuartel de los Royal Marines y la casa del entonces gobernador de las Malvinas, Rex Hunt.
A Ferreyra y a Guerra, por entonces soldados conscriptos, les correspondió asistir a los heridos, rescatándolos en medio de los bombarderos navales de la fuerza de tareas británica.
En todo ellos quedaron lacerantes heridas en sus mentes, habiendo salvado sus vidas por diferentes circunstancias, pero las más crueles de todas fue saber que muchos de sus compañeros cayeron en esa acciones bélicas, estando en trincheras, recibiendo impactos de bala, cayendo desde aviones y helicópteros o bien quedando atrapados en el crucero que hoy está en el fondo de las frías aguas del Atlántico Sur.

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