Hoy se cumplen 45 años de la muerte de Jim Morrison, el poeta maldito del rock

Según su novia, la noche de la muerte Morrison había ingerido una gran cantidad de bebida, pero a pesar de las dudas por la carencia de una autopsia, hacía un tiempo largo que había dejado de consumir drogas.

Hoy se cumplen 45 años de cuando Jim Morrison, vocalista de The Doors, moría de un paro cardíaco a los 27 años, tras una desenfrenada noche de alcohol en París para dejar en este mundo seis discos, cinco poemarios, una película y pasar a convertirse en uno de los íconos de la historia del rock.
Ya desde adolescente Morrison tuvo un fuerte apego con la poesía y la literatura en general, tal como reflejó su lírica con referencias a los denominados "poetas malditos", como Antoine Artaud, el Conde de Lautreamont o Charles Baudelaire.
Nacido en Melbourne, Florida, bajo el nombre de James Douglas Morrison, la inclinación artística inicial de "Jimbo" fue el cine, arte que estudió en la Universidad de California de Los Angeles (UCLA), Estado de la Costa Oeste estadounidense al cual se fue tras cortar contacto con sus padres y hermanos.
A pesar de que su paso por la UCLA fue fugaz, Morrison llegó a filmar un cortometraje mudo en blanco y negro, además de conocer a Ray Manzarek, futuro tecladista del grupo y amigo del baterista John Desmore y del guitarrista Robby Krieger, los otros miembros de The Doors.
Con un puñado de poemas, un perdido Morrison se encontró luego de unos años con Manzarek en las playas de California, y con el auge de The Beach Boys en ciernes y la Guerra de Vietnam en su apogeo, ambos músicos se pusieron de acuerdo para armar una banda con las potentes letras de Jimbo.
"Ella es una chica del Siglo XX; sin lágrimas, sin miedos; sin años arruinados, sin relojes. Ella es la reina de lo cool", cantaba en el disco lanzamiento, como un rechazo a esa cultura de la imagen, sumado a un mensaje introspectivo en canciones como "Take It as It Comes".
"Padre, sí hijo, yo quiero matarte. Madre, yo quiero...", cantaba en "The End", mientras que en "Alabama Song" provocaba con un "bueno, mostrame el camino hacia la próxima niña, oh, no preguntes para qué".
El 2 de diciembre de 1967, Morrison se convirtió en el primer músico en ser arrestado sobre un escenario, cuando llamó en varias oportunidades "cerdos de azul" a los policías que estaban dentro de la sala porque uno de ellos lo roció con gas pimienta antes de subir a cantar.
Psicodelia, ácidos, hippismo, paz, libertad y escritores del movimiento contracultural de la Generación Beat (Jack Kerouac, Allen Ginsberg y Neall Cassady, entre otros) generaron una gran influencia en un cantante que se mecía entre el misticismo y las duras drogas como la heroína.
Según su novia, la noche de la muerte Morrison había consumido una gran cantidad de bebida, pero, a pesar de las dudas por la carencia de una autopsia, hacía un tiempo largo que había dejado de consumir drogas.

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