Inauguraron un nuevo museo dedicado al atentado del 11 de septiembre

Si bien el museo fue creado en 2006, ahora el edificio cuenta con una nueva sede que triplica su tamaño. El "9/11 Tribute Museum" comparte las historias personales de aquellos que estuvieron involucrados en el peor ataque terrorista que golpeó a Estados Unidos.


En agosto del 2006, 5 años después de los atentados a las torres del World Trade Center que el 11 de septiembre del 2001 cobraron la vida de aproximadamente 3 mil personas, se comenzó a planear el monumento conmemorativo. Localizado en el mismo lugar de los hechos, se ubica el Monumento a la Memoria y Museo, diseñado por el arquitecto israelí-estadounidense Michael Arad.
El museo tiene ahora una sede que es tres veces más grande y comparte las historias personales de aquellos que estuvieron personalmente involucrados en el peor ataque que golpeó a Estados Unidos. Entre ellos familiares de las víctimas, sobrevivientes, socorristas, personal comprometido en la recuperación de las víctimas y residentes en el área de Lower Manhattan.
Un casco y una campera de protección que vestía Jonathan Lee Ielpi cuando se vio atrapado en el derrumbe de la torre sur en las operaciones de rescate, tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas aquel 11 de septiembre de 2001, son exhibidos ahora en la nueva sede, inaugurada este 14 de junio cerca de la "Zona Cero".
El museo está dividido en secciones. Comienza con la descripción de aquello que sucedió aquel fatídico día, cuando en una jornada con un cielo despejado y con nada que dejaba presagiar una tragedia, dos aviones se estrellaron contra las torres norte y sur del World Trade Center.
Una filmación de casi dos minutos muestra las crudas imágenes inmediatamente después de los atentados. Luego se pasa a los socorristas, en particular a los cientos de bomberos muertos en el intento por salvar vidas. Objetos personales, piezas de equipamientos, restos de uniformes, como aquellos de Jonathan Lee Ielpi, cuyo cadáver fue encontrado por su padre Lee Ielpi, también bombero.
"Me llevó tres meses encontrarlo. Saqué su cuerpo de debajo de los escombros y pude decir que fui afortunado en esto porque al menos no tuve que llorar sobre sus restos", contó Lee Ielpi mostrando una fotografía de su hijo y conteniendo las lágrimas. "Este museo es importante porque el mundo debe saber qué cosa sucedió y debe ser mantenido vivo el recuerdo de las víctimas", aseguró.
No es casualidad que una de las secciones del museo está dedicada a la reconstrucción y por lo tanto a la capacidad de Nueva York de reaccionar a la tragedia. El mensaje del museo, ubicado en el número 92 de la calle Greenwich, es en realidad de pasar de la oscuridad a la luz. Aunque el impacto inicial es conmovedor con imágenes fuertes, al final del recorrido se sale con una renovada esperanza, la luz reaparece al final del túnel y Nueva York se muestra más fuerte que nunca.

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