Intiman a frentista a que desarme la cucha que montó en la vereda

Los hijos de un matrimonio que reside en calle Rementería armaron una cucha de ladrillos y madera sobre la vereda de la casa para que dos perros tengan un refugio durante el invierno. Un inspector de Medio Ambiente los intimó por tratarse de una infracción municipal. La mayoría de los autos en esa calle son estacionados sobre la vereda.

Con sorpresa y una cuota de indignación fue recibida ayer la intimación que llegó a la familia que reside sobre José Rementería al 2.600 del barrio Isidro Quiroga. Poco antes de las 10 se presentó un inspector de la Unidad de Gestión Municipal (UGEM), dependiente de la subsecretaría de Medio Ambiente, quien dejó la constancia del acta por la infracción municipal.
El origen del conflicto es que el hijo mayor de los propietarios del lugar armó -sobre la base de un pallet- una cucha con ladrillones superpuestos, madera, nylon y una alfombra para que "Negro" y "Fito" estuvieran a resguardo de las bajas temperaturas. Los animales son de otro vecino de la cuadra, pero se acostumbraron a dormir en ese sitio.
Mirna contó a El Patagónico que ninguno de los integrantes de la casa se encontraba en el momento en que concurrió la autoridad municipal. Uno de sus hijos encontró el “papel pegado” del acta constatación. “Nos da pena esa actitud, nos cayó mal y no lo podemos creer”, afirmó la mujer que está convencida de que su hijo hizo bien al preocuparse por el bienestar de los perros.
Los animales reciben comida y cariño, no sólo de la familia que los protege, sino de todos los habitantes de esa calle. Es que además "Negro" y "Fito" ladran con insistencia cuando circulan personas extrañas. "Son los guardianes de la cuadra”, apuntó Mirna.
Durante el invierno de 2015 los perros contaron con la misma cucha y cuando comenzaron los días de calor fue retirada. “Es una cuchita y no una habitación. Me cayó como una bomba la intimación municipal", indicó la mujer.

ESPEJOS
Lo curioso del caso es que tanto en esa angosta calle, como en otras paralelas, los vecinos estacionan sus autos sobre las veredas, lo también es una infracción dado que obstaculizan un espacio público.
"A nadie le molesta esa cucha", dijo Mirna, quien no obstante aclaró que la retirarían para no tener problemas con los celosos inspectores del orden.
No obstante, la mujer cuestionó que sobre la avenida Polonia que recorre a diario se pueden observar “el agua de las cloacas que corre por las calles; los autos de los gitanos estacionados sobre la vereda y parece ser que las autoridades municipales no se fijan en esas infracciones públicas".
La indignada mujer consideró que hay otros problemas mayores para controlar en la ciudad, como por ejemplo "la entrada de menores a los boliches".
Según el acta de constatación que posee un tachón, “se encuentra prohibido obstaculizar la vereda con elementos de tal característica”.
El mismo instrumento municipal prevé el retiro de la cucha hasta el día de hoy, sino “se labrará el acta de infracción correspondiente al caso”.

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