Investigan "sicariato" en el homicidio de Orlando Jurado

Según investiga el Ministerio Público Fiscal, Diego Aguirre, el hasta ahora único detenido por el homicidio de Orlando Jurado, fue quien oficio de chofer en la huida de los asesinos y quien se bajó del auto y les "marcó" la casa de la víctima para que los dos "sicarios" ingresaran por los techos y mataran al histórico distribuidor de carne de 76 años en su propia casa el viernes a la noche. Aguirre alegó inocencia, pero el juez Alejandro Soñis le dictó la prisión preventiva por tres meses.

El juez Alejandro Soñis le dictó ayer tres meses de prisión preventiva al único detenido que hay por el homicidio de Orlando Jurado (76), ocurrido el viernes a las 23:15 en Cayelli 540, barrio Pueyrredón.
A Diego Leonardo Aguirre (27) se lo investiga como coautor de "homicidio doblemente agravado por el concurso de más de dos personas y por el uso de arma de fuego", que tiene una expectativa de pena de prisión perpetua.
El fiscal Héctor Iturrioz, en compañía del jefe de Fiscales, Juan Carlos Caperochipi, describió cómo se sucedieron los hechos que terminaron con la vida de Jurado, señalando a Aguirre y a otras tres personas como los potenciales asesinos.
Para la Fiscalía, Aguirre conducía su automóvil VW Bora –IRS 840- sin chapa patente delantera y con vidrios polarizados. De ese vehículo, un testigo lo vio bajar y caminar a pie hasta la vivienda de Jurado, la cual señaló para luego subirse al vehículo.
Para Iturrioz, Aguirre "marcó" la casa de la víctima ya que la misma no tiene numeración y no parece ser de un empresario, por su modesta fachada.
Tras esa acción sus acompañantes, aun no identificados, ingresaron a la casa de Jurado por los techos desde un baldío. La víctima –que en ese momento se disponía a tomar un café junto a su hija- se acercó a observar qué significaban los ruidos, creyendo tal vez que se trataba de un intento de robo. Se produjo entonces un forcejeo en la puerta del domicilio y uno de los asesinos le efectuó dos disparos de pistola 11,25. Uno de los proyectiles le perforó el pulmón provocándole la muerte a raíz de un shock hipovolémico. Aguirre, según el acusador, esperó a los asesinos en la esquina de Colonos Vascos. Un vecino reconoció el vehículo en el que escaparon los homicidas. Y otra vecina escuchó pasos por su techo en el momento previo al hecho.
Frente al "móvil del homicidio", el fiscal dijo que realizó averiguaciones en el rubro de la carne y recabó información que ayer compartió. Dio cuenta de que Aguirre comercializaba cortes de carne a precios imposibles de competir en el mercado por su bajo costo frente a otros distribuidores y que Jurado realizó averiguaciones por su cuenta y había logrado descubrir que la carne que distribuía Aguirre no tenía sellos de calidad y era de dudosa procedencia, presumiéndose que era producto del abigeato en el Valle inferior del Río Chubut.
Incluso el fiscal comentó que Aguirre había trabajado para "Hermoso" y "Meeting" en donde sus conceptos eran de un empleado no leal y que sembraba dudas en su proceder. Que incluso en una ocasión le habían baleado el camión en la ruta 3 en jurisdicción de Trelew y que nunca se supo las circunstancias.
Además, Iturrioz explicó que con la llegada de Aguirre a "Patagonia Aves" se incorporó la venta de cortes cárnicos que antes no se vendían y con los que era imposible competir.
Según el fiscal, Jurado había denunciado esta situación y antes de fin de año las autoridades de control habían secuestrado mercadería del camión de Aguirre.

"SICARIATO"
El fiscal Iturrioz dijo que él cree en "las causalidades y no en las casualidades" y que el hecho es grave, que es de carácter "sicariato" en el que hay un concierto de voluntades y que dos hombres aún no identificados matan a la víctima en muy poco tiempo y huyen sin llevarse nada.
Incluso hizo alusión a un "caso que se asemeja" ocurrido en Puerto Madryn en el que uno de los imputados de conformar una banda de cuatreros que robaba, faenaba ganado y lo comercializaba en carnicerías de la ciudad balnearia, fue asesinado por un sicario cuando cumplía prisión domiciliaria.
La Fiscalía pidió la prisión preventiva por peligros procesales de fuga y entorpecimiento.
La defensora Cristina Sadino no objetó la plataforma fáctica pero sí la calificación jurídica ya que a su entender debía comprender solo el agravante del arma de fuego y no el del concurso de más de dos personas. Se opuso al dictado de la prisión preventiva, sin desconocer la gravedad del hecho, ya que entendía qe el descargo de su pupilo fue "sumamente claro" (ver recuadro).
Para solicitar su libertad, argumentó que Aguirre no tenía antecedentes penales, cuenta con arraigo y es padre de tres chicos.
Finalmente, Caperochipi le acercó al juez penal las imágenes de las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo y domiciliarias en la que -según la fiscalía- se observa a un hombre con una contextura física similar a la de Aguirre bajar del auto y luego conducir el Bora sin patente delantera. Pidieron que se le secuestre la ropa y se realice la apertura de cuatro teléfonos celulares.
El juez dijo que el descargo del imputado en esta instancia no alcanzaba para destruir los indicios que aportó la Fiscalía, por lo que ante la gravedad del hecho, el modo de ejecución del mismo, la nocturnidad, los peligros procesales de fuga y entorpecimiento y en busca del equilibrio entre los derechos del imputado y los familiares de la víctima, le dictó tres meses de prisión preventiva para cautelar el proceso de un hecho "complejo" al que le otorgó seis meses de plazo para investigarse.

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