Irma Pérez, la mejor lanzadora de bala de la historia del Chubut

El 18 de abril de 1971, y siendo profesora de Educación Física marcaba un recorrido de 12,46 metros con la esfera de 4kg en el estadio municipal de Km3. De esa fecha a la actualidad nadie superó la marca. Se inició con el deporte en el Colegio Nacional Perito Moreno, y solo tuvo un impasse cuando fue intervenida por un angioma en el cerebro. Desde 2007 que participa en master, donde no deja de sumar logros como embajadora de la Asociación Comodorense de Atletas Master (ACAM).

Una esfera de 4 kilos de peso y un recorrido de 12,46 metros. ¿Quién es capaz de hacerlo y además mantenerse como dueña de esa marca provincial desde 1971 a la actualidad? O mejor ¿Quién además de ese logro puede dejar el atletismo por un angioma cerebral, volver y ser subcampeona mundial en lanzamiento master?
La vida de Irma Pérez con el deporte se inició en los torneos intercolegiales, cuando era estudiante del Colegio Nacional Perito Moreno. En épocas donde los profesores de educación física transmitían el amor por las diversas disciplinas. Y no solo se dedicaban (como sucede a menudo en la actualidad) a 'tirarles' una pelota y que pasen los 40' de clase.
Con 1,61 metro de altura y una contextura robusta, Irma con 16 años se anotó para representar a su colegio en atletismo, siendo la carrera de salto con vallas su primera opción.
Sin embargo, la mirada de sus profesores (Roque Tótaro y Fidel Pérez Moreno) le hicieron ver que era en los lanzamientos donde la joven de Km 3 tenía más chances de trascender. Por supuesto con una cuota que implicaba sacrificio porque "de nada sirve el talento natural sino se los pule" sostendrá Irma, quien luego siguió los pasos de sus guías como profesora de educación física.
A pesar del recorrido prominente que tuvo Irma en su adolescencia, la gloria para ella llegó en su etapa de docente, cuando finalizaba su jornada laboral a las 20 y hasta las 22 o más se dedicaba a perfeccionarse.
"De nada sirve el talento natural sino se lo pule". Su hija lo entendió, por ello estuvo a 32 centímetros de vencer a su madre hace cinco años, pero por el momento Virginia Poli deberá conformarse con ser la dueña de lanzamiento infantil de jabalina, cuando con 14 años marcó un precedente en los Juegos de la Araucanía.

LOS INICIOS
Eran los intercolegiales del Colegio Nacional Perito Moreno en 1963, Irma con 16 años aceptaba la invitación de sus profesores (Roque Tótaro y Fidel Pérez Moreno) y se anotaba para competir en atletismo.
"Toda esa camada de estudiantes tuvimos excelentes guías. Ya para ese mismo año participamos de la instancia provincial y pasamos al inter-zonal (región Patagónica) que se desarrolló en La Pampa. De ahí clasificamos al Nacional de La Plata donde quedé en 5to lugar", sostuvo Irma desde Mar del Plata a El Patagónico.
Al año siguiente, 1964, fue subcampeona en bala. Pero no fue el lanzamiento lo primero que le llamó la atención a la joven Irma.
"En el principio me gustaba competir en carrera con vallas y salto en alto. Pero con 1,61 metro de altura y mi robustez no tenía muchas chances de poder trascender en esta modalidad. Entonces cuando hacía lanzamiento, los profesores vieron que tenía potencial en esa especialidad. Siendo 7,80 metros mi primera marca". Antonio Pocoví (profesor, geólogo de YPF y ex olímpico) fue quien la motivó por inclinarse por una disciplina en particular, eso fue lo que la llevó a Irma Pérez a ganarse un lugar en el lanzamiento de bala.
"Si uno abraza una especialidad y se centra solo en ella, con el paso del tiempo vas evolucionando. Yo usaba el lanzamiento de Disco y Jabalina como complemento. Y gracias a esto sigo involucrada en la actividad y rodeada en Mar del Plata de grandes exponentes. Incluso como juez de instancias de la provincia de Buenos Aires vi crecer a Brian Toledo (Chubut). Por eso creo que mi provincia ha crecido mucho en lanzamiento, en especial en las localidades del interior patagónico. Pero siempre fue difícil porque se le dio más difusión a las carreras. De hecho, en su momento, Ana María Campillay (14 veces campeona de jabalina) tuvo un buen semillero, donde entre otras jóvenes se formó mi hija Virginia", recordó.
Para esa época no se contaba con nada más que la pasión por abrazar el deporte en general y el atletismo en particular. No había gabinete alguno ni grupo interdisciplinario que se dedique en forma personalizada a los futuros potenciales "nosotros nunca contamos con mucho apoyo. Pero vivíamos el deporte como una pasión. Entonces a los entrenamientos semanales le sumábamos los fines de semana en el estadio, desde donde salíamos por el cerro para bajar en barrio Saavedra y retornar. Y todos éramos felices así", recordó.
No solo vivió la época del esplendor del atletismo, también jugó al básquet representando a Florentino Ameghino primero –se crió en el barrio Paso- para continuar en Oeste Juniors, donde ocupaba el puesto de win (alero) porque si bien era de baja estatura, a fuerza de velocidad hacía la diferencia en la pintura" acotó.
Así con el baloncesto llegó a disputar un Torneo Argentino con el Seleccionado Nacional en el 69.
"Todos los profesores que tuvimos nos inculcaron que sin sacrificio no se lograba nada. Incluso a pesar de contar con talento natural. Porque por más estado físico que tengas, si no pulís tu desempeño tu performance está acotada. Además, para aquellos tiempos no había psicólogo deportivo, no había suplementación (a lo sumo un Supradyn de naranja efervescente) y tampoco dieta alguna para ser un deportista de elite. Comíamos lo que se cocinaba en casa. No había ningún plan particular ni nada. Sí la voluntad de mejorar en cada entrenamiento" rescató.

EL MOMENTO BISAGRA
A Irma Pérez, el momento bisagra le llegó a un año de empezar. Cuando en el 64 se desarrolló un Torneo Argentino de atletismo en Comodoro Rivadavia.
"En esas épocas no era como ahora que los atletas de elite estaban aparte. Si vos tenías condiciones y marcas que te avalaran competías con los mejores. Independientemente de la edad", aclaró.
Así, en el estadio municipal de Km3, Irma con 16 años le ganó a campeonas nacionales.
"Cuando Pocoví (Antonio) me dijo a quienes había superado. Supe que tenía chances de trascender en el atletismo. De ahí en más proyecté un título argentino (NdE que no consiguió, pero sí varios segundos puestos). Mientras que a la vez seguía participando en pelota al cesto. Para nosotros el hacer deporte era algo común de esos tiempos", sostiene.
"Y yo sabía que tenía que compensar lo que me falta de físico (los lanzadores son personas altas y de extensiones largas) con otras técnicas como la velocidad. Igual me animaba a lo que venga. De hecho en un Argentino en Córdoba nos dijeron (a Marta Irurzún, Ana María Campillay y yo) si nos animábamos a correr en postas. Lo hicimos, ganamos y sumamos puntos doble para Chubut, desplazando a Córdoba que era favorita", recordó.
Si el potencial venía en la genética (teniendo en cuenta el desempeño de su hija) Irma asiente con ese concepto. Porque tanto ella como sus cinco hermanos hicieron deporte, llegando su hermano Jorge Pérez Casas a integrar la Selección de Comodoro en fútbol.
Por recomendación de Alberto Pocoví, una vez egresada se fue a estudiar el profesorado de Educación Física a Santa Fe (como Liliana Colla y tantos otros) sobre principios de 1968.
En el 70 ya estaba recibida y retornó a la capital petrolera, donde estuvo a cargo de la escuela municipal de atletismo. Además de dar clases en las escuelas nacionales primarias de por aquel entonces como la 119, 105, 1 (actual de Frontera) y 140 (actual 133).
"En esa época en aeroparque me crucé al Padre Juan Corti, quien terminaba de dar forma al Colegio Domingo Savio, donde me ofrecieron horas. Luego también me sumé al plantel del María Auxiliadora".
Fue en 1971, y en el marco de un torneo local fiscalizado, que Irma Pérez batió el récord provincial donde nadie todavía la pudo destronar.
Para ese entonces, la jornada de Irma arrancaba muy temprano en las escuelas donde dictaba clases. Luego continuaba con la escuela de atletismo municipal y de 20 a 22 entrenaba en soledad.
"Yo siempre me propuse el estar vigente. Además durante mi carrera en el profesorado tuve de entrenadores a Raúl Tata y Carlos Marsó, quienes me enseñaron a mejorar aspectos técnicos en el lanzamiento para suplir mi falta de estatura. O por ejemplo como hacer la fuerza final con el talón y no con la punta de los pies", recordó.
Antes de ello, y durante su cursado, Irma había alcanzado los 12 de metros y con ello era la dueña de la mejor marca de la Asociación Santafesina de Atletismo.

ESCOLLOS Y VIGENCIA
En su vida tuvo tres escollos Irma. Primero se le salió el hombro por sobre exigirse en el complemento con pesas. Y luego su rodilla derecha por sobrecarga muscular. Nada que no pueda superar con la visita al médico y la correspondiente rehabilitación.
Pero el obstáculo más duro lo tuvo en 1985, cuando le operaron el cráneo por un angioma que le derivaba en crisis convulsivas sucesivas.
"Fue un volver a empezar y depender de una medicación diaria para evitar las convulsiones. Pero no por ello bajé los brazos. Por eso cuando en 2007 mi hija Virginia me invitó a participar de un Argentino master primero dudé porque eran 22 años sin participar. Aunque nunca dejé de caminar".
Irma fue al club donde participaba su hija, se hizo de los implementos de las modalidades donde participaba (varían el peso de acuerdo a la edad) y los resultados fueron maravillosos, porque aquella joven estudiante del Perito Moreno no había perdido nunca el potencial.
"Retorné con lanzamientos de bala (3 Kg), disco, jabalina (500 gramos); martillo (3 kg) y peso 5,450 kg) que todas esas modalidades se denominan Pentatlón".
Así en 2013, Pérez fue subcampeona mundial (con 60 años) en Porto Alegre, Brasil. A la vez que rompía el récord de lanzamiento en las categorías 60 y 65 años. También fue parte de 4x100 en posta.
En 2012 se coronó vencedora en el Sudamericano de Arequipa (Perú) en salto en largo. Precisamente ella, que con 1,61 pudo destacarse sobre los demás.
En la actualidad es subcampeona en bala con sus 68 años. La primera vez que incursionó en atletismo master lo hizo representando a Mar del Plata (ciudad a la que emigró por sus hijos en 2007 para estar más cerca de sus hijos).
Pero cuando se reencontró con viejos amigos de la capital petrolera dejó de lado cualquier beneficio que podría tener representando a "La Feliz" y desde entonces cuando compite lo hace como embajadora de la ACAM (Asociación Comodorense de Atletas Master).
"Uno tiene su corazón en su ciudad. En mi caso en Comodoro Rivadavia, donde el deporte y profesores me formaron como persona, atleta y docente. Y a pesar de que nunca contamos con sponsoreo alguno, nunca bajamos los brazos porque sabíamos que en cada competencia representábamos a nuestra ciudad. Yo creo en lo particular que lo que me lleva a seguir compitiendo y logrando títulos es mi fuerza de voluntad. Por supuesto que la vida no es fácil, y que siempre hay escollos que superar. Cada tanto vuelvo a mi ciudad, y me emociona visitar el Colegio Perito Moreno donde todo comenzó, no solo para mí, sino para muchos que este año cumpliremos 50 años de egresados. En tanto me preparo para ser parte del Argentino que se desarrollará en Mendoza sobre mediados de setiembre", concluyó.

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