Israel volvió a rechazar el plan de paz de Francia

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuestionó ayer la imparcialidad de Francia en un nuevo -y hasta el momento el único en discusión- plan de proceso de paz con los palestinos e insistió en que la única manera de resolver el conflicto es mediante negociaciones bilaterales entre las partes.

"Le dije que la escandalosa resolución adoptada por la Unesco -el 26 de abril pasado- con el apoyo de Francia, no reconoce el vínculo milenario entre el pueblo judío y el Monte del Templo y pone un manto de sombra sobre la imparcialidad del foro que Francia trata de reunir", dijo Netanyahu tras recibir al ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, y reiterarle su rechazo al plan de paz propuesto por París
El primer ministro israelí se refirió así a la crisis abierta entre ambos países a raíz de la resolución adoptada por la Unesco -con sede en París- sobre la mezquita de Al Aqsa, ubicada dentro de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.
Nestanyahu reclamó que la resolución de la Unesco no mencionó que en ese lugar también se encuentra el sitio más sagrado para los judíos, el llamado Monte del Templo.
Se trata de una propuesta de resolución impulsada por los palestinos para tipificar esta Explanada como exclusivamente musulmana y que en un principio recibió el apoyo francés, aunque este fin de semana su presidente, Francois Hollande, lo retiró.
Las declaraciones y los cuestionamientos de Netanyahu se refieren a un conflicto de larga data en torno al sitio conocido por los judíos como el Monte del Templo, el lugar más sagrado para el judaísmo, que solía levantarse donde hoy se encuentra la mezquita de Al Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
La comunidad judía sostiene que los cimientos del Monte del Templo aún existen debajo de la mezquita y en varios ocasiones han pedido excavar en la zona. Sin embargo, Tel Aviv siempre se ha negado ya que podría poner en peligro la estabilidad de la mezquita.
Los musulmanes veneran la Explanada como el Noble Santuario, el tercer sitio más sagrado para el Islam y sede de la mezquita de Al Aqsa y de la Cúpula de la Roca, con su famosa cúpula dorada.
Desde que Israel capturó la Ciudad Vieja de Jerusalén, en 1967, los fieles judíos pueden visitar el sitio pero no rezar en él. La zona es administrada por autoridades musulmanas bajo la custodia de Jordania.
Los conflictos suelen desatarse porque Israel prohíbe el ingreso a la mayoría de los creyentes por presuntas razones de seguridad y permite la entrada de fieles judíos, algunos turistas, otros religiosos.
Ante la sensibilidad que el tema provoca en Tel Aviv, Francia parece haber dado marcha atrás en lo que en principio fue entendido como un apoyo a la posición palestina en la Unesco-
"Me dijo que esta decisión derivaba de un malentendido", aseguró Netanyahu sobre Ayrault, ante el que insistió en que "la única manera de avanzar hacia una paz verdadera" entre palestinos e israelíes es a través de unas negociaciones "directas entre nosotros y ellos, sin condiciones previas".
Mientras, el ministro francés dijo a la prensa que "Francia no tiene intereses particulares, pero está profundamente convencida de que hay que hacer algo si no se quiere dejar que prosperen aquí en la región las ideas de Daesh" (acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico).
SI bien Israel defiende la salida bilateral al conflicto, ha defendido en todo momento esta postura como única forma de resolver el conflicto, el presidente palestino, Mahmud Abbas analizó ayer en Ramallah con Ayrault, los preparativos para una conferencia internacional de paz.

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