Joaquín Suárez intentó fugarse de la sala de tomografías del Hospital Regional

Joaquín Suárez, condenado el último lunes a 14 años de prisión por el homicidio de su primo Matías Suárez, ocurrido el 3 de agosto del año pasado, intentó fugarse anteanoche de la sala de tomografías del Hospital Regional. Fue cuando el custodio le sacó las esposas para que le realizaran un estudio en la cabeza por un sangrado en el oído. El condenado intentó salir por una puerta trasera de la sala, pero fue reducido por el suboficial en una lucha cuerpo a cuerpo. La novia de Matías, Cristina Soldá, pide que se extremen las medidas de seguridad con el asesino.

A un año del homicidio de Matías Suárez, su primo Joaquín -el asesino que fue condenado a 14 años de prisión- intentó fugarse del Hospital Regional, hacia donde había sido derivado para un estudio tomográfico a raíz de un sangrado en un oído.
"La lesión la tiene, el mareo que decía puede o no haberlo fingido", dijeron desde la alcaidía policial a El Patagónico.
Es que Joaquín Suárez, el miércoles a las 21, llamó al celador del pabellón 1 donde está alojado, luego de haber sido condenado por el homicidio de su primo y habérsele encontrado teléfonos celulares en su lugar de detención.
Le dijo al celador que se había desmayado, que estaba mareado y que le sangraba un oído. El médico policial de la alcaidía verificó su estado de salud y comprobó el sangrado, por lo que llamó a una ambulancia del Hospital Regional para que lo asistiera.
Una vez que el médico de emergencia lo observó, Joaquín le dijo que estaba mareado. De esa manera el especialista pidió que fuera trasladado al nosocomio para ser examinado a través de una tomografía.
En la sala de rayos, a Suárez le debieron sacar las esposas porque no está permitido que allí se ingrese con elementos de metal. El joven, de esa manera, intentó fugarse por una puerta trasera de la sala de rayos y el custodio logró percatarse de la situación. Le dio alcance y se trabaron en lucha cuerpo a cuerpo hasta reducirlo nuevamente.
De ese modo, al condenado que aún no tiene su sentencia firme -por lo que no se lo puede alojar en un centro de detención de extrema seguridad-, se lo volvió a llevar a la alcaidía policial y se le inició una causa por tentativa de evasión.
Ayer cuando el médico lo volvió a examinar en el pabellón, el joven ya no mostraba signos de mareos.
La novia de Matías Suárez, Cristina Soldá, quien llegó el martes desde Buenos Aires para presentarle a sus suegros la beba que Matías no pudo ver nacer, pidió extremar las medidas de seguridad de Joaquín hasta que la condena quede firme.
"Es una burla que lo lleve un solo policía al hospital", dijo la mujer que solicitó a las autoridades policiales a través de este diario que sumen mayor custodia al asesino de su marido.

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