Jorge Milathianakis, docencia y deporte como formación

Nació el 15 de mayo de 1934 en Grecia. Con 13 años llegó al país en búsqueda de su padre ebanista. Egresó del Perito Moreno y cursó el profesorado en el INEF de San Fernando, Buenos Aires. Como docente impulsó las clases en las escuelas primarias. Fue uno de los artífices del Instituto "Fidel Pérez Moreno" y promotor de valores del atletismo como Nazario Araujo, Liliana Colla, Irma Pérez y otros.

El “Griego” no puede con su naturaleza, hace bastante que observa como el equipo de menores de Gimnasia y Esgrima (donde juega su hijo) golea por 130 a menos de 20 a sus pares de Caleta Olivia.
Al finalizar el partido, los nenes de la ciudad de El Gorosito lloran y no se quedan al compartir. Fueron humillados en la cancha y lo único que buscan es retornar a sus hogares.
Jorge “Griego” Milathianakis (82) no se amilana e increpa al profesor del “verde”. No será el último cruce con los clubes. Para él, el deporte (más en edad inicial) es formativo. Por ello el entrenador recibirá la reprimenda. En especial por no haber parado el partido a tiempo y haber mezclado jugadores. Un dejo de amargura lo invade. Pero él entiende que la docencia, y en su caso ser profesor de educación física es una vocación. Así debería ser con todos, pero no se le pueden pedir peras al olmo.
Llegado a la Argentina a los 13 años, desde Lerapetra (Grecia) y buscando su padre ebanista. El “Griego” no la tuvo fácil, porque si bien había cursado hasta parte de segundo año de secundaria, al no manejar el idioma volvió a hacer sexto grado en el Deán Funes para continuar su secundaria en el Colegio Nacional Perito Moreno.
Sesenta y nueve años en la Patagonia no le dejó ningún indicio en el habla que pueda exponer que Jorge Milathaniakis sea “Griego”, aunque el mote se lo ganó cuando empezó como profesor. Una vez que finalizó sus estudios en el Colegio Nacional Perito Moreno y viajó becado –gracias a la gestión de los profesores Fidel Pérez Moreno y Simón Silvestre – al INEF “General Belgrano” de San Fernando. En esa época uno los pocos institutos formadores de Sudamérica.
Como profesor iría más allá de su función docente, y junto a un grupo reducido de colegas, gestionaría y golpearía puertas para que Comodoro Rivadavia cuente con su instituto de formación (INEF 810), que fue uno de los 11 primeros del país a nivel nacional. Siempre en pos de la promoción de formar nuevos docentes y continuar una misma línea de acción: ver el deporte como formador de personas. Y a la docencia como vocación.
“Yo creo que el deporte es algo innato en uno. En mi caso yo no era muy bueno haciendo deportes, pero tengo una diferencia. Yo soy docente. Una cosa es ser buen jugador de fútbol y otra enseñar a jugarlo. Por ejemplo, Marcelo Bielsa jugó al fútbol y es profesor de educación física. Y donde va da cátedra”, resaltó.
En Europa corría en 100, 200 metros, las dos postas (4x100 y 4x400) y salto en largo. Además de cross y medio maratón. Por ello, si bien el “Griego” no trascendió en logros, era bastante completo. Y enseñaba con el ejemplo a sus alumnos. De hecho era el primero en hacer abdominales o colgarse de las barras. Educaba con el ejemplo.

LA CREACION
El Instituto Nacional de Educación Física 810 “Prof. Fidel Pérez Moreno” fue, al momento de su creación, el más austral del país. Y el “Griego” fue uno de los artífices.
“En aquel momento yo estaba a cargo de la Supervisión de Educación Física, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, que dependía de la Dirección de Educación Física. Al cual accedí cuando Fidel Pérez Moreno falleció. Yo era analista auxiliar técnico docente. Y quedé a cargo del área con dependencias desde Ushuaia hasta Río Negro”.
Cuando estaba en la Inspección, a Milathaniakis le llegó el libro de actividades que regía los Institutos Nacionales de Educación Física (INEF). Y le puso atención al capítulo que hablaba de los requisitos para la creación. Junto con el profesor Miguel Blanco (en ese entonces en la Dirección de Deportes municipal); Eduardo Bernal (en la Federación de Atletismo del Chubut). Comenzaron con la formulación e implementación para la creación de un Instituto en la capital petrolera.
“Hicimos un trabajo que incluyó desde el jardín de infantes hasta la primaria. Para saber qué cantidad de alumnos había en cada nivel. Cantidad de escuelas. Cuántos gimnasios cerrados había en Comodoro. Cuántas actividades deportivas existían. Todo un mapeo referido al deporte. Sumado a medios de transporte aéreos, terrestres, marítimos. Luego hicimos una nota para que las distintas instituciones de la ciudad avalen la creación del Instituto. En aquel momento estaban los militares, que firmaron al igual que los clubes. Y la gente de YPF, con la cual luego tuve problemas a posteriori, porque nos querían cobrar por el uso de la pileta, cuando lo nuestro era una institución nacional al igual que ellos. Y nosotros no perseguíamos ningún lucro alguno que formar docentes que luego trabajarían con ellos. Y que de hecho lo están haciendo”, recordó.
Tras un reunión en la municipalidad, donde el intendente era Roberto Pascual Die, y tras ganarle la pulseada al doctor Monjes que buscaba que el Instituto sea en el Valle del Chubut, porque que la Universidad Nacional de la Patagonia había cerrado carreras en esas ciudades.
“Yo trataba de explicarle que a pesar que el Instituto era de nivel nacional, no tenía nada que ver con la Universidad. Porque era terciario. En ese entonces había varias direcciones nacionales de distintas áreas de la educación. Que luego fueron todas ‘aniquiladas’ por el ‘señor’ Menem (Carlos) con su reforma. Lo que trajo consigo que se tire todo el trabajo de ‘añares’ a la basura”, destaca.
Paralelo a ello, al “Griego” lo consolidaba una estirpe de atletas que supo descubrir junto a sus colegas en las clases de educación física que dictaba en distintas entidades escolares.

CUNA DE ATLETAS CON PROYECCION
“Comodoro ya hacía rato que tenía auge en atletismo, con participaciones a nivel nacional. Oscar De Brito, Sergio Izquierdo, Jorge Bonahora, Cristina Irurzun, Liliana Colla, Irma Pérez, Alicia Gonzalo, Carlos Heuchert, Nazario Araujo”, describe Milathianakis.
Al ex olímpico lo conoció en el Colegio Perito Moreno, cuando Araujo hacía atletismo dentro de las propuestas del espacio curricular. “Nazario hacía atletismo y de un día a otro dejó, porque fue a ver a un médico, quien le dijo que tenía un soplo en el corazón. Luego volvió y para mejor, porque llegó a donde todos sabemos. Son las cosas de la vida”, sostiene.
“Un soplo al corazón”, si hubiera hecho caso a la prescripción médica, Comodoro Rivadavia no hubiera tenido presencia en los Juegos Olímpicos de Munich del 72.
Ni siquiera sus alumnos destacados le hacían perder el eje de su vocación como docente. Por su cargo, Jorge visitaba y supervisaba las clases de educación física en distintas localidades del Chubut.
“Nosotros agrupábamos equipos de atletas de toda la Patagonia. Luego las provincias se fueron separando y comenzamos a representar al Chubut. Además en aquel momento estaba al frente de la Federación Provincial de Atletismo Eduardo Bernal, quien era el ‘motor’ de la especialidad del atletismo. Y nosotros trabajamos con ganas con él, con ahínco y sin un peso por cobrar”, recalca.

HACER DOCENCIA
Respecto al ‘semillero’ de esa época y la escases en la actualidad, Milathianakis evita entrar en discusiones, pero sostiene: “Sé que con mis declaraciones puedo acarrear alguna polémica con mis colegas. Pero nosotros nos dedicábamos a los chicos. Sábado y domingo eran en el estadio municipal a practicar. A hacer torneos. Yo por ejemplo, apenas me recibí daba clases en el Perito Moreno y tenía un club de chicos los sábados de 10 a 12. A veces llegaba a aglutinar hasta 200 chicos. Entonces usaba a los adalides (alumnos destacados) para que se encarguen de los grupos en determinados deportes. Por ahí alguien me preguntó ‘¿usted cobraba?’. Si hubiera cobrado todas las horas extras tendría un pasar mejor”, expresa.
Gran parte de su vida como docente la pasó en el Perito. Y también en la ENET 1. A nivel primario –junto con Fidel Pérez Moreno y Roque Tótaro- fueron los instigadores de la educación física en las escuelas primarias de la provincia en los 60.
Se creó la escuela provincial 1, y el subsuelo del juzgado aledaño al actual edificio escolar fue el primer escenario de las clases de educación física primaria.
Luego continuó en la número 2, en la 13 -que en principio funcionó en el Liceo Militar para mudarse en forma definitiva al barrio José Fuchs- en ese lugar el “Griego” comenzó a hacer ‘escuela’ fuera del horario establecido y surgieron otros valores como Oscar De Brito.
“Yo me iba los sábados a la mañana a trabajar con ellos en la vereda de la escuela. En carreras de velocidad y cross. Hasta que una vez aparece un papá a mirar, luego fueron dos y se multiplicaron. Vinieron a ofrecer su ayuda y les pedí que hagan un pozo en el patio y lo rellenen con arena para salto en largo y en alto. Armamos los arcos de la cancha de fútbol. Los tableros de básquet en el gimnasio, uno adosado en la pared del gimnasio y otro que se corría para uso del escenario, similar al Perito Moreno, que en ese entonces era el único espacio donde se hacían las fiestas educativas de Educación Física, luego se perdieron y se politizaron”, recordó.
La “cantera” de los deportes estaba en los colegios “por eso cada tanto iba a ver las clases de basquetbol un señor (Argota) que se ponía en la puerta del gimnasio, veía quien tenía condiciones y se lo llevaba a jugar a Ameghino. A medida que se incrementaba el reclutamiento venían los problemas con los clubes a la hora de decidir si el chico jugaba sus torneos o los intercolegiales”, apuntó.
No fue el primer cruce que tuvo con dirigentes deportivos de la ciudad –muchos de ellos ex alumnos- porque para el “Griego” lo primordial del deporte es que era formador de personas, por encima de los resultados, él hacía docencia.
“El otro problema que tuve yo fue con la gente del rugby, cuando el deporte recién iniciaba. Primero porque no tenía los campos de juego acordes, y los alumnos que iban volvían ’rotos’ a la escuela. Sin necesidad. Con el tiempo ello cambió. Lo que pasa que uno vivió la profesión con amor. Así fue nuestra esencia, la de todos los profesores de aquella época. Porque sabíamos que las cosas que se hacen con amor a la larga tienen éxito”, sentencia.

INCLUSION Y NOBLEZA
En tiempos que no habían tantos “teóricos” hablando de inclusión, o “rasgándose las vestiduras” detrás de un escritorio. Milathianakis era concreto desde su rol y no dejaba a nadie fuera de sus clases.
“Cuando jugábamos básquet, lo hacía desde el más gordito hasta el más petiso. Incluso tenía un chico con parálisis en las piernas y se desplazaba con muletas. Como veía que antes de la clase tiraba al aro en soledad, lo invité a sumarse. Entonces él se quedaba debajo del aro, y el resto de sus compañeros sabían como debía pasarle el balón. Así me pasó con varios. Incluso con el padre de Jorge Mérida que tuvo en su época de estudiante problemas de parálisis en la ENET 1 y no por ello dejó de hacer clases”, sostuvo.
“El deporte formativo”, fue lo que persiguió siempre el “Griego”. Por ello, cuando ganó la plaza a la instancia nacional de Evita en básquet. Milathianakis armó el equipo con jugadores de los equipos que salieron en segundo y tercer lugar a la hora de definir al representante del Chubut.
“Perdimos la final con la Selección de Río Negro, que no sé por qué lo dirigía Marcelo Guinle (ex senador y actual integrante del Superior Tribunal de Justicia del Chubut). Pero no lo perdimos por eso, sino porque la organización me dijo que yo debía arbitrar el partido. Algo que me puso en una situación incómoda porque no podía ser imparcial”, recordó.

NO PERDERSE EN EL EGO
“Yo tuve un modelo en mi vida que fue el profesor Simón Silvestrini. Fue el 1° profesor de educación física que hubo acá. Nosotros le decíamos ‘El Duque’ porque era una eminencia dando clases. Y fue mi instigador para que yo estudiara la carrera. Y hace poco más de 3 años, antes de fallecer, me dijo ‘lo que lograste en la vida: estuviste como supervisor, quedaste a cargo de la Inspección General. Fuiste rector del INEF y terminaste como director concursado’. Para mí fueron cosas que se fueron dando en forma natural, no las busqué por ego, sino por una vocación y unos valores que lo lleve a mis hijos. No trabajé en un club porque nunca perseguí resultados. Y no puedo mezclar la actividad escolar (educativa) con la de un club. Sí promoví e invite a chicos que se destacaban a proyectarse en el deporte. Por eso en el patio del Perito habíamos armado un circuito de atletismo, y en el gimnasio había actividad hasta las 12 de la noche. Ahora he ido de mañana y el gimnasio está vació. Y en el patio hay una publicidad de Coca Cola”, recalcó.
En cuanto al panorama de los profesores de educación física. El “Griego” propone que se haga una consulta previa acerca de los motivos que llevan a que hayan muchos inscriptos a 1° año. En un Instituto de Formación Docente donde se dejó de tomar examen de ingreso, y donde pareciera que la exigencia es cada vez menor.
“Cuando cumplí mi mandato como rector del INEF volví a dar clases, porque esa es mi esencia. No escalar puestos o dejarme perder por la ambición. En su momento salió a concurso el cargo de director de la escuela secundaria 737 que era vespertina. Me anoté y accedí al cargo por haber ganado el concurso (como debe ser en los órdenes de la vida). Hasta el 30 de marzo del 94, donde dicté clases hasta las 23:10. Para luego entregar las llaves a portería y acceder a mi jubilación”, concluyó.
Cada tanto se cruza con ex alumnos, los abrazos son lo que más le reconfortan el alma. También cuando le reclama a alguna persona que no estacione en su portón para bajar ‘unos minutos’ al banco. En más de una ocasión el conductor baja y lo reconoce como ‘un cabrón’ que siempre marcó la pauta acerca de las cosas que eran correctas. En sus clases y en la vida misma.

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