Jorge Newbery, 92 años de pasión en la misma barriada

Puede jugar en la última división del fútbol local o estar a cuatro partidos de ascender al Argentino B. Sea cual fuera el escenario, sus colores se hacen sentir en la capital petrolera desde que la fusión de Sportivo Rivadavia y Correos y Telégrafos le dieron vida a una de las instituciones con más convocatoria de la Patagonia.

Tuvo su sede en San Martín al 1100, y su primera cancha en donde se ubica en la actualidad el Correo Argentino en pleno casco céntrico de Comodoro Rivadavia. Eran comienzos de los años 20, en una ciudad que crecía al vértigo de la explotación petrolera. Y con ella la pasión por la redonda en su primera versión de tiento de cuero.
Según consta en actas, un día como hoy pero de 1924 se fundaba Nacional Football Club. Que luego y por decreto del 23 de mayo de 1934 debía cambiar su nombre dado que el Poder Ejecutivo Nacional (en la dictadura de Agustín Pedro Justo) establecía que nada podía llevar el nombre de "Nacional", dando a entender que ese nombre era patrimonio y exclusividad del Estado Argentino.
De una lista de tres nombres, donde estaban "Argentinos del Sud" y "Rivadavia Foot-Ball Club" y "Jorge Newbery", ganaría este último en honor al deportista nacional destacado de esa época, quien había construido una carrera en boxeo, esgrima, remo, atletismo, automovilismo y aeronáutica.
De ahí en más, y desde su radicación en el límite de los barrios 9 de Julio, Jorge Newbery y Ceferino, el "aeronauta" comenzaría a tomar vuelo propio. Llevando el azul y blanco a cada uno de los rincones donde le toco participar.
Ahora el club se encuentra a cuatro encuentros del ascenso al torneo Federal B de fútbol, pero no solo de ese deporte se nutre la historia "aeronauta" que ha sumado hockey y vóley, por ejemplo. Pero el club se hizo grande en varios sentidos, que excede lo meramente deportivo. Tiene identidad. Un grupo (o multitud como quedó demostrado el pasado domingo) que hizo propia la institución, y que traduce lo simbólico (el aliento o el aguante) en hechos concretos como pagar una entrada. Porque las instituciones no solo perduran del "amor del hincha", sino de los recursos que pueda generar. Por ello pagar un acceso para alentar es algo fundamental que le permite al "lobo" seguir rugiendo.

"BANCAR" CON HECHOS CONCRETOS
Jorge Newbery convoca, incluso hasta en los momentos que futbolísticamente no juega como los hinchas desean. Estos, como la mayoría, no dejan de hacer público su malestar. Piden que renuncie toda la comisión directiva o que rajen a patadas al entrenador de turno. Y si ello no sucede, siguen acompañando al equipo el fin de semana. Y eso de por sí ya es raro en un deporte o una sociedad argentina signada por el "exitismo".
"Creo que hace poco más de 15 años que el hincha de Newbery empezó a ver que seamos pocos o muchos los dirigentes. Los que estamos, lo hacemos para trabajar por el club. Sin ningún tipo de interés o lucro particular. Entonces cuando la gente nos ve ya sea cobrando entradas, vendiendo 'choris' o haciendo lo que sea –por más cargo que tengamos en la comisión directiva- nos da su respeto. Y ese respeto se traduce en colaboración por el club. Entonces ya no solo es la dirigencia la que apuesta por el crecimiento del club, sino toda una multitud que siente los colores del club", sostiene Pedro Nieva, actual presidente de la entidad "aeronauta".
Incluso el caso de Pedro Nieva y su vínculo con el club que traduce es rara, él mismo se encargó de recordarlo.
"Por empezar yo no fui ni jugador ni mucho menos. Tuve a mi hijo como arquero en novena hasta que se lesionó y no fue más al club. De hecho tampoco soy de los barrios cercanos (vive en zona norte) pero cuando tenía 12 años (hace 40 años atrás) recuerdo que iba de mi casa a lo de un amigo al barrio Saavedra. Y el estadio municipal de km 3 estaba repleto de gente (jugaba Newbery un Regional) y me llamó la atención el espectáculo dentro y fuera de la cancha. Luego pasé a seguir al equipo. Me casé y no por vivir lejos no dejaba de ir a la cancha, hasta que Armando Robledo me invitó a sumarme. De ahí empecé una relación formal con el club. Además, desde que Alfredo Lanezán fue presidente hasta la actualidad, todos nos ayudamos en forma mutua. Acá el presidente saliente no critica al que entra. Somos unidos porque sabemos que estamos por el club, no por nosotros mismos. De hecho, Héctor (Cárdenas) volvió para darnos una mano y eso es valorable, porque el prioriza a la institución. Al igual que hinchas que colaboran siempre como los hermanos Barrientos y tantos otros. A eso súmale la hinchada, que no solo se queda en el aliento, sino que te paga una entrada, te viene a cocinar los 'choris' para el torneo infantil 'Keto' o sale a pedir pintura para mejorar las instalaciones. Hoy Jorge Newbery es un club con fútbol que ofrece una multiplicidad de ofertas deportivas para toda la familia. Y eso es lo que en el plano personal rescato, porque en lo deportivo podes perder, empatar o ganar. Y no es la muerte de nadie. Porque tenemos inferiores, hockey, vóley, folclore, gimnasia, fútbol femenino y seguimos sumando propuestas que hacen que muchas personas lleven los colores del club con orgullo", concluyo.
"Hicimos un pacto con mis hermanos que si nos iba bien en la vida íbamos a colaborar con el club", resumió alguna vez Hugo Barrientos. Y esa pasión y compromiso no solo es exclusividad de los hermanos del Ceferino, sino que involucra a una cantidad de personas que hacen que estos 92 años de vida los encuentre con la misma vigencia de sus inicios.

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