Jose, el bebé que se convirtió en la cara visible de la emergencia por Zika

Hace un año que la foto del bebé brasileño Jose Wesley bañándose en un cubo en su casa de Pernambuco se volvió viral. El pequeño es uno más de los cerca de 11.000 gestantes infectados por el virus del Zika registrados entre febrero y diciembre de 2016.

Jose Wesley se convirtió en la cara visible de la emergencia global declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): el virus zika, una enfermedad transmitida por un mosquito identificado como la causa del nacimiento de bebés con microcefalia, una grave malformación de la cabeza que afecta al desarrollo.

Su madre, Solange Ferreira, lo bañaba cuando era recién nacido para calmar su llanto incesante, un truco que aprendió de una enfermera en el hospital donde lo trataban. Lo llaman "llanto neurológico", explica una un artículo de la BBC, puntualizando que los médicos aún no saben muy bien por qué ocurre, si es por dolor o no, pero es una característica común en los miles de bebés afectados por el zika.
A sus 16 meses, para Jose los problemas de salud no cesan: tiene dificultades respiratorias y necesita ser alimentado por un tubo porque su cerebro no puede "coordinar" movimientos básicos como tragar o respirar. Además tiene problemas de visión, por lo que necesita usar gafas. No puede sentarse él solo, algo que los bebés normales suelen hacer sobre los seis meses y tiene dificultades para mantener la cabeza erguida por sí mismo. Tampoco puede caminar porque sus piernas no pueden ponerse derechas y lleva puesta una especie de bota con estructura de tela y metal para ayudar a enderezarlas.
José, al igual que otros cientos de bebés afectados por este virus, hace unos meses tuvo que estar ingresado en cuidados intensivos en el hospital. Las dificultades para tragar alimentos y respirar hacen que padezcan neumonías de manera recurrente, que los dejan en estado grave.
Como la familia Wesley vive en una ciudad pequeña, de apenas 20.000 habitantes, tiene que viajar durante varias horas hasta la capital del estado, Recife, tres veces a la semana para acudir a las diversas citas médicas del pequeño.
Además de ver al neurólogo y al pediatra, José hace fisioterapia respiratoria, motora, visual y ocupacional en distintos centros médicos.
Como Solange Ferreira no tiene automóvil para acudir a las citas tiene que viajar durante varias horas en un autobús que va y viene de Bonito a Recife llevando a enfermos que va recogiendo y dejando en distintas clínicas.
LOS PROBLEMAS DE LOS
BEBES AFECTADOS POR
EL ZIKA EN BRASIL
El hecho de que la fotografía de Jose Wesley se volviera viral el año pasado no tuvo un impacto especial sobre su acceso a tratamiento.
Aunque la familia sí recibió algunas donaciones de particulares que conocieron su caso, hoy Jose es uno más de los cerca de 2.300 gestantes infectados por el virus registrados entre febrero y diciembre de 2016, según cifras del ministerio de Salud del país.
Pero las autoridades estiman que existen 214.000 casos probables de zika. Algunos todavía están sin diagnosticar porque los síntomas aparecen más tarde.
El doctor Ricardo Ximenez, uno de los científicos que están estudiando la enfermedad, admite que todavía queda mucho por aprender, pero según los estudios, por cada bebé que nace con microcefalia hay otros 10 que no la tienen pero que pueden desarrollar más tarde otros problemas de salud asociados al virus, como problemas motores, de visión y de oído.
Según Costa, el sistema de Salud del estado de Pernambuco, el epicentro de la epidemia, no tiene fondos para tratar a todos los afectados.

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