José Luis "Cacho" Costa, el que busca el gol una vez por semana

Su puesto siempre fue el de delantero con la "9" en la espalda, con esa camiseta participó en diversas instancias locales y regionales junto a Huracán. Recorrió toda la Patagonia gracias al fútbol, hoy por su trabajo recorre los comercios de la ciudad y se encuentra cada tanto con aquellos con los cuales hacían del fútbol un espectáculo y no una antesala del atletismo.

José Luis "Cacho" Costa no disfruta del fútbol como antes, porque entiende que más que jugar, los protagonistas corren, corren y corren. No lo comparte pero entiende que el fútbol cambió, que ahora es más físico y lineal.
Lejos de ello, cuando se inició a los 10 años en Huracán, supo consolidar una base sólida que sumado a un "poco' de habilidad", según él. Le permitió estar siempre a tono con los demás y jugar por diez años en la Primera del "Globo", hasta que cumplió 30 años, había una familia que mantener y el club no pasaba por un buen momento económico para darle solvencia económica.
Ahí colgó los botines y se puso a trabajar, pero no por ello dejó de lado los buenos hábitos como el "juego lindo", el ser "atrevido" y tirar un lujo a costas que lo 'partan' en la cancha. Y el más valioso: terminar los 90', abrazarse con el rival y compartir alguna cerveza pos partido, independientemente del resultado.
"Hoy es medio difícil ver eso", sostiene "Cacho" Costa a El Patagónico en referencia a lo que pasa en el fútbol local, donde se "juega" dentro y fuera de la cancha, sin reglas ni cuidado por el otro.
Como contrapartida, Costa cita los partidos de veteranos, donde en una instancia final se puede contar con una multitud de público. Donde se vende alcohol y asiste la familia. Y donde la violencia no juega ni de titular ni de suplente.
Tal vez porque los protagonistas mantienen el mismo espíritu deportivo que supieron forjar y que mantienen a pesar de los años y los kilos demás.
"Siempre tuve resto físico, como todos los que desde chicos se tomaron en serio esto de entrenar y jugar al fútbol. Antes era más vistoso, ahora es más físico. Así también los pibes viven lesionados. Pero el fútbol cambio, por eso a veces no disfruto de ir a la cancha", sostiene "Cacho" desde Rawson, donde fue a acompañar a Huracán en el 1° cruce ante Germinal por el Federal B.

LA VIEJA ESCUELA
Miguel "Toto" Amado y Jacobo Pichintiniz, fueron dos de los entrenadores que marcaron la formación de Costa como futbolista. A ellos les debe en parte lo que es hoy.
Respecto a su puesto, nunca renegó. A costas que sabe que cuando las cosas no salen como lo esperado, tanto el arquero (por 'sus errores') como el delantero (por sus 'desaciertos') son el centro de todas las culpas.
"Yo siempre busque una relación con el gol, que por lo menos haga uno por partido o cada dos partidos, cuando eso no sucedía (y no me sucede en veteranos) me viene el bajón, primero por uno mismo. Y luego hay que bancarse las puteadas de los demás. Porque por ahí en el final tenés un mano a mano para empatar y si le erras pasas del amor al odio en un segundo ", sincera.
Consultado si se ve reflejado en algún delantero actual, José Luis sostiene que no. Que ahora es 'tocar y correr' y si se puede marcar un gol como sea.
"Antes tirabas un caño, una rabona, te mandabas algún lujo. A costas de que hasta el mismo árbitro te advertía que por atrevido te iban a 'atender' y él no iba a marcar falta. Pero eran otros tiempos y todos sentíamos el fútbol de otra manera. Aparte, lo que pasaba en la cancha, quedaba en la cancha. Yo por suerte pocos me agarraron, pero cuando lo hicieron supe sentir el rigor de Edgardo 'Mono' Pérez, Jorge 'Gato' Montesino o Daniel 'Pato' Macías en el Petroquímica de esa época. En cambio, en Newbery solo una vez me atendió Marcos León, pero me quedó de recuerdo para la vida", sostiene entre risas.
Cuando cumplió la edad necesaria, Costa se sumó a los veteranos de Huracán, y ese amor por la camiseta lo hizo comprometerse como dirigente. En un proceso que va dando sus frutos de a poco. Y donde se siente acompañado.
"Algunas cosas las mantengo a rajatabla. Por ejemplo, si sos delantero estás para hacer goles. No hay grises, quien no hace goles en este puesto no sirve. Aparte de eso, si querés ser delantero le pegas con las dos piernas. No existe 'la de palo'. Yo soy derecho de nacimiento, pero luego de entrenar los delanteros nos quedábamos pegándole con 'la mala' hasta que aprendías a hacerlo. A la hora de la definición no hay excusas", remarca.
En la actualidad, y por su trabajo como director de bromatología municipal, cada tanto se encuentra con amigos que supo forjar en el campo de juego, incluso más allá del color de la camiseta. Y disfrutan de los mates, del recuerdo y del fútbol los fines de semana. Porque sabe que cada tarde cuando se pone la '9' en la espalda, tiene un compromiso con la definición.

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