José Muñoz se reencontrará en abril con el casco que usó en la Guerra de Malvinas

La historia del casco que José Muñoz utilizó en la Guerra de Malvinas de 1982 fue contada por El Patagónico el 25 de agosto y por su alto contenido emotivo trascendió las fronteras, ya que distintos medios de todo el mundo replicaron la noticia o tomaron contacto con sus protagonistas quienes, el próximo 2 de abril esperan conocerse y abrazarse en Sarmiento. Allí planea llegar Matías P. desde Inglaterra para darle en mano al veterano el casco que meses atrás compró como "souvenir" hasta que descubrió quién lo había utilizado en las islas.

La historia comenzó a escribirla José en Malvinas, donde llegó el mismo 2 de abril de 1982 en el buque Bahía de los Estados, que luego fue hundido por el ejército inglés. Lo hizo con el primer contingente de soldados argentinos y se quedó hasta el último día, el de la rendición ocurrida el 14 de junio, cuando entre otras cosas tuvo que dejar en las islas al casco que en esos meses lo protegió de la guerra y del frío.
Si bien todo empezó y terminará con José, la historia no sería tal sin que 33 años después y desde el otro lugar del mundo, Matías P. –quien prefiere mantener en reserva su apellido- no hubiera comprado un casco de la Guerra de Malvinas, al que llegó por curiosidad, gusto, pero sobre todo por admiración.
Matías es argentino, tenía solo 6 años cuando ocurrió la guerra, y desde hace tiempo reside en Inglaterra. Es mecánico aeronáutico y pagó unos 720 dólares por el casco, una muy buena suma pero que hoy parece ínfima, no para sus ingresos, pero sí para lo que esa inversión generó cuando, en el tiempo libre, comenzó a investigar quién podía ser el dueño del "souvenir" de guerra que había adquirido.
La búsqueda comenzó con el apellido "Muñoz", que el mismo José, con su letra, escribió para identificar el caso, pero también como señal de pertenencia porque, se sabe, que lo que uno nomina le pertenece y lo trasciende.

ENCUENTRO
Luego de algunos contactos y búsquedas, Matías comenzó a acercarse a José por medio de una nota periodística publicada por Paola Muñoz, de prensa de la Municipalidad de Sarmiento y prima del veterano, con quien el mecánico aeronáutico se contactó por teléfono. Sucedió en una de la tantas casualidades mágicas que fue teniendo esta historia porque cuando Matías estaba hablando con Paola, José llegó de visita a la oficina de su prima.
"La emoción que sentí fue muy grande. José, me parece y luego me lo dijo, primero pensó que lo estaba cargando, pero cuando le fui contando la historia, los detalles y darle seguridades sobre el casco, se emocionó muchísimo", rescata Matías en diálogo telefónico con este diario desde Inglaterra, desde donde ya está planeando su viaje a Sarmiento, previsto inicialmente para abril.
Los meses también pasaron para José quien, en este tiempo, siguió sumando nuevas experiencias y así confirmó su compromiso con su pueblo y desde el 10 de diciembre, tras las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias del 9 agosto y las elecciones generales del 25 de octubre, es concejal por el Frente para la Victoria.

ANSIEDAD
Muñoz vuelve a recordar a El Patagónico el momento del contacto telefónico con Matías, y así coincide en señalar primero su desconfianza y luego su emoción desbordante. "Lo que viví ese día y desde ese día, es algo muy lindo y emotivo. Primero pensaba que era una broma, pero cuando descubrí que era cierto lo que me estaba contando Matías, no lo podía creer. Era una noticia que no esperaba y que me abrió un mundo de emociones", reseña.
José aclara que para él todo lo que vivió en Malvinas es un gran orgullo. "A diferencia de otros, yo no puedo decir que sufrí o pasé cosas malas. Desde que llegué hasta que me fui, tuve siempre la emoción y el orgullo de defender la patria. Lo que pasa es que, nunca, me imaginé que más de 30 años después se me iba a reabrir un capítulo nuevo de la historia, como fue esto del casco", apunta.
Desde ese día en que hablaron por teléfono, uno y otro siguieron con su vida y ambos, por su lado, buscaron los caminos y la manera para cerrar la historia en un encuentro que, si todo sale bien, se concretará el próximo 2 de abril.
"Desde que tuve el casco, traté de ubicar a su dueño y por suerte lo logré y José está vivo. Desde el día en que hablamos, estuve averiguando cómo podía hacer para viajar a Sarmiento para entregarle el casco", comenta Matías, quien recuerda que inicialmente tenía temores de que existiera alguna legislación que prohibiera la salida del casco de Inglaterra.
"Acá todos son muy correctos y amables. Yo solo quería devolver el casco, pero no quería violar ninguna ley ni que nadie se moleste. Hace algunas semanas, me confirmaron de la dependencia oficial que no había problema alguno en que saque el casco del país, y desde ese día estoy ajustando los tiempos para ver si puedo viajar a Argentina y estar en Sarmiento y con José el próximo 2 de abril", remarca.
"Reencontrarme con el casco va a ser algo maravilloso. Nunca había pensado que me podía pasar esto y desde que sé que Matías, a quien estoy eternamente agradecido, lo tiene en Inglaterra, no hago otra cosa que pensar en cómo va a ser el momento del abrazo con él. Ojalá que este 2 de abril se pueda dar, porque esto va a ser algo muy importante en lo personal, pero también para todo sarmiento", acota José.
Muñoz, que en Sarmiento es uno de esos vecinos notables, conocidos y queridos, sabe que tendrá su casco en su casa hasta que la localidad pueda abrir la sala histórica de Veteranos. Ese día, José llevará ese casco que usó en Malvinas a un lugar para que toda la ciudad de los Lagos y quien pase por allí pueda observar parte de la historia de la Argentina, incluido este emotivo capítulo que Matías y José escribieron juntos, uno de cada lado del mundo, que será uno solo el 2 de abril cuando un abrazo acorte las distancias geográficas y nutra ese sentimiento que aflora y que Malvinas sigue generando.

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