Jugadores que no resignan la pasión por el peso de los botines

Gonzalo Vidal, Nicolás Romero y Oscar Marchant son tres jugadores que no solo defendieron los colores de Ferrocarril del Estado, sino que también resignan horas de sueño y familia para no perder el romance de la juventud con la redonda.

por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net
Doce horas fuera de casa, un viaje de ida y vuelta, y una actividad en la industria petrolera que no para las 24 horas de extraer petróleo son el común denominador que une las vidas de Gonzalo Vidal, Nicolás Romero y Oscar Marchant.
El otro punto en común, es que los tres durante 2015 defendieron los colores de Ferrocarril del Estado, para que la pasión de la "maquinita" de Km 5 nunca deje de avanzar.
Es por ello, que El Patagónico entrevistó a los futbolistas para que, con su testimonio, reconocer a todos aquellos que resignan tiempo para salir al campo de juego a dejar lo mejor de sí por el deporte en sí mismo y los hinchas que se acercan a acompañar al club de sus amores.

RECUPERARSE Y JUGAR
Gonzalo Vidal (32) trata de encontrar horas de sueño en el viaje de la camioneta que lo lleva seis veces por semana a trabajar como boca de pozo hasta la zona de Manantiales Behr.
Sabe que como mucho, en 1 hora y media de recorrido, solo podrá 'descansar' una parte de ese tiempo.
Si el turno es de noche, el objetivo será doble, más si el franco coincide con el día del partido.
Entonces sí, Gonzalo no va a dormir, irá a 'burrear' en la boca de pozo para luego llegar a casa, cambiarse y ponerse a las órdenes del entrenador Hugo Puntano.
Ferro se juega muchas cosas este año, y toda entrega suma, por eso Vidal sale a la cancha dando hasta donde el 'cuero' le dé.
"Yo vengo de Mendoza, cuando por el trabajo de mi padre nos mudamos a Comodoro Rivadavia, cuando llegué estuve un par de años en Huracán. Luego me fui a Buenos Aires y cuando volví estuve sin jugar por tres años por el trabajo. Para luego reincorporarme en Próspero Palazzo por dos años", recuerda.
A Ferro se incorporó en 2010, y hace casi dos años le tocó ingresar a la industria petrolera como boca de pozo en terminación de la empresa YPF en la zona de Manantiales. Antes de ello, trabajaba en el comercio con un horario de 12 a 20 horas "era salir de ahí y venir a jugar. Salvo los domingos que tenías un día más tranquilo porque los fines de semana estaban más descansado. Pero ahora es llegar de trabajar, cambiarse e ir a jugar".
A pesar de los contratiempos, Vidal no se resigna "Este ritmo me ha llevado a que este año juegue poco y nada, con muchos desgarros. Fue muy complicado, pero como me gusta tanto el fútbol siempre es recuperarse y jugar la premisa. Es como insistir, incluso me cargan y me dicen que abandone, pero yo sigo porque es amor al deporte y nada más", sentencia.
De esta manera, quien empezó como volante ofensivo y ahora se desempeña como media punta, sabe que los botines del trabajo son los que más pesan en su vida.
"A principio de año cuando Ferro participó en el Argentino C, yo quería estar como sea y entrene como pude y me lastimé. Pero yo tengo el futbol en la sangre y la cabeza, de hecho cuando no juego me voy a ver algún partido de la B o la C.
Las lesiones complican el laburo, pero gracias a Dios los desgarros son en las piernas y en el trabajo utilizas más los brazos. Igual te jode y condiciona, porque pase lo que pase uno tiene que cuidar el trabajo porque es el sustento de la familia".
Alrededor de él, sus compañeros de trabajo lo cargan, pero en el fondo reconocen su esfuerzo, porque así como él son varios los trabajadores petroleros que practican un deporte.
"Como en todos lados a uno lo pueden cargar con la edad y las lesiones. Pero hay chicos que juegan y laburan, no solo en fútbol. Y también hacen el sacrificio, pero otra no queda, porque si te gusta el deporte tenés que continuar. Y eso se habla. Es más, a veces siento que yo los molesto hablando de fútbol. Porque hablar todo el día del laburo es demasiado cansador. Más porque pasas mucho tiempo con ellos", sostiene.
En el mensaje final, Vidal grafica con nombre y apellido a un jugador que a pesar de todo no abandonó.
"A veces pasa que hay chicos que vienen a entrenar un par de meses y como ven que están en el banco se cansan y se van. Y se equivocan porque siempre tenés una oportunidad de jugar en el fútbol de Comodoro. Yo lo he visto. De hecho hay un chico que siempre pongo de ejemplo, porque siempre estuvo en Ferro, y es Enrique Miño. A él le decía siempre 'no abandones' porque iba al banco y se fastidiaba. Y hoy en día es titular indiscutido, tiene un estado físico óptimo, y una entrega terrible" recalca. Por ello remarca que no hay que abandonar, que el fútbol es diversión y compromiso en no fallarle a tus compañeros. Porque sino entrenas no vas a rendir en el campo de juego. "Que aprovechen el deporte porque esto es solo una parte en la vida y no lo vas a poder hacer nunca más" concluye.
ASUMIR LOS DESAFIOS
CON RESPONSABILIDAD
El partido por cuestiones burocráticas está retrasado, Nicolás Romero (34 años y 12 en el petróleo) cuenta los minutos porque gracias a la comprensión de sus compañeros de trabajo se hizo un intervalo de dos horas para jugar con Ferro.
Con el retraso, serán solo 20 minutos los que el marcador central estará en el campo de juego. Tras ese lapso, Nicolás pedirá el cambio, se cambiara y subirá al campo para seguir con su trabajo como supervisor de baterías. Es algo que le sucedía desde que jugaba en Huracán, cambiar colectivo por camioneta.
Pero él está feliz, sean 20 o 90 minutos el ya puso su grano de arena al equipo.
"Vine por familiares a Comodoro y luego me instalé cuando terminé la primaria. En Ferro es mi tercer año desde que dejé Ameghino. En cuanto al trabajo, tengo turnos rotativos, una semana hago de 16 a 00 en un cronograma de seis días por dos francos. Siempre dependiendo de lo que necesite la empresa. Por eso en temas de horario estamos bastante bien, pero hay que estar", recalca.
Sinceridad total, Nicolás reconoce que cuesta ir a entrenar, las ganas no son las mismas. "No todos los días estamos con las mismas ganas, pero es lo que nos gusta hacer y tratamos de hacerlo de la mejor manera. Las personas que me conocen saben que el fútbol es algo muy importante para mí. Y es todo un tema porque tenés que hacerte dos horas para ir al club y entrenar, y de paso olvidarte de los problemas y la vorágine del trabajo. Sacarse un poco el quilombo que uno tiene en la cabeza. Porque si venís pasado de rosca tu familia no tiene la necesidad de bancarse tu mal humor" expresa.
De irse con la ropa de trabajo directo a los vestuarios es una fija en la vida del marcador central, porque sabe que con sus horarios rotativos el estar o no presente en un partido de fútbol es una lotería.
"Siempre pesa más un botín de trabajo, porque es el sustento económico de uno, y hay que tratar de conservarlo. Pero son circunstancias diferentes. Son ámbitos distintos. Pero las dos cosas las tomo con la misma responsabilidad, porque en el fútbol nos toca convivir con chicos y hay que tratar de enseñar lo que uno sabe y dejar una enseñanza. En cuanto al reconocimiento de los compañeros, valoro que ven el sacrificio que haces para estar a la altura de ellos. Por eso siempre les decimos lo mismo: que tienen que aprovechar la ocasión mientras sean jóvenes, y no tienen una carga laboral. Que no descuiden el estudio, porque siempre te queda tiempo para dedicarte a lo que te guste. Pero eso hay que tomarlo con seriedad. Entonces, sí de cinco días a la semana podes entrenar tres, hace esos tres a conciencia. Porque son dos horitas que estas con tu grupo de amigos, tus compañeros. Y eso se hace más llevadero para el entrenamiento", sentencia.
VALORAR EL ESFUERZO PARA MANTENERSE
EN COMPETENCIA
Con 27 años y casi dos años en el petróleo (antes trabajó en empresas de servicios petroleros) Oscar Marchant se esfuerza para mantener los fierros en línea en la boca de pozo del equipo que San Antonio tiene en la zona de El Tordillo.
El delantero tiene un diagrama de 12 x 12 horas don un cronograma de 6 días de trabajo por 3 de franco. Una semana de día y otra de noche.
"Si uno se organiza puede dormir 8 horas o un poco menos, depende de cómo este el trabajo en el campo. Pero las ganas de jugar al fútbol hacen que uno le quite horas de sueño para poder hacer lo que a uno le gusta" apunta.
Respecto a si perdió habilidad, Oscar reconoce que el petróleo primero te hace engordar, y luego te endurece porque trabajas con fierros pesados y te vas contracturando mucho. Donde una lesión (sea en el fútbol o en el trabajo) te termina perjudicando.
"Uno aprende a manejar mejor los tiempos, y a medida que pasan los años la viveza en la cancha va corriendo más a tu favor. Entonces sabes que no podes ir a tal pique, porque luego te va a faltar resto físico en el complemento. Por supuesto que me paso ir con los botines puestos. Incluso dormir dos horas y volver al campo. Pero en Ferro entendieron mis condiciones de laburo. Y comprenden si no podes ir a entrenar los días de semana", expresa.
En motivaciones, Oscar volverá a jugar en Florentino Ameghino y el hecho de salir a la cancha con su hijo es algo impagable. "El deseo de poder jugar al futbol y ahora salir a la cancha con mi hijo ese es principal motivo. Porque te tiene que gustar mucho para hacer el sacrificio de ir a un trabajo tan sacrificado como el petróleo a un club".
El 2016 lo encontrara con otra camiseta y bajo las órdenes de Orlando Portalau, donde el CAFA transitará el Argentino C.
"Uno se prepara para dar lo mejor, luego el DT decide para qué instancia estoy. En cuanto a las lesiones siempre hay miedo. Pero una vez que entras a la cancha te olvidas", sostiene el nacido en Pico Truncado que con 12 años llegó a la pensión de la CAI.
Así, quien se inició como volante y hoy es delantero comparte el trabajo con personas que en varias ocasiones gritaron sus goles.
"Yo creo que todo es un aprendizaje, los chicos van a aprender las cosas cuando sean más grandes, de hecho a mí me paso. Y hasta que no lo pasas no lo tomas en cuenta. En mi caso, a uno le toca mantener una familia, y todos sabemos que en Comodoro son pocos los que viven del fútbol. Todos son laburantes y hay que trabajar para sostenerse uno y a la familia. Yo trataría de destacar eso, que valoren el esfuerzo de los más grandes por mantenerse en competencia. Porque quizás el día de mañana le toque a ellos", concluyó.

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