Junín de los Andes: centro del turismo religioso en Patagonia

La localidad neuquina tiene mucho que ofrecer a los creyentes, con un Vía Christi que reúne elementos de la tradición católica y mapuche. Además cuenta con el Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña y a pocos kilómetros el de Ceferino Namuncurá.

El Vía Christi es una obra artística, ubicada en la localidad de Junín de los Andes, en la provincia de Neuquén a aproximadamente 400 kilómetros de su capital. Allí se encuentran el santuario de la Virgen de las Nieves y de la beata Laura Vicuña en San Ignacio, pero cada Viernes Santo la atención se centra en el Vía Christi. Se trata de un sector de bosque de pinos se emplazaron 23 estaciones que entrelazan episodios de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte en la cruz.
Mediante un circuito de 2,5 kilómetros que anualmente recorren miles de personas, se puede apreciar entre la naturaleza, sorprendentes obras de arte sacro que remarcan los rasgos de las comunidades aborígenes de la zona y hacen un paralelismo entre la vida de los pueblos originarios, y la vida de Jesús. Esta unión es producto de la historia de la localidad, forjada por la presencia de Colegios Salesianos que se instalaron allí, y que lograron una armoniosa convivencia con las comunidades Mapuche, junto con las criollas.
En sus estaciones, cada una con un singular grupo escultórico, se recrea la vida, la obra y la pasión de Cristo, como principal actividad del Viernes Santo. Es una magnífica obra que fue diseñada por el arquitecto Alejandro Santana.
El recorrido comienza al pie del Cerro de la Cruz y finaliza en la cumbre, gobernada por una cruz blanca. Todo el camino es acompañado por impresionantes obras y los guías son los encargados de dar a conocer los diversos significados de cada representación.
Allí el espacio creado en la montaña permite revivir el momento de la última Cena de Jesucristo antes de su Resurrección con una mirada regional que distingue el parque religioso de otras procesiones de Semana Santa.
Cada parada se traduce en una plaza seca de 12 metros de diámetro que imita al sol con 12 rayos, como símbolo esencial de casi todas las culturas, de las 12 tribus, así como del número de apóstoles y meses del año. Dentro de ese sol está la cruz americana, la misma que se puede ver en los ponchos pampa de las culturas preincaicas.
En cada plaza se encuentran figuras decorativas construidas a mano que emulan imágenes de culturas precolombinas de suelo argentino. Además de las estaciones que contienen imponentes estatuas, hay un lugar para orar y ejercer la práctica religiosa.
Si bien la mayor concentración de gente se produce durante la temporada estival, el parque Vía Christi permanece abierto durante todo el año y cuenta con un Centro de Informes.
Es así que entre montañas y lagos, Neuquén ofrece para ese feriado largo una importante variedad de actividades ligadas al turismo religioso que permitirán al visitante disfrutar y meditar en medio del paisaje natural andino patagónico.
Parte de la oferta religiosa para quienes visitan Junín se encuentra atesorada en el Museo Municipal Mapuche, creado en 1988. Su responsable en el comienzo fue el sacerdote Pascual Marchesotti, quien recolectó muchas de las piezas expuestas, en los sucesivos viajes por la Patagonia y quien pidió expresamente que fueran llevadas a Junín, por ser un lugar con fuerte presencia de cultura mapuche. Allí es posible observar elementos arqueológicos y antropológicos, además de objetos paleontológicos y geológicos, todos pertenecientes a diferentes zonas de la provincia de Neuquén. El ingreso al museo es libre y gratuito y puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 12 y de 15 a 20 horas.
Otro de los lugares más congregados en Junín de los Andes es el Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña, que promueve un sentido de unidad al integrar varias culturas en su estructura. En él se venera a la imagen de Nuestra Señora de las Nieves y a la beata Laura Vicuña; de quien se expone una vértebra en una urna.
Por último, pero no menos importante, a unos 60 kilómetros de Junín de los Andes, en el paraje San Ignacio se encuentra un cultrún (un tambor típico de la cultura mapuche) inmerso en un gran valle, que en su interior contiene los restos del beato y Lirio de la Patagonia, Ceferino Namuncurá.
El impresionante santuario tiene ocho metros de diámetro en la base y doce en la parte superior con forma circular. Además, el diseño permite a los fieles y visitantes desplazarse en su interior alrededor de los restos del beato, conservados en una fosa en la roca, ubicada en el centro. A pocos metros, se puede disfrutar de un sendero hacia el cerro de varios metros de altura llamado Ceferino. En la cima, los visitantes encuentran un santuario donde se pueden encender velas y delante de ese lugar y mirando al imponente valle, hay una estatua de Ceferino y una cruz que completan la escena.
Junín de los Andes es un lugar de inclusión cultural, y por ello la oferta turística es ampliada con hospedajes de primer nivel, donde cada visitante puede disfrutar de innumerables paseos al aire libre, mediante la práctica de actividades como trekking, mountain bike, observación de aves entre bosques, lagos, ríos y montañas; entre ellas el Volcán Lanín; que se prepara para la apertura de la temporada de ascensos.
También es posible realizar visitas hacia las costaneras de los ríos Malleo, Chimehuín o Curruhué, así como al lago Tromen. Sin dejar pasar la oportunidad de realizar los tradicionales paseos lacustres a través del imponente lago Huechulafquen cuyo entorno es custodiado por el majestuoso Lanín.

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