Kilimanjaro: un abanico de paisajes envuelto en nubes

Es conocido por sus famosos campos de hielo y por su gran variedad de impresionante flora y fauna. Escalar el Monte Kilimanjaro y disfrutar de las magníficas vistas es una experiencia inolvidable.

Entre las colinas y mesetas del norte de Tanzania muy cerca del límite con Kenia se encuentra el espectacular Monte Kilimanjaro, cuyas laderas y glaciares brillan por encima de las altas nubes.
Con su emblemático cono volcánico cubierto permanentemente de hielo, el Kilimanjaro es una de las montañas más conocidas y fotografiadas del mundo. Está formada por 3 volcanes inactivos: el Shira, de 3962 metros de altitud, el Mawenzi, de 5149 metros, y el Kibo, que alcanza los 5891 metros.
El nombre de la gran montaña africana no tiene un claro el origen. El pueblo Chagga, que ya habitaba en la zona antes de la llegada de los exploradores europeos, no da un nombre específico al conjunto de la montaña y se refieren por separado al cráter principal con el nombre de Kipoo (Kibo) y al segundo cráter como Kimawenzi (Mawenzi). Kibo es considerado como un símbolo de esperanza y suerte por su color blanco en tanto que a Mawenzi se le asocia a las fuerzas del mal. Las teorías más aceptadas analizan la palabra Kilimanjaro por partes "kiliman" y "jaro", buscando referencias tanto en la lengua Chagga como en la Swahili. La primera parte "kiliman" procedería del término "mlima" que en Swahili significa montaña y la segunda "jaro" puede venir de "njaro" que en Chagga significa caravana y haría referencia a las caravanas de esclavos que transitaban por la zona desde el siglo VI.
Subir el pico Kilimanjaro es un reto que tratan de superar anualmente miles de personas. Existen rutas bien establecidas por todas sus vertientes, sua ruta Marangu y la ruta Machame son las más empleadas. Pero sin dudas, el famoso trekking del Kilimanjaro es lo más requerido, ya que permite alcanzar la cima de esta montaña sin emplear técnicas ni material de escalada. De todos modos, la subida al Kilimanjaro está regulada por las autoridades de Tanzania lo que obliga a obtener el correspondiente permiso, siendo obligatorio acompañarse de guías locales debidamente acreditados.
Pero además en su cumbre, el Kilimanjaro ofrece mucho más. Ascendiendo por sus laderas se recorre el abanico climatológico del mundo, desde las regiones tropicales hasta las árticas. Es por esta razón que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1987.
Las laderas cultivadas y cubiertas de hierba más bajas se tornan en exuberantes selvas pluviales, habitadas por el elefante, el leopardo, el búfalo o el antílope.
Todavía a más altura, a 4.000m, hay un desierto lleno de musgos y líquenes. Y finalmente, el último rastro de vegetación da paso a un paraíso invernal de hielo y nieve, que crean la espléndida belleza de la cumbre del continente.

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