La abanderada sigue sin poder ingresar a su escuela pese a lo que dice el establecimiento

Autoridades del Colegio Cervantes ayer por la mañana aseguraron que Celeste Campillay, la joven de 19 años a la que se le prohibió el ingreso al establecimiento por deber cuotas tras ser afectada por el temporal, había sido reincorporada. Sin embargo, anoche su madre desmintió esa posibilidad. Gloria, valoró la ayuda de la comunidad y principalmente de otros habitantes del país que quisieron ayudarla a pagar su deuda.

Un día difícil fue ayer para Celeste Campillay (19), la abanderada del Colegio Cervantes a la que le impidieron ingresar a la escuela por deber un par de cuotas, pese a haber sido damnificada del temporal que destrozó a gran parte de la ciudad.
Anoche la joven descansaba luego de una ardua jornada en la que su familia recibió decenas de llamados luego de la publicación de El Patagónico. Es que todo el alboroto que produjo la denuncia, con llamadas de periodistas, almas solidarias y conocidos, hizo que sufra un nuevo ataque de epilepsia, enfermedad que la obligó a perder dos años de escolaridad.
Gloria Smith, su madre, optó por resguardarla y en la puerta de su casa atendió a un equipo de este diario. Allí confirmó que todavía no había podido solucionar el pago de la deuda, pese a que la escuela en horas de la mañana había dicho lo contrario.
"Sigue todo igual, la situación es la misma. Celeste está en casa, está descansado porque no está bien, pero hasta ahora no se solucionó", confirmó.

GRANDES GESTOS
DE SOLIDARIDAD
Celeste ayer por la mañana junto a su madrina estuvo en el Centro de la ciudad vendiendo números de un sorteo que organizó la familia. Muchos la reconocieron y la acompañaron en este momento.
Cada abrazó la movilizó al igual que los llamados y mensajes de apoyo que recibió. Es que desde que se conoció su caso, hubo quienes estuvieron dispuestos a ayudarla.
El martes por la noche, por ejemplo, la familia recibió el llamado de un argentino que vive en Texas, Estados Unidos, quien antes se comunicó con este diario. Ayer también recibió el llamado de un hombre de Buenos Aires dispuesto a pagar la deuda. Y un empresario de la ciudad también se acercó a la casa. Sin embargo, Gloria asegura que aún no se pagó lo adeudado porque desde la escuela "no están pasando el número de cuenta".
"El señor de Estados Unidos quería pagar la cuenta, pero no lo atendieron. Nosotros vendimos numeritos, hubo señoras que trajeron 200 pesos o 500 pesos, y hubo una señora que trajo una caja de medicamentos. Pero es tristísimo lo que estamos pasando porque Celeste preparó trabajos y preguntaba ¿Irás a poder a pagar? Mientras miraba que carrera quiere seguir", lamentó la mujer, esperando que está situación se solucione.

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