La amenaza terrorista hace caer reservas para los Juegos Olímpicos

El temor a ataques masivos llevó a 20 mil turistas a cancelar sus reservas hoteleras para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, según un informe difundido después de que diez brasileños detenidos bajo sospecha de estar vinculados con grupos terroristas fueran enviados a una cárcel de máxima seguridad en Mato Grosso do Sul.
En ese contexto, la dirigencia musulmana en San Pablo advirtió sobre el riesgo de que se declare una ola de "islamofobia", mientras que familiares de los detenidos descartaron cualquier vínculo con el terrorismo, un tema que domina la agenda de seguridad de los Juegos Olímpicos que comenzarán el 5 de agosto.
Desde el gobierno, en tanto, existe preocupación sobre un efecto boomerang que pudo haber tenido una difusión de las detenciones, ya que se estima que en las primeras horas que siguieron a los operativos se han cancelado unas 20.000 reservas hoteleras para el mayor espectáculo deportivo mundial que acogerá la ciudad maravillosa.
"El propio gobierno trabaja con la información de que 20.000 personas cancelaron reservas en hoteles para los Juegos por causa de las noticias", dijo ayer Folha de Sao Paulo.
Los detenidos fueron trasladados a un penal fuertemente custodiado de Mato Grosso do Sul, estado fronterizo con Paraguay y Bolivia, donde está arrestado el mayor narcotraficante de Brasil y amo del crimen en las favelas de Rio, Fernandinho Beira Mar.
Según informó a Télam un portavoz de la Policía Federal brasileña, los detenidos, la mayoría considerados 'amateurs' por el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, fueron situados en celdas separadas a la espera de los interrogatorios judiciales.
En el presidio de máxima seguridad de Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul, se encuentra detenido Beira Mar, condenado a prisión perpetua por decenas de homicidios y por liderar el Comando Rojo (Comando Vermelho), la mayor organización de tráfico de drogas de Río de Janeiro.
Según el gobierno interino de Michel Temer, fueron detenidas estas personas de religión musulmana luego de que varios de ellos exaltaron los atentados en Orlando y Niza y también por haber 'jurado fidelidad' al Estado Islámico.
Las detenciones fueron ordenadas en base a la ley antiterrorista sancionada en marzo por la presidenta Dilma Rousseff, a pedido de la comunidad de inteligencia, para la protección de los Juegos Olímpicos.
Varios especialistas habían alertado sobre el peligro de alejar a los turistas con la difusión de espectaculares operativos en los que son apresadas personas sin antecedentes criminales y considerados amateurs.
El tono con que el gobierno de Temer presentó este caso chocó con el del juez a cargo de la causa, Marcos Josegrei da Silva, de la ciudad de Curitiba, estado de Paraná, fronterizo con Argentina y Paraguay.
El magistrado dijo que los detenidos intercambiaban mensajes en las redes sociales en los que reivindicaban el terrorismo y citaban los Juegos Olímpicos como una oportunidad, pero que por ahora no pueden ser acusados de terrorismo.
"No estamos diciendo que son terroristas, que van a cometer esos atentados, que van a cumplir sus amenazas, pero un juez, en una situación de esas, no tenía otra alternativa que ordenar detenerlos", comentó el magistrado.
Agregó que el grupo se conoció por Facebook, que sus miembros se identificaban con nombres árabes falsos y que después usaron redes de intercambio de mensajes por teléfonos móviles.
Dijo igualmente que algunos afirmaron haber jurado lealtad al Estado Islámico mediante un ritual previsto en internet pero que al parecer ninguno tuvo contactos directos con esa organización.
Ante las críticas de analistas sobre la falta de certezas de que los detenidos tengan reales vínculos con organizaciones terroristas, la comunidad musulmana de San Pablo reaccionó al pedir una investigación con transparencia pero responsable debido a que se pueden lanzar olas de islamofobia.
"Hay una creciente islamofobia por parte de los organismos que deberían darle seguridad a la sociedad y hay medios que informan en forma irresponsable", dijo en conferencia de prensa en San Pablo el presidente del Consejo de Etica de la Unión de Entidades Islámicas (UNI), Jihad Hammadeh.
Hammadeh dijo que "las personas están aterrorizadas sin motivos" y reclamó "transparencia y pruebas" a la Policía Federal con la detención de 10 personas que actuaron supuestamente por aplicaciones de internet con actividades vinculadas al extremismo islámico.
En un comunicado, la UNI expresó su "profunda preocupación con los relatos de que ciudadanos brasileños estarían asociados al terrorismo en Brasil y al mismo tiempo apoya en forma vehemente acciones de la policía para investigar estos hechos, pero, con pruebas concretas y mucha transparencia, para que no haya injusticias ni persecuciones".
Dos de los detenidos, Mohamad Mounir Zakaria y Vitor Abdullah Magalhães, frecuentaban la mezquita del barrio de Parí, en la zona central de Sao Paulo.
En Saquarema, interior del estado de Río de Janeiro, uno de los detenidos tenía un perfil investigado hace meses por la Fiscalía y los servicios de inteligencia. El preso Alisson Luan de Oliveira, según sus amigos, había declarado su intención de ser hombre bomba y había viajado, sin éxito, a Siria, vía Turquía, de donde parece fue deportado. Trabaja como repartidor en un supermercado.
Israel Mesquita, de 20 años, es un joven de un paraje rural de Río Grande do Sul, vecino a Argentina y Uruguay, que fue detenido en presencia de su padre y su madre.
"El siempre usaba el celular, creo que lo engañaron o se equivocó, pero usaba el celular para vender gallinas. Estaba pensando en iniciar la cría de vaca. Me parece que pecó por ignorante y no se dio cuenta de que caía en una trampa", dijo el padre al diario Zero Hora, de Porto Alegre.
Otro caso fue registado en Guarulhos, Gran San Pablo, donde un joven llamado Víctor, musulmán, famoso por ser un 'youtuber' que daba clases de árabe en la plataforma YouTube y quien viajó a Egipto hace seis meses.
En Egipto, se tomó una fotografía con otro brasileño también detenido en la operación, del estado de Paraíba, nordeste, con una bandera que asemeja a la del Estado Islámico que fue reproducida por la revista Veja.
El joven es padre de dos niños, trabaja de chapista en un taller de su familia y se había convertido al Islam en 2010.
"El no es terrorista, si hubiera hecho algo equivocado yo sería la primera en querer que fuera condenado. Yo soy católica y él me dijo que era feliz estudiando la religión de él", afirmó su madre, Rosemarie Barbosa.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico