La Cámara Penal les confirmó la condena a los "inspec-chorros"

La Cámara Penal de Comodoro Rivadavia confirmó en todos sus términos la sentencia contra Facundo Garbarino y Mauro Cárdenas, los inspectores de Tránsito que fueron condenados a 5 años y 6 meses de prisión por extorsionar a sus víctimas y robarles con el uso de picana eléctrica. De esta manera el fallo obtuvo el doble conforme, aunque por ahora los condenados continuarán cumpliendo la medida de coerción en sus respectivos domicilios. La Fiscalía había reclamado la prisión preventiva.

Tal como informó El Patagónico, los defensores de Garbarino y Cárdenas impugnaron la sentencia condenatoria que ambos recibieron en primera instancia. En ese marco fueron representados, respectivamente, por Francisco Romero y Daniel Fuentes.
Esa audiencia se realizó el 24 de mayo en la sala principal de la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia ante el tribunal que fue integrado por los jueces Martín Montenovo, Daniel Pintos y Guillermo Müller. Allí el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal general, Camila Banfi.
En la ocasión el defensor de Garbarino planteó los agravios del fallo y se centró en la tipificación del primero de los hechos y su encuadre en el delito de “extorsión”. Al respecto dijo que no se dan los requisitos para dicho delito y recordó que Garbarino revestía el carácter de funcionario público por su función de inspector municipal y que corresponde entonces la calificación de “exacciones ilegales agravadas por coacción en provecho propio”.
Quedó claro para el defensor que el desapoderamiento de la víctima en el primer hecho es una dádiva porque afirmó que su defendido es un funcionario público que hizo uso abusivo de su cargo. En cambio la extorsión requiere que se simule la calidad del mismo y a su entender nada de eso ocurrió.
Por otro lado, la defensa de Cárdenas solicitó que se revoque la calificación de extorsión y se cambie por la de exacciones ilegales. El abogado también cuestionó el accionar que le cupo a su asistido y sobre ello dijo que fue el de partícipe secundario al recordar que éste permaneció de pie detrás del vehículo y golpeaba con el palo la parte de atrás del mismo, por lo que su participación fue secundaria.
“Cárdenas no participó de manera activa en el hecho, no tuvo el co-dominio del mismo, su intervención no fue esencial y no ejerció un rol intimidante”, sostuvo Fuentes y pidió que se revocara la sentencia condenatoria del tribunal de primer grado y se calificara el hecho como exacciones ilegales en calidad de partícipe secundario para su defendido.
La acusadora pública, en tanto, pidió que se confirme en todos sus términos la sentencia condenatoria de ambos imputados dictada por unanimidad y que se revoque la prisión domiciliaria cuando se dicte el doble conforme.
En ese sentido resolvió el tribunal y el jueves de la semana que finalizó dio a conocer la parte resolutiva, a través de la cual se confirmó en todos sus términos el fallo de primera instancia, aunque no se hizo lugar a la prisión preventiva porque el tribunal consideró que el pedido no fue debidamente fundado.
DOS INSPECTORES DE TERROR
El primero de los delitos ocurrió durante la mañana del 10 de marzo de 2016, aproximadamente a las 4, cuando la víctima circulaba con su vehículo y fue obligada a detenerse. En ese momento lo abordaron Cárdenas y Garbarino pidiéndole los papeles del auto y diciéndole que eran de la Brigada de Investigaciones.
Para dar más crédito aún a su versión, por radio pidieron el dominio del automóvil y le dijeron a la víctima que el vehículo tenía pedido de secuestro y que si quería llevárselo, debía pagar.
Al verse intimidado la víctima entregó el dinero que poseía y antes de retirarse uno de los imputados le refirió que no fuera a la Fiscalía a hacer la denuncia porque "no me va costar nada encapucharme" para hacerle daño.
El otro hecho ocurrió dos horas después, cuando la segunda víctima fue interceptada por los condenados que andaban de raid delictivo. Esta vez Garbarino y Cárdenas portaban bastones extensibles y también dijeron pertenecer a la Brigada de Investigaciones y que le iban a secuestrar el vehículo. Como esta víctima no tenía el dinero que le exigían, uno de los inspectores se subió a su vehículo y lo acompañó hasta el cajero automático para que retirara. En el viaje le aplicó descargas eléctricas con una picana, como si tratara de un macabro juego.
Una vez que la víctima ingresó al cajero a retirar dinero, la víctima le hizo señas a otra persona que salía que entendió el mensaje, por lo que dio aviso a la policía. De inmediato, efectivos de la Seccional Tercera intervinieron y detuvieron a los dos inspectores que en vez de cumplir con su función pública se dedicaban al delito. Así y todo, hoy permanecen en sus casas ya que cumplen arresto domiciliario.

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