La cancha de fútbol más torcida del mundo está en Argentina

Todos aquellos que hayan jugado por los laterales de la cancha del Club Social y Deportivo Liniers pueden dar cuenta de ello. El campo de juego del estadio Juan Antonio Arias está torcido hace 30 años y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ordenó una refacción integral.

El club, al cual llaman "La Topadora", asumió las obras con la mayor premura posible a pesar de los escasos recursos con los que cuenta una institución que milita en la última categoría del ascenso argentino, la Primera D.

"Hay un problema de encuadre", reconoció el presidente de la institución ubicada en la localidad de La Matanza, a 40 minutos de Buenos Aires. Marcelo Gómez explicó a la prensa que todos los aficionados y los jugadores que pasaron por ahí ya conocían la irregularidad del terreno construido en Bermejo 5050, en el barrio de San Justo.

"La estructura original del campo de juego se mantuvo por los años, y hasta fue motivo de alguna risueña conjetura: 'La cancha parece un trapecio'", dice el escrito que emitió el club.

El campo de juego del estadio inaugurado en 1987 presenta una imagen surrealista si se la mira a vuelo de pájaro, aunque la distorsión no afecta demasiado a los jugadores. Una de las áreas mide 37 metros de ancho, mientras que la otra tiene 2 metros más. Lo mismo ocurre si se divide al terreno por la mitad. De un arco a la línea central se miden 48 metros, aunque del otro lado se cuentan casi 54 metros.

La irregularidad queda demostrada si se traza una recta desde uno de los postes: no terminará en el otro poste sino en la mitad del arco. Si un arquero saca un remate perfectamente recto desde el centro de su arco, la pelota se perderá por la línea de fondo del arco de enfrente.

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