La ciudad hermana de Machu Picchu

Choquequirao está a 115 kilómetros de Machu Picchu, adentrándose en los Andes y muestra los vestigios de los ancestrales Incas. Sus ruinas son tan majestuosas que son fácilmente comparadas con Machu Picchu por su similitud en cuanto a arquitectura y paisajes que la rodean.

Es un lugar tan maravilloso como Machu Picchu; menos conocido, más inexplorado. Virgen y libre de la abundante visita turística. Es conocida como la "hermana sagrada" de Machu Picchu, por sus semejanzas estructurales y arquitectónicas. Se trata de un gran complejo arqueológico con edificios y terrazas, testimonio de los Incas conquistando las alturas de las montañas.
Choquequirao tuvo importancia como centro religioso, político y económico, además de un nexo comercial y cultural entre la costa, la sierra y la selva. Estuvo oculta a los españoles durante décadas después de la Conquista (en 1710 fueron las primeras noticias de Juan Árias Díaz Topete) y todavía hoy esconde a algunos turistas, por las dificultades de acceso y la falta de conocimiento del sitio.
A diferencia de Machu Picchu a donde se puede llegar con trenes y ascender en colectivos, éste es un destino al que se llega a través de un intenso sacrificio y esfuerzo, con caminatas duras que implican bajadas y desniveles con poco oxígeno. El viaje completo puede hacerse entre 4 y 5 días salvo que se visiten algunos pueblos aledaños.
Visitarla requiere forma física y planificación; en temporada alta se estima que llegan unas 30 personas al día. La caminata dura 60 kilómetros y transcurre por uno de los cañones más profundos del mundo, el formado por río Apurímac. Se debe de subir desde los 1.500 metros hasta los 3.100 por estrechos senderos, con cuestas empinadas y resbaladizas. Que llegue poca gente hace que este lugar sea aún más mágico, sin la masificación que puede verse en Machu Picchu.
El camino está constituido prácticamente por dos montañas distintas. La de bajada que pertenece al departamento de Apurímac y la de subida es del departamento de Cusco. El tramo inicial va de subida hasta el mirador Capuliyoc, luego toda la ruta es una gran bajada por momentos zigzagueante para luego conectarse con una gran subida de 1500 metros de desnivel.
En lo que respecta a la temporada de visitas, la mejor época para visitar Choquequirao es de mayo a octubre, tiempo en el que no suele llover.
Por suerte cada visitante puede viajar a su ritmo ya que hay varios campamentos por lo que es innecesario decir dónde parar o cuánto caminar por día. Se estima aproximadamente que cada 3 horas hay algún campamento. Los puntos de parada más populares del lado de Apurímac son: Mirador Capuliyoc (2900 msnm y a 7 km de Cachora), Chiquisqa (a 14Km de Cachora) y Playa Rosalina (1500msnm y a 18km de Cachora). Del otro lado (Cusco): Santa Rosa, Marampata y Choquequirao. En dichos lugares alquilan carpas y es posible encontrar campings cada tres horas de caminata con baños y espacios comunes para cocinar.
Una vez en el lugar, lo interesante es que el 70% de Choquequirao está todavía por descubrir, debido a que la vegetación cubre parte de la montaña y hay zonas enterradas.
El sitio está organizado en nueve sectores, se ha logrado ubicar la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo inmediatos a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes en la parte baja de la colina. Cuenta además con un gran sistema de andenes o terrazas, una característica de los poblados incas, que ayudaban en el uso agrícola de las laderas de los cerros.
Una de las hipótesis sobre la construcción de Choquequirao, sostiene que esta se hizo entre la segunda mitad del siglo XV y primeras décadas del XVI, cuando los incas iniciaron la conquista de nuevos territorios en la Región del Antisuyo, zona habitada por los antis. Desde entonces fue un importante asentamiento pre-hispánico.
Además fueron escenario por más de 30 años de la feroz resistencia de los incas ante los invasores europeos. En quechua el nombre de la ciudadela significa "cuna de oro" y en la cosmovisión inca, "donde nace lo sagrado". Según se estima, los incas entendían que el lugar se encontraba cerca de los dioses, ya que reposa estratégicamente en la cima de una montaña, a más de tres mil metros de altitud, lo que lo hace parecer inalcanzable y siempre vigilado por los cóndores.

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