La ciudad olímpica: un destino para todos los gustos

Brasil, gracias al cambio y a los Juegos Olímpicos, vive una verdadera invasión de turistas argentinos. A los que les desagrada los lugares muy concurridos, existen joyas por descubrir en la ciudad carioca. Desde los imperdibles hasta aquellos sitios casi desconocidos, hay recorridos para visitantes de todos los gustos.

Los Juegos Olímpicos este año se realizan en Río de Janeiro, Brasil. Si bien el evento es uno de los acontecimientos más importantes del mundo del deporte, también sirve de excusa para visitar los atractivos turísticos del lugar. Vale la pena recordar que el vecino país es conocido por sus playas, música y la personalidad alegre de sus habitantes.
La ciudad de Río de Janeiro es la capital del estado del mismo nombre, su apodo de "Ciudad Maravillosa" (Cidade Maravilhosa en portugués) es completamente merecido. Sus escarpados morros frente al mar, sus largas playas de arena blanca y el imponente Cristo Redentor en lo alto del monte Corcovado la hacen única en todo el mundo. Es una ciudad rodeada de naturaleza y eso es lo que enamora a quien la visita.
Para aquellos que vayan por primera vez, deben saber que son muchos los sitios emblemáticos que alberga el lugar. Uno de ellos es el Pan de Azúcar. Es excelente para ver la puesta del sol y para comer en alguno de sus restaurantes o visitar algunos de los muy pintorescos barcitos que hay en las diferentes terrazas. Las vistas de la ciudad desde allí son verdaderamente increíbles.
Sin dudas que un paseo por Barrio de Urca es un imperdible en Río. Se trata de un barrio muy pintoresco, desde donde se toma el elevador para ir al Pan de Azúcar. Se puede caminar por la costanera y apreciar una vista espectacular, y es muy recomendable el restaurante que está en la punta de la playa, que tiene un horizonte brillante y está lleno de cariocas, como para meterse un poco en la cultura local de la ciudad.
Aunque parezca mentira, el Barrio de Urca es poco visitado por los turistas. Caminar en Urca es algo que no se pueden perder: casas hermosas, caminos angostos, y playas pequeñas, que rematan con la imperdible Vermelha.
El Cristo Redentor, es el clásico de Río. El acceso no es fácil, los servicios y el trencito de ascenso siempre están plagados de gente, por eso se recomienda a los que están en forma tomar el desafío del ascenso en trekking desde la laguna de Ipanema. La vista una vez que se llega es espectacular: se puede ver la costa, el Maracaná y los morros. La figura del Cristo en sí es imponente. Mide 30 metros de altura y está acompañado por una capilla muy linda, sobrecogedora.
A la playa a la que Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes le cantaron a aquella escultural niña perfecta: "La Chica de Ipanema" se puede llegar caminando desde Copacabana. Esta última es la más turística de la ciudad.
Si hay algo contrastante con Copacabana en materia de playas es Barra. Algo alejada del centro y cerca de Sao Corrao es linda, tranquila y seguro. Hay mucha menos gente, casi sin vendedores, y con buenos baños.
La zona es mucho más segura que las playas del centro y el ambiente es más refinado y familiar.
En tanto, para los fanáticos del fútbol El Maracaná es un lugar imperdible. El estadio es enorme e imponente. Además tiene un museo con algunos de los objetos más importantes y referentes de situaciones que se llevaron a cabo en ese lugar.
Si lo que se desea es sumergirse en las bellezas naturales que ofrece Río, La Floresta de Tijuca es la mayor selva urbana del mundo. Allí se puede participar de tours guiados o armar una excursión propia en auto. Son casi 4000 hectáreas de forestación natural y completada por la mano del hombre. Es muy común ver monos, coatíes, lagartos, pájaros y mariposas. Hay saltos de agua magníficos e hitos históricos. Es ideal para los amantes de la fotografía por la vista hacia la ciudad y hacia el Cristo.
Pero también, la ciudad que alberga los Juegos Olímpicos tiene rincones menos conocidos e igualmente interesantes.
Para ver una pequeña muestra de cómo es el Nordeste de Brasil sin salir de Río de Janeiro, la mejor opción es pasar un par de horas en Feira De Sao Cristovao, el refugio de los inmigrantes de esta región. El arquitecto Sérgio Bernardes diseñó este centro cultural, cuyo nombre oficial es "Centro Municipal Luiz Gonzaga de Tradições Nordestinas". El lugar cuenta con alrededor de 700 puestos de venta de productos típicos, artesanías, ingredientes para la cocina regional, así como arte y artesanías. También hay música en directo.
Para quienes quieren llevarse de recuerdo una panorámica diferente de Río de Janeiro, puede tomar un ferry y pasar el día en Niteroi. Allí, uno de los atractivos es el Museo de Arte Contemporáneo, más conocido como MAC. Con una curiosa fachada, el edificio fue diseñado por el famoso arquitecto Oscar Niemeyer y construido en la playa de Boa Viagem, en una zona privilegiada con unas vistas impresionantes de la Bahía de Guanabara.
Otro espacio dedicado al arte es Casa Daros, el lugar cubre más de 11.000 metros cuadrados en el barrio de Botafogo, así como un jardín con palmeras imperiales y un amplio patio interior.
También se puede recorrer la Favela Santa Marta, que se hizo famosa por ser el escenario del video musical de Michael Jackson "They don´t really care about us" en 1996, y ofrece una de las vistas más bonitas de Río. La mejor manera de visitarla es contratando un tour que ofrece la asociación de la comunidad de la favela.
Uno de los lugares con más encanto es el Instituto Moreira Salles. Es una casa impresionante de los años 50, antigua residencia de la familia Moreira Salles, enclavada en lo alto de la Gávea, en aproximadamente 10.000 metros cuadrados de terreno, en medio de la exuberante selva tropical de Tijuca.
Pedra do Sal, en el Morro da Conceição, una vez fue un mercado de esclavos y considerado un lugar sagrado para las ofrendas religiosas africanas. Hoy en día, alberga sesiones improvisadas de samba animados por el grupo de Roda de Pedra todos los lunes en Largo João da Bahia. La música comienza por la tarde y por lo general continúa hasta las 11 de la noche.

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