La comida rica en grasa puede dañar el hígado

Comer una comida rica en grasa, por ejemplo una hamburguesa con queso y papas fritas o una pizza de pepperoni, daña la función del hígado, revela un reciente estudio. 

Los investigadores encontraron que los niveles altos de grasas saturadas que se encuentran en esos alimentos pesados alteran de inmediato el funcionamiento del hígado, posiblemente preparando al cuerpo para enfermedades graves en un futuro.
"Los efectos imitan a las anomalías observadas en personas con enfermedad metabólica grave", dijo el coautor del estudio, el Dr. Michael Roden, en referencia a afecciones como la enfermedad del hígado graso y la cirrosis.
"Nuestros hallazgos muestran lo que sucede en los cambios más tempranos en el metabolismo del hígado que llevan a la enfermedad del hígado graso y la cirrosis hepática, en el contexto de la obesidad y la diabetes tipo 2", señaló Roden, director científico del Centro Alemán de la Diabetes de la Universidad de Heinrich Heine, en Dusseldorf.
No está claro cuánto duran esas alteraciones metabólicas después de que las personas ingieren una comida pesada. El hígado tiene un rol esencial en el procesamiento de las grasas y los carbohidratos que las personas comen. En algunos casos, cuando los alimentos grasos se comen en exceso repetidamente, las grasas se acumulan y provocan una afección conocida como hígado graso no alcohólico.
Esta afección se ha disparado junto con la epidemia de obesidad en el mundo y puede conducir a la cirrosis, una afección grave caracterizada por cicatrices en el hígado.
La Dra. Hannele Yki-Jarvinen es profesora de medicina en la Universidad de Helsinki, en Finlandia y comentó: "sabemos que las dietas ricas en grasa saturada hacen que el hígado sea graso".
Y describió que “las grasas saturadas como la manteca, los quesos grasos y el aceite de coco son por lo tanto algunas de las peores cosas que se pueden comer desde el punto de vista del hígado".
En el estudio, los investigadores asignaron a 14 hombres sanos y delgados a consumir un placebo o una dosis de aceite de palma que varió según su peso. El aceite de palma proveyó niveles de grasa saturada equivalentes a los de una pizza de pepperoni de ocho rebanadas o de una hamburguesa con queso y papas fritas, según el informe que aparece en la revista Journal of Clinical Investigation.
Esa "carga de grasa" hizo que el hígado produjera un 70 por ciento más de glucosa, lo que podría aumentar los niveles de azúcar en sangre con el tiempo, dijo Roden. Potencialmente, esto podría contribuir a la sensibilidad a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2.
La carga grasa también hizo que las células del hígado se esforzaran más, lo que podría estresarlas y contribuir a la enfermedad hepática, apuntó.
Además, la grasa saturada redujo la capacidad del hígado de almacenar glucosa en lugar de grasa, "lo que con el tiempo podría favorecer a las enfermedades del hígado graso", dijo Roden.
Es posible que la gente sana pueda vencer fácilmente esos efectos, mientras que los que comen repetitivamente alimentos cargados de grasa quizá sean menos afortunados, añadió la especialista.
Yki-Jarvinen dijo que aunque la cirrosis es difícil de revertir, la mayoría de personas pueden mejorar la salud de su hígado. "Si cambia su dieta a una más saludable que contenga grasas saludables, como las halladas en el aceite de oliva, la grasa del hígado se reduce en unos días", afirmó.

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