La cucha sigue en la vereda a pesar de la intimación municipal para sacarla

La iniciativa resultó simpática, ideal para el invierno y para mejorar la calidad de vida de los animales que viven en la calle. Sin embargo, también provocó polémica, principalmente por la postura del municipio, la lucha por la tenencia responsable de mascotas y lo que representan ciertos obstáculos en la calle.

"Negro" y "Fito" continúan alojados en su abrigada cucha construida sobre la vereda de la calle Rementería al 2600. A pesar de que la intimación judicial de 24 horas para que los habitantes de la vivienda la desarmaran ya venció, ayer no se presentó ningún inspector municipal. La dueña del domicilio reiteró: "no la vamos a tocar".
La insólita intimación que efectuó un inspector de la Unidad de Gestión Municipal (UGEM), dependiente de la Subsecretaría de Medio Ambiente, se efectuó el lunes por considerar la obstrucción de la vereda. Lo curioso es que la mayoría de los frentistas de ese sector estacionan sus vehículos sobre la vereda.
En el acta de constatación de la infracción, el municipio dispuso de 24 horas para retirar la cucha de la vereda, si no iba a multar a los propietarios del domicilio. Lejos de ello, los inspectores no volvieron a dicho lugar como prometieron y los hijos de los propietarios de la vivienda tampoco retiraron la cucha que armaron con ladrillones, madera, una alfombra y nylon.
Mirna reiteró que si continúan los días lindos retirarán la cucha como ya lo hicieron el año pasado. "Los perros no joden a nadie", apuntó la mujer que agregó que sus hijos están muy enojados porque adoran a los canes.
Parece ser que los inspectores no se fijaron que la mayoría de los automóviles se encuentran estacionados sobre ambas veredas de la calle Rementería, sí invaden la vereda.
Además, "Negro" y "Fito", señaló Mirna, son dos animales queridos por todos los vecinos, quienes le dan de comer. Estos "cuidan la cuadra de personas ajenas al barrio", señaló la mujer.

OBSTACULOS Y POLEMICA
Organizaciones proteccionistas como ALMA (Asociación de Lucha contra el Maltrato Animal) cuestionaron la decisión del municipio. Mientras, desde la comuna ayer defendieron su posición e incluso confirmaron que se realizará un relevamiento por toda la ciudad para detectar obstáculos que existan en la vía pública, más allá de este tipo de refugios para canes, cómo una forma de profundizar los controles para aquellos vecinos y comerciantes que utilizan el espacio público.
El subsecretario de Fiscalización, Daniel Campillay, en horas de la mañana se reunió con los inspectores de medio ambiente, encargados de controlar que las veredas no estén bloqueadas por obstáculos. Tras la reunión dialogó con El Patagónico y defendió la medida.
"Ellos están para controlar todo lo que obstaculice el transito en las veredas. Tienen que estar libres. La autoridad de aplicación es Obras Públicas pero nosotros tomamos injerencia por la denuncia pública", explicó.
"Entiendo el carácter de los proteccionistas, que quieren adoptarlos como propios. Pero en realidad es un problema de educación del comodorense que los abandona, porque el proteccionista trata de colaborar a su medida como puede. Pero si el vecino quiere tener animal que lo tenga puertas adentro como los tenemos la mayoría dentro de su predio", argumentó.
Sin embargo, esta no es la única postura en contra de los obstáculos en la vida pública. Hay que recordar que hace una semana desde el Centro Luis Braille, que nuclea a los disminuidos visuales, habían manifestado su preocupación por los obstáculos en las calles luego de que un joven no vidente cayó en un pozo y se fracturó muñeca y peroné.
En ese momento, un grupo entrevistado por El Patagónico había señalado su malestar ante los obstáculos que encuentran en la vereda, haciendo hincapié en los vehículos estacionados y otras barreras que suelen encontrarse cuando caminan guiados por sus bastones, con toda la dificultad que implica para ellos.

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