La cumbre Bauza-Messi se realizará hoy en Barcelona

La reunión de hoy puede marcar un antes y un después en la historia del seleccionado nacional. El "Patón" insistió en que no intentará "convencer" a Messi de que reconsidere la decisión de no volver a vestir la camiseta argentina, que tomó tras perder la final de la Copa América Centenario ante Chile en Estados Unidos.

El entrenador del seleccionado de fútbol de Argentina, Edgardo Bauza, se reunirá hoy con el astro Lionel Messi, en Barcelona, para "hablar de fútbol", según adelantó el técnico, y al cabo del encuentro poder celebrar su regreso al equipo albiceleste.
"Entiendo por qué dijo lo que dijo, sé que está frustrado por muchas cosas que pasaron, por eso quiero hablar tranquilamente con él", dijo ayer el DT a Télam, en la víspera de la crucial cumbre, que puede marcar un antes y un después en la historia del seleccionado nacional.
El "Patón" insistió en que no intentará "convencer" a Messi de que reconsidere la decisión de no volver a vestir la camiseta argentina, que tomó tras perder la final de la Copa América Centenario ante Chile en Estados Unidos.
Lo que busca el DT, y para ello cuenta con recursos, es generar confianza en el astro rosarino respecto de su proyecto para la selección.
Carismático, tranquilo, campechano, el ex técnico de San Lorenzo y San Pablo habló con Télam en forma distendida. Del diálogo se desprende que confía en su poder de empatía como una de las claves a la hora de entablar contacto directo con el crack del equipo "Culé".
Messi es el mejor del mundo y puede que intimide a quienes se acerquen a él, pero la trayectoria de Bauza como jugador y técnico suscita admiración y respeto. Entre sus máximos logros figuran dos Copas Libertadores, en 2008 con Liga Universitaria Deportiva de Quito y en 2014 con San Lorenzo de Almagro.
"¿Cuántos goles le metió él a Rosario Central?", dijo Bauza en tono de broma, pero sin olvidar que es el máximo goleador de la historia del clásico rosarino.
El "Patón" no para ni un minuto de hablar de fútbol y se atreve a meterse con el club de los amores de Messi, Newell's Old Boys. Ese espacio es uno de los lugares comunes de encuentro.
Bauza, de 58 años, también conoce de frustraciones. Estaba en el banco de suplentes cuando Argentina perdió la final del mundial de Italia 90 frente a Alemania. "Cuanto más grande es el desafío, más grande es la frustración, y no es fácil lidiar con eso", señaló.
El trato humano del DT es muy cercano y cuida mucho la comunicación con sus jugadores, al punto que -dijo- tiene previsto llamar por teléfono a cada uno de los que convoque mañana para los próximos compromisos de eliminatorias, el 1 de setiembre ante Uruguay, en Mendoza, y el 6 frente a Venezuela, en Mérida.
Bauza respira y vive el fútbol con pasión pero una de sus palabras de cabecera es "equilibrio". Y desembarcó en la selección argentina en un momento de fortaleza personal.
El entrenador llegó a la ciudad condal sólo, sin ayudantes ni acompañantes. No se apartó del guión y reiteró que su objetivo era "hablar de fútbol" con Javier Mascherano y Messi. Con una enorme sonrisa y su imponente altura, se abrió paso por la Terminal 1 del aeropuerto El Prat y luego se dirigió al Hotel en el que se hospeda, muy cerca del Camp Nou.
Después paseó por las emblemáticas Ramblas de Barcelona, donde recibió muestras de apoyo de argentinos que lo reconocieron, y luego se entregó otra vez a su pasión, el fútbol, viendo la Supercopa de Europa, que el Real Madrid ganó al Sevilla tras vencerlo por 3 a 2.
Paciente, esperó hasta marcar la cita con Messi y cree que Mascherano acudirá junto con él. Existe la posibilidad de que hoy hable con los dos a la vez, y sabe que en el "Jefecito" puede encontrar un aliado a la hora de persuadir al astro argentino para que confirme su regreso sin dilación.
Tras acudir ayer al Camp Nou como espectador de lujo del Trofeo Joan Gamper entre Barcelona y Sampdoria de Italia, deberá esperar para tener su momento con "El 10".
En la charla con Télam, no dudó en cuanto a sus posibilidades. Y se mostró como un hombre de firmes convicciones a la hora de defender su filosofía de juego, que supone un cambio de paradigma respecto a su predecesor, Gerardo Martino.
No obstante, aseguró que para él "los jugadores son más importantes que el esquema", y en eso también se encuentra en las antípodas de otros técnicos previos de la selección. Si cuenta con Messi ya sabe lo que hará, pero sin Messi también. Lo que significa que está abierto a adaptarse de acuerdo a las circunstancias.
Bauza piensa que "algo falló" en la etapa anterior porque Argentina tenía un equipo para ganar las finales que disputó y perdió. Y está dispuesto a trabajar para encontrar una solución. Su capacidad de diagnóstico es su principal arma.
El sistema táctico que le gustaría implementar, sostuvo, es un 4-2-3-1, y dice que quiere que los delanteros "achiquen" espacios para recuperar la pelota.
Messi llegó a decir que se sentía "más cómodo" con el juego de posesión que planteaba Martino, similar al del Barcelona, respecto a los sistemas de entrenadores previos. A pesar de ello, fue en este sistema que encontró su mayor frustración.
Para el final, al ser consultado sobre el mote de "defensivo" que muchos le cuelgan, dijo que siempre pretende que sus equipos se hagan fuertes ofensivamente por los laterales y dejó entrever que "el porvenir puede ser muy prometedor".
A nadie, y menos a él, se le escapa que la historia puede terminar con Messi levantando la Copa en el Mundial de Rusia de 2018.

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