La era del globo

"Si ofendí a alguien, pido disculpas". Lo dijo el viernes el intendente de Quilmes, el cocinero Martiniano Molina, luego de haber incurrido en una confesión de supina ignorancia al confundir un campo de concentración de la dictadura con un bache en las calles del municipio que conduce desde hace 109 días.
Es un lugar común decir que habla bien de la gente el hecho de saber enmendar un error. El tema es cuando ello es nada más que una frase hecha que llega demasiado tarde para el que sufrió las consecuencias de un acto de gobierno, como puede ser un despido o la quita de beneficios, práctica corriente de los CEO que gobiernan el país gracias al bastonero que considera "inspirador" suscribir acuerdos que benefician -ante todo- a los intereses del país que avaló la proliferación del hambre, miseria y represión en Argentina hace 40 años, más allá de haber apoyado luego al Reino Unido en la Guerra de Malvinas.
El discurso PRO es simple y se reproduce en la cadena nacional del Grupo Clarín y su satélite, La Nación, que repite pseudo investigaciones publicadas hace años y que en su momento no encontraron jueces complacientes para activarlas y requerir medidas que tienen mucho de humo, como el que genera el máximo mascarón de proa de los neo revanchistas del 55 (Papa Francisco dixit); ese verborrágico ex progre que genera todo un show alrededor de denuncias que siempre encuentran nuevos escandalizados entre la clase media sin lectura ni memoria. Y por ello, incapaz de aprender de los errores del pasado. Si ya lo decía el siempre vigente Arturo Jauretche: "cuando muere el zonzo viejo, queda la zonza preñada".
El tema es que en la era del globo todo corre riesgo. Hasta el recuerdo de una causa sensible en el sur: Malvinas. La sola insinuación de una funcionaria municipal de Esquel de querer reemplazar la tradición por una suelta de globos de colores debería ser motivo de renuncia. Pero claro, en un municipio de Cambiemos basta con pedir disculpas si se ofendió a alguien y pasemos a otra cosa. Total, la gente olvida. Hasta que empieza a padecer. ¿Cuánto falta? Ah, cierto que a partir del acuerdo con los "fondos buitre" se terminan los males de la Argentina, siempre tan dispuesta a no cerrar las diferencias que empezaron con Saavedra y Moreno.
En otra escala, ello ocurre en todas las provincias como la nuestra que por ahora sabe disimular la diferencia Valle-Comodoro, a partir de la prudencia que adoptaron algunos para evitar que cuestiones de orgullo cuasi personal generaran situaciones impredecibles. Todo por los cruces entre un gobernador que se fue del PJ hace tiempo y diputados que se están yendo recién ahora. Todos provienen de la misma raíz y si se hurga en la superficie nomás, se podrá percibir que acá la ideología no es la cuestión de fondo, sino rencores recientes de campañas políticas en las que se dejó atrás cualquier noción de decoro.
Entonces una diputada que ha sido recientemente condenada por "administración fraudulenta" de bienes del Estado es designada en un lugar clave por sus compañeros de bloque que además deslizan querer nombrar Fiscal Anticorrupción a alguien que en su momento fue blanco predilecto de cuestionamientos de Mario Das Neves y al que luego la Justicia absolvería de delito alguno.
Y el gobernador, que se toma tan a pecho todo, veta leyes sin buscar consensos y mira con resquemor al intendente de la ciudad más importante de la provincia, creyendo ver su mano detrás de todos sus disgustos, siendo que quizás Carlos Linares solo haya quedado como virtual conductor de una oposición interna por la fuerza de los acontecimientos. A él lo buscaron los diputados; no fue al revés.
Es cierto que fue el primero en realizar una demostración de fuerza antes de que asumiera Das Neves, pero fue solo por precaución. No le gustaron ciertas maniobras de dasnevistas apurados en querer reflotar organizaciones que le dieron visibilidad en esta ciudad en la pasada década.
"No vamos a permitir la creación de ningún gremio paralelo, ni ningún tipo de representatividad que no sea por dentro de los carriles normales que son los gremios", expresó entonces Linares, no obstante lo cual los "Dragones" están. Con otro nombre, pero atentos. Es porque consideran haber sostenido los trapos cuando otros defeccionaban.
Por ahora aguardan la reactivación de una obra pública importante, como la doble trocha con Caleta Olivia, para ver qué porcentaje de sus afiliados es reclutado. Su pleito con la UOCRA nunca fue saldado. Perdieron durante el gobierno de Martín Buzzi. Ahora buscan otro resultado. En el norte de Santa Cruz ya tienen su avanzada. Su juego de pinzas con esta ciudad podría redituarle beneficios. Sería más que prudente que en esta ocasión las diferencias no se diriman violentamente ante policías pasivos e inocentes indefensos.
Algo de todo esto debe estar intuyendo Linares cuando trata de bajarle intensidad al conflicto Das Neves-Legislatura y remarca la necesidad de diálogo. En este tiempo, solo ha puesto como condición el respeto a una ciudad postergada a pesar de la riqueza que generó para otros, al menos hasta 2011. Hoy no puede resignar lo que se avanzó. La postergación de las obras en el aeropuerto fue un golpe duro que tuvo su costado positivo: los que tenían que hablar, lo hicieron.
Es que, a diferencia de otras épocas, el grito destemplado ya no atemoriza. Hay muchas formas de responder, sin necesidad de un megáfono.

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