La ermita de los pedidos y los agradecimientos

La ermita de San Cayetano, ubicada en Polonia y O'Donnel, en la entrada misma del barrio, no sólo es la última estación de la peregrinación, también es el principal lugar de encuentro, aquel donde desde temprano los fieles están encendiendo las velas, rezando, y agradeciendo y pidiendo al santo.
"Más que nada vengo a agradecer, no a pedir. Agradezco que tengo trabajo y salud, que es lo que si pido para toda la familia. Somos creyentes del Santo, venimos todos los años. Antes, hacíamos la procesión, pero ahora no podemos, pero estamos acá", dice Marcelo, que con sus 44 años llegó de Palzzo para participar en esta muestra de fe.
Más adelante, María de 48, también de Palazzo, tiene prácticamente las mismas palabras de agradecimiento y fe, y asegura: "pido por la salud de mis hijos, porque no falte el pan y el trabajo".
Héctor, del barrio Ceferino, dice: "por suerte yo y mis hijos tenemos trabajo, así que venimos a darle gracias a Dios y a San Cayetano. Mientras tenga vida, siempre le voy a agradecer por lo que nos da", acota.
Héctor Gómez, de 54 años, llegó de las 1313 Viviendas y también para "agradecer, porque tengo trabajo. Todos los 7 de agosto estoy acá. Soy un agradecido"
Fernando, de 44, también enciende su vela y reza. "Vine a pedir trabajo. Estamos complicados, no sabemos qué va a pasar con el laburo y por eso me acerqué acá, para pedirle a San Cayetano. Soy trabajador del petróleo y no quiero quedarme en la calle", asegura.
Carmen, de las 1311 Viviendas, comenta: "vengo a pedir por todos los enfermos, por los que sufren, también a agradecer porque estamos bien en la familia. Soy muy devota, fui voluntaria del hospital, y estoy acá en la ermita para sumarme a la procesión en la parte final".
María, de 28 años, residente del Abásolo, asegura: "vine a la ermita para pedir trabajo. Es la primera vez que vengo, porque hace unos meses me quedé sin laburo y la verdad que estamos muy preocupados en la familia. Le vine a pedir a San Cayetano que me dé una mano".
Mario, de 58 años, también está sin trabajo desde hace unos meses pero confía en que "San Cayetano algo va a hacer, igualmente trabajé durante 40 años y ya me falta poco para jubilarme, así que, en realidad, pido pero también agradezco por lo que me dio".
Willy, de 53 años, remarca: "vine hoy, como todos los años, a cumplir con San Cayetano. Tenemos trabajo y salud en la familia, así que venimos acá a agradecer ya pedir para que todos los argentinos tengan lo que nosotros tenemos. Este santo es muy especial para todos nosotros".

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