La estrella de Holanda

Bourtange tiene una caprichosa construcción gracias a una fortaleza defensiva levantada en el siglo XVI. Fue construida según el antiguo sistema de fortificación holandés, cinco baluartes rodeados de un doble foso.

Holanda se caracteriza por tener pueblos de los más pintorescos, Bourtange es uno de ellos pero su peculiaridad se aprecia mejor desde el cielo. Es que solo así se puede ver la forma estrellada de su muralla. Este pueblo se encuentra en el norte del país, en la región de Westerwolde, cerca de la frontera alemana.
La fortaleza tiene una forma pentagonal, con cinco bastiones colocados en los ángulos, lo que da la forma de estrella. La construcción data de 1593 y fue ordenada por Guillermo I de Orange para controlar la única carretera que unía Alemania con Groningen, que estaba bajo el dominio de tropas españolas durante la "Guerra de los Ochenta Años". El pueblo está situado en unas crestas de arena en un pantano, lo que añadió un elemento de inaccesibilidad imprescindible en aquellos tiempos.
Con el paso de los siglos, la muralla perdió importancia y se descuidó, hasta que en 1967 se restauró. Allí se volvieron a levantar las murallas, a cavar las zanjas y a construir los barracones de los soldados. Todas las paredes, fortificaciones y zanjas fueron reconstruidas según los planos de 1742.
El estilo constructivo empleado en Bourtange es la traza italiana. A finales del siglo XV y principios del XVI se cambió la forma de las murallas en Italia, como respuesta a las invasiones francesas: se hicieron muros más bajos y anchos, con bastiones y revellines. Este diseño pronto se importó al resto de Europa. Fue muy usado en el norte de Francia y en los Países Bajos debido a las guerras entre Francia y España y entre España y las Provincias Unidas.
Sus calles empedradas, estanques, parques y puentes complementan la estampa. En este conjunto medieval viven poco más de 400 personas, y el turismo es la gran fuente de ingresos. Allí se puede indagar un poco en la historia y la cultura de este lugar gracias a que en los años 60 la antigua fortaleza fue reconstruida y se convirtió en un auténtico museo al aire libre. Por eso, hoy en día se puede pasear entre casas señoriales, puentes levadizos, cañones y otros instrumentos de defensa. Asimismo, es fácil encontrar allí donde comprar algún recuerdo de las tiendas históricas que hay por varias calles. Nada falta en esta bella e insólita localidad holandesa. Un paseo por sus calles o una cena en uno de sus restaurantes puede ser inolvidable.
Además el Museo The Baracquen está situado en los barracones de los soldados, en él se exponen descubrimientos arqueológicos encontrados en la localidad y también objetos antiguos que han sobrevivido al paso del tiempo y se localizaron en las obras de reconstrucción. "The Gate" es una casa en la que se proyecta una película sobre la historia de la villa y la restauración de la fortaleza. Para completar la visita, hay que entrar en "Captain's House", una vivienda pintoresca que es idónea para hacerse una idea de la vida en el siglo XVII y también en la Sinagoga, que data de 1842 y se ha convertido en un museo de fotografías y objetos antiguos. Periódicamente se realizan recreaciones y simulacros de las batallas que tuvieron lugar en la fortaleza durante la Guerra de los Ochenta Años, una forma de acercarse a la historia militar europea. Y cada domingo por la tarde se dispara un viejo cañón para exclusivo deleite de los turistas. Aunque, sin duda, una visita que no merece la pena perderse es la de su granja "The Sikkepit". Sus instalaciones permanecen abiertas desde abril hasta noviembre y tienen una tienda en la que se venden productos ecológicos y artesanales.
Asimismo es posible pasar una noche en Bourtange y sumergirse de lleno en su ambiente medieval. Para eso, nada mejor que alojarse en su hotel instalado en lo que fueron un día los barracones de soldados. En definitiva: naturaleza, cultura, historia y belleza. Esas son las palabras clave para describir a la estrella de Holanda.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico