La falta de colectivos margina a familias de bajos recursos

Una serie de conflictos laborales, económicos e incluso políticos, hicieron que en la ciudad del Gorosito dejaran de circular los colectivos a fines de febrero, lo que representó una lacerante estocada para las familias de bajos recursos.

Caleta Olivia (agencia)
Para colmo, los intentos de la nueva gestión municipal por restablecer el servicio se dieron de bruces a la hora de llamarse a una nueva licitación para reemplazar a la empresa santafecina Autobuses SA.
No solo hubo ausencia de propuestas, sino que también quedó en evidencia que otras empresas no querían arriesgarse en una ciudad conflictiva, algo que fue corroborado por el propio intendente Facundo Prades.
Tampoco prosperó hasta ahora la iniciativa conjunta de dos concejales del FpV y choferes desocupados para recuperar algunos desvencijados y prácticamente abandonados colectivos de la empresa que antecediera a Autobuses, es decir Urbano Sociedad del Estado.

GENTE INDEFENSA
Las consecuencias de esta problemática generalmente son comentadas livianamente en mesas de café o corrillos políticos, pero en la calle la realidad es muy triste.
La gente de bajos recursos económicos, sobre todo la que reside en barrios alejados de la zona céntrica, la sufre cotidianamente ya que sus ingresos mensuales no pueden soportar los costos de taxis o remises para concurrir a sus sitios de empleo, o enviar a sus chicos a escuelas muy alejadas de sus hogares.
Es que el crecimiento demográfico de Caleta Olivia hace que hoy su población oscile en casi 80 mil habitantes y su ejido urbano posicionó a los barrios más alejados del monumento al Obrero Petrolero a trayectos que van de los cuatro a los seis kilómetros en promedio. Los más alejados son los denominados Rotary 23, Centenario y Zona de Chacras.

LOS CAMINANTES
En esa situación se encuentran las familias que tienen que enviar a sus chicos a las escuelas y El Patagónico pudo constatar que decenas de madres los llevan caminando o bien ellos van solos, lo cual representa un peligro, sobre todo con la llegada de la época invernal y en virtud de que deben transitar por zonas descampadas en oscuras madrugadas.
Un solo ejemplo basta para ilustrar este panorama y es el caso de María, una mamá que caminaba por un desolado camino de tierra, cuesta arriba y en dirección al barrio Centenario, llevando de la mano a su pequeña hija que acude a la Escuela N° 74, según ella misma contó.
Dijo que un viaje en taxi hacia su casa le cuesta 80 pesos y ella no puede pagarlo todos los días, por lo cual no tiene más opción que llevar a la nena caminando, pero ya le empezaba a preocupar cómo hará cuando lleguen los días más fríos.
Otras personas contaron a ese medio que otra mamá debe caminar cuatro veces (ida y vuelta) entre el barrio Rotary 23 y el 26 de Junio porque tiene dos chicos que acuden a la Escuela 28 y un auto de alquiler le cuesta 60 pesos por viaje, en tanto que los costos para quienes residen en Zona de Chacras oscilan entre 100 y 120 pesos por viaje.
Algunas familias del mismo rango social tenían la opción de utilizar los llamados autos o trafic -colectivos independientes que surgieron espontáneamente luego de la desaparición de los micros de Autobuses-, pero en muchos casos desistieron de ello.
Es que su costo mensual oscila en los 1.500 pesos y se mantiene fijo aún cuando muchas veces no los utilizan debido a los constantes paros docentes. Por ello, muchos padres o madres prefieren caminar con sus hijos o enviarlos solos en taxis, ya que si los acompañan deben abonar el viaje de vuelta.
Finalmente, vale señalar que el intendente Facundo Prades comentó el sábado en declaraciones de prensa que en pocos días más surgirán novedades para regularizar el servicio de transporte urbano de pasajeros.
No dio mayores precisiones, pero es de esperar que resuelva el problema social lo antes posible porque los tiempos de las familias menos favorecidas no corren por el mismo andarivel que el de los políticos.

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