La Feria del Libro sirvió como vidriera de la identidad cultural de varios países

Acercó al público el abanico de tradiciones de distintos lugares del mundo.

Los stands de los países de América Latina y el resto del mundo funcionaron como una gran vidriera de su cultura en la 42ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde a través de diferentes estrategias mostraron al público las marcas de su identidad en la literatura, el idioma, la gastronomía o sus paisajes.

URUGUAY
Cada año de la feria, el stand de Uruguay repite una experiencia: en los primeros días agota los ejemplares de la obra completa de la poeta Idea Vilariño. En esta edición prometió multiplicar la cantidad de libros, pero la ecuación fue la misma. Y como los títulos de Vilariño, de igual modo ocurrió con Alfredo Zitarrosa y Mario Levrero.
"Siempre nos pasa lo mismo, la gente viene especialmente a pedir por determinados autores que no se encuentran en Buenos Aires porque no se editan en Argentina. Vinimos con más ejemplares y pasa lo mismo", dijo a Télam el encargado del stand Ezequiel Figueredo, quien además contó que las ventas fueron similares a la edición anterior.
A su entender, la paridad de ventas en el stand rioplatense, a diferencia de otros, responde a que "históricamente Uruguay es caro para los argentinos, pero con la inflación de Buenos Aires quedamos en los mismos precios y eso se notó en las ventas. Nadie se quejó como otros años".

CHILE

Algo parecido con los libros agotados sucedió con Chile, que este año agrupó varios sellos y asociaciones en su stand. Pedro Lemebel, Alejandro Zambra, Alberto Fuguet volvieron a ser los escritores más pedidos y los más vendidos, aunque también la gente preguntó por sellos locales y se sumó a las presentaciones de libros y otros eventos desplegados durante la feria.
"Por ahora de lo que trajimos vendimos más del 30 por ciento, pero nos interesa mostrar sobre todo lo que se produce en Chile, hablar con libreros y editores, tejer nuevos vínculos y que la gente conozca nuestra literatura", sostuvo Luciano Guiñazu, al frente del espacio.

BRASIL

Mientras, Brasil participó de manera más modesta que en otras ediciones, pero sin embargo aportó lo que el público siempre espera: libros en portugués. El ranking de ventas lo encabezaron Jorge Amado, Paulo Coelho y Clarice Lispector, detalló Ariel Dottori, a cargo del stand embanderado en los colores azul, verde y amarillo.

CUBA

Otro clásico para los lectores que buscan literatura latinoamericana es el stand de Cuba. A tono con la transformación social y política, hubo menos banderas y consignas revolucionarias que otros años, aunque la presencia del Che Guevara sobrevolaba en diversos libros que lo tienen como protagonista: fotografía, biografía, ensayo.
Una de las temáticas fuertes de Cuba son libros sociales y políticos de actualidad. Pero este año, además, salieron muy bien autores claves de la literatura latinoamericana como Nicolás Guillen, Alejo Carpentier o Leonardo Padura. Y los visitantes consultaron, y con recurrencia, por el presentador de la CNN en español Ismael Cala: un signo de los cambios en la isla.
Cuando niños y jóvenes copaban la feria, el stand de la Embajada de Estados Unidos sorprendió con largas filas de visitantes que esperaban para experimentar una realidad virtual a través de unos grandes anteojos que los llevaban por diferentes ciudades del país.
La propuesta estuvo en sintonía, comentó Luci Di Génova, con el eje que estructuró el stand: "Nos guiamos por la idea de innovación, del movimiento de los 'marker' tan en boga en estos tiempos en Estados Unidos; incluso uno de los libros más consultados fue sobre cómo patentar un objeto".
Respecto a la ciudad de Los Ángeles, que será invitada de honor a la próxima edición de la feria, la encargada del stand celebró la elección "de una ciudad con tanto movimiento literario y cultural".

UCRANIA
Con un sabor más tradicional, Ucrania aprovechó para mostrar al público un poco de sus costumbres y su cultura. En sus vitrinas, se exhibían objetos y artesanías con la intención de mostrar al público la identidad del país: desde los famosos 'pesanka' (esos huevos religiosos escritos con colores); un ejemplar de la Premio Nobel de Literatura, Stvetlana Alexévich, atuendos bordados y postales de los lugares más representativos.

ARMENIA

También Armenia siguió la misma fórmula con un stand repleto de medallas y otros objetos. Según contó Pilar Tavitian, en relación a otros años "fueron menores las ventas" y como siempre "lo que más se llevaron fueron libros de comida, y no solo gente de la colectividad".

JAPON

Otro país que se propuso mostrar su cultura fue Japón. Y para hacerlo dedicó sus esfuerzos a difundir el uso gratuito de la biblioteca de la Embajada a todo el mundo y no solo para miembros de esa comunidad. "Notamos que en el último tiempo hay más gente interesada en la cultura japonesa y a eso apostamos en la feria", explicó Ígor Navarrete.
En este sentido, argumentó que "tenemos exponentes en muchas áreas, no tenemos un solo tema: desde poesía de 17 sílabas, manga y cómic, artes marciales, literatura clásica y autores contemporáneos como Haruki Murakami, hasta expresiones artísticas como bonsai".

ITALIA

En otro tono, Italia dedicó sus esfuerzos ya no a la difusión de la cultura como Ucrania y Armenia sino a la venta de manuales y diccionarios, tan pedidos por el público estudiante de esa lengua.
"Viene gente que busca textos especializados, estudiantes sobre todo. Es gente que viene a la Feria intuyendo que podemos tener ciertos materiales, porque no solo tenemos libros también mapas que ya se han agotado", comentó Alex San Francisco.

ESPAÑA

Con un stand en el que se recreaba la figura de la Catedral de Santiago de Compostela con los nombres de la comitiva de autores locales, el stand de Galicia, la ciudad invitada de honor a esta 42 edición, desplegó todos los días charlas y entrevistas públicas en el auditorio de su espacio, siempre a sala llena.
"Fue una edición excelente para nosotros, no sólo por la red que se generó con la colectividad sino también con mucha gente del interior. Notamos enorme cariño e interés por Galicia", contó Gisela Barbeito, a cargo del stand que más que referencia literaria funcionó como un espacio de encuentro y difusión de la cultura gallega.
De hecho, y aunque participó el reconocido escritor Manuel Rivas, los títulos más vendidos fueron un pack de cinco títulos sobre la cultura de Galicia y un volumen sobre el Camino de Santiago.
Con más o menos ventas, dedicados específicamente o no a la literatura, la presencia de los países en la 42ª edición de la Feria Internacional del Libro volvió a funcionar como una gran vidriera que acercó al público el abanico de identidades y tradiciones de distintos lugares del mundo.

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