La fiesta no fue completa

Más allá de que el partido entre Huracán y Newbery terminó sin incidentes, sí los hubo antes de que termine la etapa inicial y en el entretiempo. También se produjo una invasión de campo de juego cuando el encuentro todavía no arrancaba. De todas maneras, el color del clásico no llegó a opacarse, pero habrá que ajustar algunos aspectos para estos sucesos no se repitan.

El clásico de ayer entre Huracán y Jorge Newbery tuvo todos los condimentos dentro y fuera de la cancha: goles, emoción, nervios, expulsados, piernas fuertes, roces, trapos, estandartes, pirotecnia, chori y dos hinchadas impresionantes que llenaron el estadio municipal de Kilómetro 3 con unas 6.000 almas. Pero algunos incidentes pusieron la nota negativa de la soleada y ventosa jornada dominguera.
Poco antes de que arranque el encuentro, un grupo de hinchas de uno y otro equipo invadieron el campo de juego. No pasó nada grave por fortuna, teniendo en cuenta que los efectivos policiales se encontraban en otros sectores del estadio.
Arrancó el partido y todo transcurrió con normalidad hasta que, poco antes de que finalizara la etapa inicial, el fuego invadió parte del sector donde se ubicaban los hinchas de Huracán. Pirotecnia proveniente desde la cabecera, donde se apostaba la parcialidad de Newbery, cayó en los papeles que se amontonaban en el alambrado de la popular.
Después, desde un lado y el otro, se apuntaban con las bengalas como si fueran armas y disparaban la pirotecnia. Terminó el primer tiempo y la policía comenzó a disparar postas de goma contra la hinchada de Huracán y algunos asistentes del "Globo" –muchos de ellos niños– invadieron nuevamente la cancha porque rompieron el alambrado.
Unos 30 efectivos ingresaron para respaldar a los policías que ya estaban apostados dentro del campo de juego y, tras diez minutos de demora –aparte de los 15 de descanso–, arrancó el complemento sin inconvenientes.
La fiesta terminó en paz, pese al temblor del entretiempo, y más allá de que, como en el clásico anterior, el egreso de las hinchadas se produjo casi al mismo tiempo.
Entre los puntos positivos, sobresalen el regreso del "Piojo" López –delantero de Huracán– a un clásico después de mucho tiempo; los hermanos Asencio –Jeremías, del "Globo" y Franco, del "Aeronauta"– enfrentándose en un partido tan importante; el gesto del utilero de Huracán, Franco Domínguez, cuando fue a consolar a Franco Santana, de Newbery, al momento que el defensor se retiraba a la zona de vestuarios tras ser expulsado; y una platea ejemplar que dejó como postal un grupo de chicos de Huracán y Newbery jugando a la pelota.
Como resumen final, queda ver el vaso medio lleno, sin olvidar que todavía hay una parte vacía. Habrá que trabajar algunos aspectos para el próximo clásico, como para que la fiesta sea completa.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico