La imagen de un niño que sobrevive a un bombardeo, símbolo del horror en Siria

"Llegó en un estado de shock total, completamente desconcertado (...) Había estado sentado en su casa seguro, o quizás dormido, cuando la casa se derrumbó sobre él. Cuando lo tratábamos, él no gritaba ni lloraba, sólo estaba en shock", contó el profesional que atendió al pequeño.

La fotografía de Omran Daqneesh, un niño de cinco años con la cara cubierta de sangre y polvo, sentado en la parte trasera de una ambulancia tras resultar herido en un bombardeo en la ciudad de Alepo, se convirtió ayer en una nueva imagen del horror de la guerra en Siria.
El menor -cuya imagen aparece en un video difundido por Alepo Media Center (AMC), -un grupo activista contrario al presidente sirio, Bashar al Assad- integra un grupo de cinco niños y tres adultos heridos durante el ataque al barrio de Qaterji, según informaron fuentes médicas citadas por la agencia de noticias EFE.
En el video, que se viralizó rápidamente en Internet, el niño aparece con pantalón y camiseta corta, sentado en el asiento naranja de la ambulancia, y mirando desconcertado a su alrededor, antes de tocarse la zona herida y observar con sorpresa su mano, que restriega contra el asiento para limpiarse la sangre.
A la ambulancia llegan después otro niño, una niña y un hombre, rescatados de las mismas viviendas en Qaterji.
El corresponsal en Medio Oriente del diario británico The Telegraph, Raf Sánchez, uno de los primeros periodistas que difundió la foto del pequeño Omran en Twitter, afirmó que los padres del niño sobrevivieron al ataque, aunque resultaron heridos.
En otro tuit, Sánchez aseguró que varios de los hermanos de Omran "están vivos y también fueron heridos en el ataque pero sobrevivieron y fueron tratados en un hospital de Alepo".
El corresponsal también sostuvo vía Twitter que los padres "no quieren hablar con los medios por miedo a las represalias del régimen de Al Assad a su familia en otras áreas de Alepo".
Sin embargo, la imagen de Daqneesh sí captó especialmente la atención de Mustafa al Sarout, el periodista de Alepo que grabó la filmación, a la que pertenece la imagen que dio la vuelta al mundo.
"He visto a muchos niños rescatados de los escombros, pero este chico, con su inocencia, no tenía idea de lo que pasaba (...) He fotografiado muchos bombardeos aéreos en Alepo, pero había tanto en su cara, la sangre mezclada con el polvo, y a esa edad", contó al diario británico The Guardian.
El mismo medio habló también con el cirujano que trató al niño de cinco años, el doctor Mohammad.
"Llegó en un estado de shock total, completamente desconcertado (...) Había estado sentado en su casa seguro, o quizás dormido, cuando la casa se derrumbó sobre él. Cuando lo tratábamos, él no gritaba ni lloraba, sólo estaba en shock", contó el profesional, que pidió no revelar su apellido.

ALEPO, LA CIUDAD
DEL HORROR
Alepo, la ciudad más grande y más poblada de Siria hasta antes del inicio de la guerra, en 2011, está dividida desde mediados de 2012 en una zona este bajo control rebelde y otra oeste dominada por el Ejército nacional sirio y el gobierno del presidente Al Assad, que es apoyado por ataques aéreos de Rusia.
Allí, el Ejército y los rebeldes libran una feroz batalla apenas interrumpida por efímeros altos el fuego, en los que ambas facciones logran avances y retrocesos sin que ninguno consiga dominar la situación.
El Ejército cuenta con el apoyo aéreo de su aliado ruso, la milicia chiita libanesa Hezbollah y unidades de élite de la Guardia Republicana iraní.
El principal bloque rebelde, en tanto, lo integran una amplio arco de milicias islamistas agrupadas en el llamado Ejército de la Conquista, una coalición formada por varios grupos encabezada por el Frente de la Conquista de Levante (hasta hace poco el Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda).
Estados Unidos, en tanto, apoya a los opositores armados menos radicales, y Arabia Saudita Turquía y las monarquías del Golfo, apuestan por grupos insurgentes de inspiración salafista.

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