La industria espera un milagroso shock de inversiones para revitalizar al sector

Los empresarios consideran que solamente las inversiones productivas pueden revertir el cuadro de estancamiento, siempre que haya acuerdos de precios para mejorar la rentabilidad.

El pensamiento es salir ganando aun cuando el contexto internacional es desfavorable.
El comportamiento y desempeño de la industria de los hidrocarburos entre 2005 y 2010 fue el desafío de la consultora KPMG para elaborar un extenso informe. Las preocupaciones que desvelan al sector incluyen el aumento de la producción, las fuentes de financiamiento, la inversión, los precios y el desarrollo de los recursos no convencionales.
"Un shock de inversiones productivas para revertir el cuadro de estancamiento del sector es el consenso que hay entre los actores de la industria y, por ello, las medidas que se tomen desde el gobierno, en especial aquellas orientadas a alcanzar un acuerdo de precios que permitan mejorar la rentabilidad del sector, lo cual impactará sobre las inversiones del mismo, serán determinantes para recuperar la confianza perdida y la previsibilidad en un negocio cuyos resultados se ven siempre en el mediano y largo plazo", afirma el estudio.
El informe agrega además que "la explotación de recursos no convencionales aparece como una solución a los problemas de abastecimiento energético de un país que pasó, en el lapso de dos décadas, del autoabastecimiento logrado en los '90 a la dependencia actual de las importaciones energéticas. No obstante, las inversiones y costos que deben afrontarse para su extracción son significativamente mayores a las necesarias para la producción de convencionales, por lo que resulta prioritario articular políticas que busquen mejorar el clima de negocios, fomentar las inversiones y contrarrestar los efectos negativos de la reciente caída en los niveles actuales y esperados de los precios internacionales."
El período estudiado tuvo la marca de los vaivenes de los precios internacionales del petróleo, hasta los tiempos actuales donde el valor del crudo no puede repuntar a más de 40 dólares por barril. El precio del petróleo creció un 94% promedio tomando como referencia el precio promedio de Brent, WTI y Dubai; y del gas el de Estados Unidos y de Europa.
Los precios de estos commodities en el mercado internacional muestran una tendencia en declive que difícilmente pueda revertirse en el corto plazo, describe el informe de KPMG. Una de las explicaciones es el exceso de oferta global y los múltiples factores geopolíticos y de mercado que incluyen. Otros especialistas, como los de la Agencia Internacional de Energía, estiman que los valores podrían recuperarse hacia fin de este 2016.

DE EXPORTAR A IMPORTAR

Uno de los datos relevantes del cambio de gobierno fue que haya sido concretada una operación de importación con un millón de barril de petróleo de Nigeria. Esto destaca el complejo panorama para las provincias petroleras de Argentina, que más allá de los precios internos, tienen la amenaza del crudo barato y de distintas calidades en el exterior.
KPMG indica que desde 2011 Argentina pasó de ser de un país exportador a un importador neto, principalmente de gas. Los primeros signos de disminución productiva en los últimos veinte años pueden ubicarse a fines de los noventa con la baja en el desempeño del sector quedó en evidencia en 2004 cuando el Gobierno elaboró el Plan Energético Nacional.
La consultora considera que así hubo desfase por las políticas aplicadas a la oferta, "con precios no rentables y un ambiente incierto que retraía inversiones, y a la demanda, a partir de tarifas subsidiadas que promovieron el consumo, llevaron al país a aminorar el ritmo de inversiones, la producción de hidrocarburos y sus niveles exportados".
El dato concreto es que en 2011 el país comenzó a importar gas y energía eléctrica a países de la región como Bolivia, Uruguay, Paraguay y Brasil, y extra-regionales como Qatar o Trinidad y Tobago. El golpe lo recibieron las cuentas fiscales por la retracción del colchón de divisas en tiempos donde los precios internacionales iban en alza.
También se afirma en el texto que la producción de hidrocarburos menguó en los últimos diez años siendo la de gas la más afectada. La producción de petróleo pasó de 800.000 barriles al día en 2005 a un estimado de 700.000 para fines de 2015; la producción de gas natural se ha desplomado en un 26% pasando de 51.000 millones de M3 producidos en 2005 a un estimado de 38.000 millones de M3 para fines del 2015.

NUEVO PANORAMA

"La caída de los precios internacionales en conjunto con las políticas internas conforman dos de los principales factores que ayudarían a explicar el retroceso observado en la oferta local de hidrocarburos como así también la aparición de una luz amarilla para la mayor parte de los proyectos de explotación", asegura KPGM.
"Uno de los más importantes en suelo argentino, Vaca Muerta, destinado a la producción de no convencionales (shale), se ha topado con este inconveniente, principalmente porque el acuerdo YPF-Chevron, el convenio más importante dentro de la industria y que implicaría una inversión que alcanzaría los U$S15.000 millones para producir gas y petróleo no convencional, efectuó sus flujos de caja y proyecciones estimando un precio promedio de U$S80 a U$S100 el barril de petróleo", remarca.
"Teniendo en cuenta que el precio medio del barril ha descendido desde U$S96 en 2014 a menos de U$S40 en diciembre del 2015 (promediando los U$S30 en enero de 2016), si bien el precio en Argentina ronda los U$S67 y U$S55 (según éste sea liviano o pesado), resulta lógico que tanto este como otros proyectos (Los Molles, Golfo de San Jorge, entre otros) queden hoy demorados en su desarrollo, lo que complica en el futuro inmediato el crecimiento de la industria e impacta negativamente en las perspectivas de autoabastecimiento y en la esperada morigeración en la compra externa de energía", repasa.

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