La librería que se hunde una vez al año

"Acqua Alta" en Venecia encontró una manera única de mantener sus libros alejados del agua cuando se produce una vez al año un fenómeno que amenaza con dejar todo sumergido.

Hay cierta época del año, durante los meses de otoño o invierno, en la que Venecia sufre un fenómeno conocido como "Acqua alta" (agua alta). Los canales de Venecia conectan con una laguna, que a su vez está unida al mar Adriático y a menudo, esta laguna presenta grandes subidas de agua, inundando las calles de la ciudad y con ellas las viviendas y negocios que se encuentran a las cotas más bajas, incluyendo la considerada por algunos "librería más linda del mundo".
Con el objetivo de proteger los libros del agua Luigi, el propietario de la librería que lleva el mismo nombre que el fenómeno que la azota,"Acqua Alta", hizo acopio de barcas sobre las que poner tan preciada mercancía. De este modo, cuando el agua decide inundar este pequeño templo de la cultura y amenaza con ahogar los libros, éstos se salvan gracias a que están metidos en góndolas e, incluso, en alguna bañera. De este modo los libros flotan, desafían a su destino fatídico y ganan la batalla a los elementos atmosféricos.
Los habitantes de Venecia son conscientes de que el fenómeno está a punto de producirse gracias al ruido de una bocina, que se hace sonar a modo de aviso por las calles.
Todo amante de la lectura no puede dejar de visitar este vistoso local cuando está de viaje. Como en toda librería tradicional, es su propietario quien dirige el lugar y sabe exactamente dónde está ubicado cada uno de los ejemplares que vende.
Pero no todos los libros están a la venta. Otro detalle que llama la atención de "Aqua Alta" es que algunos de sus ejemplares han pasado a formar parte de la decoración o se han convertido en asientos y escaleras creando un ambiente único y encantador. Su aparente desorden forma parte de su encanto.
Hay libros por todas partes: en góndolas, en cubos, en sillas, poniendo en riesgo la estabilidad de las estanterías y desbordando las mesas. Y no sólo libros: cuadros, láminas, cuadernos, postales antiguas, curiosidades que harán las delicias de los amantes del arte y la palabra escrita. Y gatos, muchos gatos a los que hay que ir apartando para buscar un libro en concreto.
Cabe aclarar que este lugar no siempre se encuentra inundado y para visitarlo hay que dirigirse a la calle Campiello del Tintor. Allí un cartel hecho a mano colgado en la fachada te advertirá de que se encuentra en "la librería más bonita del mundo".

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