La madre de la joven que asesinaron pide "sacar a los Nieves" del barrio

Una bala dirigida contra la vivienda de la familia Nieves impactó en la madrugada del martes contra una precaria casa vecina, en Pérez y Angelelli del Quirno Costa, frente al bulevar de La Saladita. Atravesó la frágil pared de chapa y terminó con la vida de Anahí Copa, quien estaba amamantando a su hijo de un año. El plomo le ingresó por la espalda y le salió por el pecho. El mismo proyectil le lastimó una mano a la criatura y le rozó la mejilla.

El sacerdote Jorge Catarineu, de la capilla del barrio Quirno Costa, derrama agua bendita sobre el cadáver de Anahí Copa durante la misa por su eterno descanso. Es mediodía del miércoles y al lado del cajón solo se encuentran su madre Sandra; el esposo de Anahí; dos hermanos de la víctima y una joven que llegó llorando hasta la sala velatoria de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) en la avenida Canadá.
Todos rezan para que Anahí encuentre la paz en el reino celestial. La mujer, de 21 años y madre de dos pequeños niños, murió al recibir una bala que atravesó las frágiles paredes de su vivienda.
"Lo más doloroso en este momento es que no haya ningún funcionario que venga a apoyarme. '¿Señora, necesita algo? ¿Le podemos dar una mano? Nada, absolutamente nada. Eso me duele a mí", dice Sandra Copa a El Patagónico.
Mientras la mujer conversa con el periodista de este diario, se suman al velorio un primo de Anahí, su hermana de 16 años y los amigos de ella. El último adiós que le ofrecieron ayer a esta víctima inocente de un enfrentamiento armado entre dos violentas bandas que se manejan con total impunidad, fue solo familiar.
Una hermana de Anahí cuenta que el bebé sufrió una perforación en una mano. El disparo que mató a su madre le lastimó uno de los tendones y también le rozó el rostro.
La familia Copa llegó hace cinco años desde Salta buscando progresar ya que allá no había trabajo. Anahí lo hizo junto a su primer hijo (hoy de seis años), su madre Sandra y sus hermanos. En ese lugar, al lado de la familia Nieves, vivía un primo de ella que les cedió la mejora.
Con el correr del tiempo, Sandra alquiló una casa para vivir con sus hijos menores, a la vuelta del trabajo en el que se desempeña como "empleada doméstica cama adentro" y le dejó esa precaria vivienda a su hija Anahí para que viviera con su pareja y sus dos hijitos. "Vivienda que ahora le costó la vida a mi hija", lamenta Sandra.
Desde hace tres años, Anahí Tamara trabajaba de empleada doméstica como su madre y a la vez estudiaba. Mañana se iba a recibir de peluquera profesional. "Quería ser algo en la vida, hasta los domingos estudiaba porque tenía clases particulares de peluquería, quería darle un futuro mejor a sus hijos. ¿Y ahora de qué sirve eso? ¿Tanto esmero?", llora Sandra.

VIVIR CON MIEDO
Sandra asegura que los tiroteos contra la casa de los Nieves eran constantes y que ellos vivían "con el corazón en la boca", añadiendo que "mi hija llamaba todos los días, pasa esto y lo otro, y la policía nada. Todavía tengo la sensación de que se burlan de uno porque ellos no hacen nada. Porque si encima vos vas y querés denunciarlos, son los primeros que dan el informe: 'mirá, tal persona te denunció; ha dicho esto y lo otro'. Y a las dos horas vienen y te acribillan. Entonces no se puede hacer nada".
Anahí y otra vecina llamaban a la policía cada vez que había tiroteos. "Vivía más en el piso que caminando. Tenía que esconderse". Hace dos semanas al primo de la joven una bala le pasó muy cerca de la nuca. Se lo reprochó a los Nieves y ellos le dijeron "quedate tranquilo; ya va a terminar; le hemos sacado un par de chanchos y eso vienen a buscar".
Sandra advierte que en esa cuadra no son todos Nieves. "Hay uno solo arriba y otros abajo, nada más. En donde hay problema, tanto en las 1.008, en el San Martín, están metidos los Nieves. La Justicia tiene que hacer algo", reclamó la mujer.
Los terrenos del Quirno Costa en donde residen los Nieves, según fuentes consultadas por este diario, son de Transpa y no pueden ser habitados por el riesgo que implican los generadores eléctricos.
"Los Nieves son personas que se la pasan haciendo daño en un lado y en el otro, provocando peleas. Ellos van a provocar y vienen a responderles. Están encerrados viendo en dónde van a entrar a robar; si hay gente o no hay ahí, porque uno no es dueño de salir a comprar el pan ahí porque cada vez que salís, en un abrir y cerrar de ojos entran a tu casa y no está la tele, no está el DVD, lo poco que uno tiene", acusó la mujer.
"Anahí no buscó su muerte", subraya Sandra. También señaló que su sepelio cuesta 20 mil pesos que tiene que pagarle a la SCPL. Dinero no tiene y no sabe de dónde lo va a sacar. "Pero no vino ningún funcionario a decir 'mire señora, nosotros vamos a hacer esto. ¿Usted qué necesita?'", cuestionó.
La joven víctima del decimotercer homicidio ocurrido este año en Comodoro Rivadavia era una mujer activa y muy alegre, según sus familiares. "Juntaba cualquier perro de la calle, gatos", cuenta su madre. "Ella iba comiendo y le iba dando a los perros, una cucharada para ella, otra cuchara para el perro".
"Si las autoridades me escuchan, lo que tienen que hacer es sacar a los Nieves y así se va terminar algo. Porque los Nieves yo tengo entendido son catorce hijos, viven en el San Martín, otros en las 1.008, distribuidos... donde hay tiroteos están ellos", afirmó.
Respecto de los dos sospechosos detenidos por el asesinato de su hija, sostuvo: "si son ellos, que la Justicia caiga encima de ellos; no tengo interés en conocerlos. Yo dije el día que me toquen a un hijo, yo no voy a denunciar; voy a hacer justicia por mano propia porque la Justicia no existe. La Justicia está para el que tiene plata", consideró.

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