La mujer que los indígenas quieren llevar a la Presidencia de México

Con más de 500 años de exclusión, los indígenas de México participarán por primera vez con candidata propia en los comicios generales de 2018, cuando se elegirán más de 3.600 cargos públicos. Nombraron como vocera y postulante a la jefatura del Estado a la náhuatl María de Jesús Patricio Martínez.

Marichuy, como llaman sus compañeros a María de Jesús Patricio Martínez, remarca que asumió la responsabilidad para los comicios del año próximo "por el abandono y el olvido a las comunidades indígenas y sobre todo a la mujer", a la que en el país "se ve como de segunda o de tercera, persona que no vale".
Con 54 años y conocimientos de herboristería, tradición que heredó de su madre y abuela, Marichuy recibió a Télam en una casa en el centro de la Cuidad de México, acompañada por cinco integrantes del Consejo Nacional Indígena (CNI), quienes también participaron de la charla.
El CNI, organización que la arropó y nombró vocera en su asamblea de mayo pasado ante delegados de 58 pueblos originarios y más de 1.000 asistentes, será el órgano que delineará la propuesta electoral en que basará su candidatura.
"El objetivo principal es la organización de abajo, la organización con los pueblos indígenas, escuchando todo ese descontento que hay", afirmó quien será la responsable de visibilizar el papel de los pueblos originarios como hace 23 años hizo el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), también integrante del CNI.
Con la parsimonia de una mujer que ha esperado por muchos años, la líder indígena, esposa y madre de tres menores, advirtió que esa lucha no será fácil, sobre todo porque en México, país con la mayor población originaria de América latina, poco menos de 10% de su población (12 millones) se identifican como indígenas.
"La tirada es más bien organizativa; no es un fin llegar, de estar ahí en el poder, sino más bien llegar abajo, con toda esa gente; ese sería el pueblo organizado y el que estuviera arriba sería el gobierno escuchando al pueblo", reflexionó la médica indígena nacida en Tuxpan, en estado occidental Jalisco.
Galardonada por su conocimiento en herboristería, por el que recibió el Mérito Municipal Tuxpanense en 2015, Marichuy sana con las plantas. Además, colabora con el CNI desde hace más de dos décadas y sabe que su participación generará críticas de otros grupos políticos, sobre todo de algunos que se consideran de izquierda.
Heriberto Salas, del pueblo náhuatl en el Valle de México, consideró que al sector pueden acusarlo "de lo que quieran", pero los indígenas no apuestan "a entrarle al juego de ese sistema" sino que lo de ellos "es algo nuevo y algo diferente que se tiene que construir desde el pueblo mismo".

UN MILLON DE VOTOS
Marichuy dijo que el primer paso es reunir casi un millón de votos de al menos 17 estados, como establece la ley electoral, para ser candidata independiente, figura que por primera vez se aplicará en unas elecciones presidenciales en México.
La mujer sabe que su nueva responsabilidad representa un reto, sobre todo porque será difícil lograr un triunfo. "Nosotros no creemos en los votos: creemos en la participación de la gente, en la toma de decisiones", advirtió, en lo que definió como la principal oferta del flamante movimiento.
El próximo año será la primera vez que una indígena vaya a comicios presidenciales, pero la sexta mujer que buscará la presidencia en México después de Rosario Ibarra (1982 y 1988), Cecilia Soto (1994), Marcela Lombardo (1994), Patricia Mercado (2006) y Josefina Vázquez Mota (2012), quienes lo hicieron bajo banderas partidistas.
Marichuy, quien aceptó su postulación en mayo pasado, dijo que desconocía cual será el papel del EZLN, que apareció en la palestra pública el 1 de enero de 1994 cuando sus integrantes se levantaron en armas en el estado sureño Chiapas.
La participación del EZLN en el CNI tiene el mismo peso que cualquiera de los más de 50 grupos presentes en el congreso de mayo. "Ahí todos somos iguales; no podemos decir que uno es más u otro menos", explicó el representante purépecha y participante en la entrevista, Juan Bobadilla.
Ahora, para los integrantes del CNI el trabajo será organizar la asamblea de octubre próximo que será de nueva en Chiapas, donde el Consejo Indígena de Gobierno (CIG), instancia del CNI, deberá elaborar su propuesta de plan general de gobierno.
En esa plataforma, el eje será la organización de la sociedad, enfatizó Marichuy, ya que la propuesta "no es una persona" sino todo un consejo indígena, "que llevará como principios: servir y no servirse; construir y no destruir; presentar y no suplantar; conocer y no vencer; obedecer y no mandar; bajar y no subir, y proponer y no imponer".

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