"La música guaraní tiene las mismas posibilidades que la de los grandes maestros europeos"

El acordeonista, de 78 años, aseguró: "yo ya hice mi carrera, pero tengo la fuerza física y espiritual para poder seguir trabajando. Forma parte de la vida y del carácter de cada ser humano el hecho de seguir soñando".

El músico y compositor de música litoraleña Raúl Barboza, quien este año cumple tres décadas desde que se radicó en Francia, volvió a la Argentina -como cada verano en los últimos años- para participar de la Fiesta del Chamamé y animar una serie de conciertos en el porteño Café Vinilo, y desafía: "la edad no me impide nada, me da más coraje".
Durante una entrevista con Télam, el acordeonista, de 78 años, aseguró: "yo ya hice mi carrera, pero tengo la fuerza física y espiritual para poder seguir trabajando. Forma parte de la vida y del carácter de cada ser humano el hecho de seguir soñando. Uno no se jubila sino que sigue hasta que el físico y el intelecto lo permiten", reflexiona Barboza.
Distinguido con el título de Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés y responsable de haber introducido el chamamé en aquel país, Barboza tocó esa música guaranítica en el Festival de Jazz de Montreaux y sigue explorando las posibilidades expresivas del género.
Tan relajado como certero, el artista asegura que "trato de darle una vuelta más al molino en busca de lo nuevo porque siento que tengo la obligación de usar el machete para abrir caminos y la llave para abrir puertas, pero nunca para cerrarlas".

Télam: ¿Dónde encuentra la motivación para seguir sonando?
Raúl Barboza: Yo miro mucho la naturaleza y de ella me nutro. Uno puede ver agua en muchos lados y hay aguas estancadas y otras que fluyen; y yo soy de las que viajan, de las nómades, las que buscan.
T: ¿Cómo describiría su relación con el público?
RB: Yo no toco para que el público me aplauda, hago un trabajo y recién cuando bajo del escenario me imagino cómo me ha ido y cuál es la actitud general de la audiencia.
T: ¿Y con sus colegas?
RB: Soy un músico con 70 años de laburo y nunca competí. Yo trato de pasar algunas pautas tal como yo recibí explicaciones de grandes como Ariel Ramírez, Carlitos García, Virgilio Expósito, Alfredo Abalos.
T: Con ese espíritu participó de la última Fiesta del Chamamé...
RB: Sin duda. Se trata de un festival muy sano, muy tranquilo, en el que aparecen cosas muy lindas. Dentro de la imperfección queda lo interesante, se respetan los horarios y no se privilegia el nombre por sobre la calidad artística. Algo muy diferente a otros dos festivales, donde yo no puedo ir a tocar porque mi música no es bien recibida.
T: ¿Qué festivales son?
RB: No voy a decirlo, no corresponde. Lo que sí digo es que la música tiene alas muy grandes pero hay pocos cóndores, y yo todavía tengo alas para volar. Aunque recibí varios hondazos tengo todas las plumas y el deseo de seguir.
T: ¿Será por eso que tiene proyectos?
RB: Claro. Por eso quiero grabar un disco solo en acordeón, otro con una sinfónica y otro con músicas de mi país porque, por ejemplo, fui a estudiar chacarera a Santiago del Estero o las milongas sureras para descubrir el espíritu profundo de las gentes que hacen esas músicas.
T: ¿Qué intenta mostrar al reunir al chamamé con una orquesta sinfónica?
RB: Quiero mostrar cómo esta música guaraní tiene las mismas posibilidades que la de los grandes maestros europeos.

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