La negociación bien entendida

En vísperas del cambio de gobierno se empiezan a ver algunas de las cartas que los nuevos –y muchos no tan- protagonistas de la política chubutense jugarán en el futuro inmediato, que en realidad puede ser solo de aquí a un año y no mucho más. Se sabe que acá se aplica en su máxima extensión aquello de que es el arte de lo posible y que por eso mismo es dable que cada tanto genere alguna que otra sorpresa.
Mientras en el país la revolución de los globos amarillos se halla en su apogeo, se aguarda el salto del dólar y los que tienen capacidad de formar precios lo hacen para arriba, en esta parte de la provincia se empiezan a prender luces rojas por el futuro económico, vinculado desde siempre a los vaivenes del petróleo. Lo ha dicho en los últimos días quien conducirá Petrominera con el nuevo gobierno: corren riesgo centenares de puestos de trabajo a partir del humor político del gobierno nacional y sus aliados empresariales, que fueron quienes contribuyeron a su triunfo. Ellos tienen sus intereses en los grandes centros urbanos y no en la perdida Patagonia. Después de todo, es muy probable que sigan repitiendo aquel latiguillo de que por esta zona abundan las 4 x 4, razón por la cual seguro está todo resuelto.
Habrá que empezar de cero entonces y para ello será central resolver las contradicciones internas, donde a juzgar por los últimos acontecimientos aún hay heridas que no cierran y, guste o no, el poder político ha vuelto al Valle en esta geografía, abriéndose entonces un compás de espera para ver hacia dónde apunta Mario Das Neves.
Su reclamo de contar con una ley de emergencia económica fue una constante desde que comenzó la transición y en vistas de que la nueva Legislatura le será adversa, sus operadores apostaron a los diputados que se van y no renuevan dentro del Frente para la Victoria (15 sobre 16) para contar con esa herramienta antes de que Martín Buzzi le coloque la banda a su sucesor.
El hecho de que el aún gobernador tendría tiempo para vetar la ley no debería estar en el centro del debate porque a esta altura ya parece un capricho más de una disputa dialéctica que se supone debería haber concluido con el escrutinio definitivo, donde se estableció que Das Neves ganó por más de 3.000 votos. Las últimas declaraciones de Buzzi al respecto no son acertadas. Para él lo conveniente sería hacer mutis por el foro y empezar a discutir el liderazgo opositor desde el llano, si realmente es ahí donde se ve en los tiempos por venir. Dice el gobernador: "sería importante que el Gobierno que viene pueda trabajar a partir de acuerdos y consensos porque se viene una Argentina de mucho diálogo, sobre todo para quien no tiene una mayoría legislativa propia".
Más allá de la velada advertencia, en la historia política reciente hay casos locales en los que Ejecutivos hicieron mejores administraciones cuando tenían poderes Legislativos con mayoría opositora, como le pasó a Mario Morejón en 1983-87 en Comodoro Rivadavia, y a Carlos Maestro como mandatario provincial entre 1991 y 1995. Y en ambos casos hay que agregar que los gobiernos provinciales y nacionales los conducían también dirigentes de distinto signo. Morejón no se llevó bien con Atilio Viglione, pero supo encauzar el municipio y fue reelecto, mientras no hace falta recordar que Maestro tuvo más coincidencias con Carlos Menem que otros gobernadores provinciales patagónicos que eran peronistas.
No deja de ser cierto que en principio Das Neves gobernará con 19 diputados opositores, entre los 16 del Frente para la Victoria y los 3 de la UCR, contando solo con 8 propios. Por eso Buzzi tiene razón cuando sostiene que "a las cosas hay que discutirlas, no imponerlas". Sin embargo, Das Neves ha dado indicios de que tomó nota de ello, particularmente con el duro revés que significó para él perder tan contundentemente en Comodoro.
Lo que pase con Diego Martínez Zapata podría dar indicios en tal sentido. El joven abogado es apoderado de Chubut Somos Todos y desde 2011 viene litigando contra el FpV, a partir de aquel virtual empate para la Gobernación entre Carlos Eliceche y Buzzi, entonces defendido por quien ahora el nuevo gobierno procura convertir en Fiscal de Estado, un cargo que durante la administración que se va ocuparon Blas Meza Evans (con más yerros que aciertos) y Miguel Montoya, quien debe ser de los pocos funcionarios que cumplió con sus obligaciones hasta el último día, tal como dio cuenta el viernes al presentarse en Tribunales pidiendo ser parte querellante contra el gremio de Obras Sanitarias en la causa que se inició hace un año por aquel largo corte de agua que afectó a tres ciudades.
El actual fiscal siguió prácticamente solo con una mochila bastante pesada, como es sentar en el banquillo a un dirigente sindical que conduce su gremio desde hace tres décadas; que fue funcionario municipal con vuelo propio en la década del 90 y que en las fotos siempre aparece al lado de políticos que ganan elecciones.
Ahora el dasnevismo impulsa a Martínez Zapata para ese cargo y quien seguramente conducirá el bloque de la mayoría, Javier Touriñan, ha dicho que no pasará. Argumenta "enemistad manifiesta" con quienes se van, razón por la cual podría impulsar denuncias que no caerían bien entre los últimos inquilinos de Fontana 50.
De todos modos, el Fiscal de Estado no hace más que cumplir las órdenes de su superior, el gobernador. Aquí habría entonces otra señal sobre los límites que podría llegar a tener la tan declamada búsqueda de consensos.


"Se televisa al mundo entero" Nota relacionada)
Mauricio Macri no quiere que la ceremonia de traspaso de mando sea en el Congreso y la que dijo claramente por qué fue la vicepresidente electa, Gabriela Michetti. Según ella, Cristina Kirchner "tiene la idea de tener un acto del estilo que ellos han fogoneado siempre, con la juventud de La Cámpora y todos los sectores que los han apoyado siempre. Pero eso no lo podemos permitir porque es un evento que se televisa al mundo entero".
Es decir la famosa "imagen argentina", esa que históricamente esgrimen quienes quieren que nos parezcamos más al Norte que al Sur; a Europa Occidental y a Estados Unidos que a Latinoamérica. La misma que hace casi 40 años motivaba campañas de quienes conducían el país para considerar "apátrida" a todo aquel que denunciara lo que acá pasaba, y que llevaba a que la revista Para Ti regalara postales para que sus lectores las enviaran al mundo contando que éramos "derechos y humanos".
Por si faltaran indicios del rumbo que va a adoptar la alianza Cambiemos, Michetti lo ha dado entender: es más importante cómo nos ven que lo que somos.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico