La ONU volvió a denunciar "la inaceptable pérdida de miles de vidas" de desplazados

"Este ha sido otro año turbulento para refugiados y migrantes", lamentó Ban Ki-moon en un mensaje en el que recordó que muchas poblaciones siguen sufriendo los efectos de conflictos armados y enfrentándose a "muerte, destrucción y desplazamiento".

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, denunció ayer, en el Día Internacional del Migrante, la "inaceptable pérdida de miles de vidas" en el Mediterráneo y el auge de la derecha populista que los ataca, en un año marcado por cifras récord de muertes, deportaciones y pedidos de asilo.
"Este ha sido otro año turbulento para refugiados y migrantes", lamentó Ban en un mensaje, en el que recordó que muchas poblaciones siguen sufriendo los efectos de conflictos armados y enfrentándose a "muerte, destrucción y desplazamiento".
Según los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un total de 4.715 personas murieron en el transcurso de este año intentando cruzar el mar Mediterráneo, lo que representa 1.600 muertes más que en el mismo período de 2015.
"Hemos visto una inaceptable pérdida de vidas de personas en tránsito en el Mediterráneo y otros lugares. Y, para completarlo, hemos sido testigos de un crecimiento de movimientos populistas que buscan aislar y expulsar a migrantes y refugiados, y echarles la culpa de varios problemas de la sociedad", agregó el diplomático surcoreano, que en pocos días dejará su cargo.
Según cifras de la ONU, el Centro de Investigación Pew, ACNUR, Unicef y la OIM, el número de migrantes en el mundo aumentó a casi 250 millones en 2015, en relación a unos 79 millones registrados en 1960.
Alrededor de 1,4 millón de personas fueron a Europa en los últimos dos años, provocando disputas entre los países sobre cómo manejar la afluencia de gente, algo que generó también un aumentó en las ideas antiinmigración y xenófobas que promueven políticos y agrupaciones.
Los migrantes internacionales -que viven en un país distinto de su país de nacimiento- representan el 3,3 por ciento de la población mundial y una de cada 113 personas en todo el mundo es un solicitante de asilo, un desplazado interno o un refugiado.
Según Ban, es crucial que los gobiernos cumplan con los compromisos que aceptaron en setiembre último cuando pactaron en Naciones Unidas avanzar en la gestión internacional de los movimientos de población, destacó la agencia de noticias EFE.
El acuerdo promete, recordó el diplomático, que todo ello debe hacerse "con compasión, poniendo a la gente en el centro, teniendo en cuenta las cuestiones de género y sobre la base de los derechos humanos".
"Todo migrante es un ser humano con derechos humanos. Proteger y defender los derechos humanos y libertades fundamentales de todos los migrantes, sin importar su estatus, es un elemento fundacional de la Declaración de Nueva York", dijo sobre el documento adoptado en setiembre.
La declaración, adoptada por los líderes de los 193 Estados miembros, debe dar pie en los próximos años a acuerdos más concretos para proteger a refugiados y migrantes y Ban urgió a la comunidad internacional a impulsar migraciones seguras, regularizadas y ordenadas, como una "contribución importante a la construcción de un mundo de paz, prosperidad, dignidad y oportunidad para todos".

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