"La posibilidad de jugar con el miedo te pone a resguardo"

En la selección realizada por Cristina Bajo se cruzan un poema de Emily Dickinson con un largo cuento de Edith Wharton, así como relatos de Henry James, Gustavo Adolfo Bécquer, Edward Frederic Benson, Madeline Yale Wynne, Howard Phillips Lovecraft y Leopoldo Lugones.

Con el misterio y el miedo indeterminado de lo que escapa a la razón, la escritora cordobesa Cristina Bajo recupera la potencia de la literatura gótica en su nuevo libro "Alguien llama a la ventana", una selección de relatos exquisitos y sombríos de autores clásicos y emblemáticos para leer en el silencio de la noche.
Aunque la luz a vela, los castillos y los títulos nobiliarios ya no sean escenarios cotidianos, los cuentos góticos de este nuevo libro, compilado por Bajo y publicado por Edhasa, recuperan esa tradición literaria de la época victoriana, que ilumina ese costado más sutil del terror, con fantasmas, hombres lobos, lunas llenas y árboles que se golpean fuerte en una noche ventosa.
La responsable de unirlas en esa antología fue Bajo (1937, Córdoba), autora de "El jardín de los venenos" y "Como vivido cien veces", quien creció rodeada de libros y revistas y algunas de esas lecturas retoma ahora en este libro.
"La lectura es la mejor terapia y distracción que tenemos", dice en diálogo con Télam.
Por eso, más con los ojos de lectora que de escritora, Bajo reunió en "Alguien llama a la ventana" una docena de relatos con breves y bellísimos prólogos escritos por ella, en los que acerca una breve biografía del autor, confía cómo los conoció y recomienda otras lecturas posibles.
"Este libro ha sido una delicia por el tema y por la investigación", celebra.
Se cruzan así un poema de Emily Dickinson que Bajo recortó hace más de 70 años de una revista, con un largo cuento de Edith Wharton, otro de Henry James, de Saki, Gustavo Adolfo Bécquer, Edward Frederic Benson, Madeline Yale Wynne y Howard Phillips Lovecraft, entre los relatos más desconocidos de esos autores clásicos.
Y además de esos emblemáticos, la cordobesa incorporó un atrapante cuento de su autoría -"La gardenia en el cristal"- y otro de Leopoldo Lugones, a quien decidió sumar "por un reconocimiento. Es cordobés y uno de los mejores escritores en lengua española, pero desgraciadamente por sus presuntas ideas políticas no ha sido reconocido".

-Télam: ¿Por qué realizó esta selección?
-Bajo: Hice varias y finalmente para este libro me quedé con la de los clásicos. El cuento gótico es muy especial, de la época victoriana, los castillos, lo sombrío; necesita de la Europa del Norte más que la del Sur. Surgió de un contexto de producción donde lo que dominaba era la explicación científica y no la mágica.

-T: ¿Cuáles son los componentes que definen la literatura gótica?
-B: Diría que es lo imprevisible en la vida diaria. Eso que no pensás que puede suceder, que no pensás que puede estar dando vueltas alrededor tuyo. Lo imprevisible te aterra porque no sabés cuándo o dónde puede aparecer. Y además con lo gótico siempre queda la duda de qué viste o qué no viste: puro misterio.
Yo creo que el miedo es saludable. A los chiquitos vos los asustás con el gigante y después pierden un poco el miedo con lo que pasa afuera. La posibilidad de jugar con el miedo te pone a resguardo.

-T: Son miedos, como señala al comienzo del libro, que tienen más que ver con lo espiritual que con lo físico ¿qué significa eso?
-B: Al miedo físico vos decís le pongo una puerta, un candado, una tranca, le pongo una puerta blindada... Es decir, de alguna forma existe la posibilidad de saber que podés quedar a salvo. Pero con aquel que pasa a través de las paredes o que sale de la oscuridad cuando apagás la luz o que entra por las persianas ¿cómo lo parás? Son cosas que no sabés cómo resguardarte y acudís a resguardos morales: una cruz, un rosario, una lectura.

-T: ¿Cree que el sentido del misterio funciona, de alguna manera, para dar sentido a la experiencia humana?
-B: Si, yo estoy convencida de que es una válvula y un camino para muchas otras cosas que nos alivian de terrores más terrestres, más pedestres. Uno termina temiéndole más a lo que daña psicológicamente que a lo que daña físicamente. Es como ver una figura que no terminás de ver; es un terror más elusivo y más desdibujado y por lo tanto se le tiene más miedo.

-T: El contexto de surgimiento de lo gótico es la época victoriana que pregonaba cómo única opción de conocimiento la razón en oposición a lo mágico e irracional, ¿cómo se reinventa el género si su génesis fue ese marco de producción?

-B: En "La rama dorada", de finales del siglo XIX, James Frazer explica cómo va desapareciendo lo mágico del imaginario colectivo. Es cierto, ha ido desapareciendo pero sin embargo sigue, está dando vueltas. Yo creo que ese misterio empieza a aparecer en otra forma, por ejemplo en los cuentos populares urbanos que tienen que ver con trenes, aviones, una serie de cosas que están despertando la temática gótica.
Por eso digo que el cuento gótico pertenece a una época pero se va desarrollando de distintas maneras según el lugar. Por ejemplo, en Córdoba tenemos un montón de castillos, de casas perdidas y recuperadas en las sierras, donde podés imaginar una trama mágica con fantasmas. Y además está el monte, el bosque, las quebradas. La naturaleza es fundamental para escribir lo gótico.

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