La previa se vivió como una fiesta y la política tuvo su lugar

La previa del partido entre Venezuela y Argentina en la ciudad de Mérida, por la octava fecha de Eliminatorias Sudamericanas, se vivió como una verdadera fiesta en el estadio Metropolitano donde la política también tuvo su lugar.
A pesar de la ausencia del crack rosarino Lionel Messi por lesión, el partido despertó un interés gigante en los habitantes venezolanos de Mérida que una hora antes del inicio no dejaron asiento vacío en el coqueto estadio Metropolitano, con capacidad para 42.000 espectadores.
Los hinchas de la "vinotinto" concurrieron con la camiseta de su seleccionado, ilusionados y esperanzados con un buen resultado ante el equipo número uno del mundo, según el ránking FIFA, ya sea con la titular o la suplente con llamativo color fluorescente.
El entusiasmo fue tal que se autorizó el servicio gratuito del trolebús y desde las primeras horas de la madrugada se registró una fila para el ingreso al estadio. La organización, con algunas fallas en el ejercicio de la misma, estipuló la apertura de puertas a las 12, hora local (una menos que en Argentina), pero recién dos horas después se produjo esa acción que generó una extensa cola de hinchas impacientes.
La política se coló entre tanto fútbol cuando en los momentos previos al partido se escuchó a la mitad de los espectadores con el cántico: "¡Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer", como referencia obvia al descontento con el presidente Nicolás Maduro, en otro indicio del presente político, social y económico del país que días atrás se reflejó en una marcha masiva en Caracas.
Sin embargo, no todos se unieron a ese canto que comenzó a bajo volumen, tuvo su clímax, pero durante algunos segundos.
Durante la entrada en calor, el volante Adalberto Peñaranda fue el más ovacionado por su condición de hijo pródigo de Mérida. En el "aplausómetro" siguieron el atacante Salomón Rondón y el mediocampista Tomás Rincón.
Algunos silbidos se escucharon durante la interpretación del himno argentino, en la presentación de los equipos, pero en general la actitud del hincha venezolano fue respetuosa, con algún que otro aplauso.
Los fanáticos de la "vinotinto" abrieron los ojos de par en par y festejaron los fuegos artificiales luego del himno local y enseguida, para no perder el ritmo y antes del pitido del árbitro, entonaron: "¡Sí se puede, sí se puede!", para extender el optimismo a la cancha.

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