"La realidad es más fuerte de lo que se ve en la tele"

Cristina Sánchez está al frente de Corriente Cálida, una fundación que asiste a través de donaciones a más de 3 mil personas en El Impenetrable.

Cuando era chica, Cristina Sánchez veía cómo su madre les abría las puertas de su hogar a vecinos que pasaban diferentes necesidades. En su memoria, las ollas siempre eran grandes. Y las comidas, generosas. Ese fuego siguió su curso. Y aún se mantiene encendido a través de Corriente Cálida, la fundación que asiste a más de 3000 personas al año en El Impenetrable. "La realidad es más fuerte de lo que te muestran en la tele", asegura la mujer que logró ver más allá del bosque.
Periodista.: ¿Por qué decidió ayudar a la comunidad wichí de El Impenetrable?
Cristina Sánchez: Doy talleres de desarrollo personal. Y uno de mis alumnos una vez me mostró un video de cómo era la situación allá, me sorprendí y me propuse ayudar.

P.: ¿Quiénes acercan las donaciones?
C. S.: Amigos y familiares que a su vez piden ayuda. Nosotros trasladamos todo en camiones y lo entregamos en mano. No dejamos nada en los municipios. Incluso, vamos más arriba, donde nadie llega. Hacemos 400 km por monte para poder estar. Si te agarra una llovizna en el medio de la cruzada, tenés que quedarte ahí.

P.: Después de nueve años de viajar, ¿cómo ve ahora al lugar?
C. S: Ya entendimos cómo organizarnos en las donaciones y eso hace que puedan estar mejor. Pero su situación es muy difícil. Me tuve que ganar su confianza. Había mucha pelea entre criollos y wichís. A veces uno piensa que necesitan cosas, y necesitan otras. Para entender lo que hacía falta, tuve que correrme de las creencias que se tiene sobre ellos.

P.: ¿Cuáles son esas creencias?
C. S: Los tildan de vagos. Pero qué ganas vas a tener de trabajar si estás a 75 km de la urbe y en septiembre hacen 45 grados. No hay transporte público. Nos pidieron herramientas y les llevamos palas, carretillas. Muchos pudieron armarse la casa.
P.: ¿Qué otras necesidades cubren?
C. S.: Pidieron un salón para debatir entre los diferentes caciques. La construcción del centro hizo ruido. Fueron de la gobernación a ver todo. No pudimos hacer una escuela porque tienen unas muy bonitas, pero que están vacías.

P.: ¿Y en materia de salud?
C. S: Tienen un hospital enorme, precioso. Pero no tiene atención al público. Tiene las puertas cerradas. No hay médicos.

P.: ¿Recibe ayuda política?
C. S: No, nunca me ayudaron.

P.: ¿Qué le genera esta responsabilidad?
C. S: La responsabilidad que tengo es con mi alma. Si no voy, no comen. Estoy preparando a los voluntarios para cuando no pueda ir más. Tengo que pensar a futuro.

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