La reunión de AFA con la jueza Servini dejó un balance positivo

Dirigentes de distintos clubes salieron satisfechos con el cónclave donde se notificó que la comisión normalizadora que la FIFA decidió para la Asociación del Fútbol Argentina "no tendrá integrantes de la Justicia".

La comisión normalizadora que la FIFA decidió para la AFA "no tendrá integrantes de la Justicia", según se comprometió la jueza María Romilda Servini en la reunión que mantuvo ayer a la tarde con dirigentes de distintos clubes y representantes de la IGJ y del gobierno nacional, lo que parece abrir la puerta para la resolución del profundo conflicto que atraviesa el fútbol argentino.
"Fue una reunión muy amena y la jueza nos garantizó que no tiene interés en interferir en la creación de la nueva comisión ni incorporar un representante de la Justicia. Lo que pretende, nos repitió, es ayudarnos a resolver los problemas que tenemos en el fútbol nacional", aseguró el presidente de Barracas Central, Claudio 'Chiqui' Tapia, a la salida del encuentro con Servini, llevado a cabo en el Juzgado Federal número 1 del Palacio de Tribunales.
"Para despedirnos -graficó Tapia la amabilidad del encuentro-, la jueza nos dijo: 'Si nadie tiene nada más para agregar, por ahora quedan en libertad'". Entre otros integrantes del Comité Ejecutivo de la AFA, en el encuentro estuvieron también Daniel Angelici (Boca Juniors), Rodolfo D'Onofrio (RiverPlate), Hugo Moyano (Independiente), Eduardo Spinosa (Banfield), Armando Pérez (Belgrano de Córdoba), Daniel Ferreiro (Nueva Chicago) y Víctor Blanco (Racing Club).
Servini, quien el viernes pasado había obligado a los dirigentes locales a desconocer la resolución de la FIFA, explicó que le molestaron "los modos" de la entidad madre del fútbol internacional y ahora solo puso dos condiciones: que se permita la permanencia en la AFA de los tres veedores que tiene designados dentro de la causa por el manejo de los fondos del Fútbol para Todos; y la prórroga del mandato del presidente Luis Segura, que vencía justamente hoy, hasta la semana que viene, cuando termine de conformarse el Comité de Regularización.
"Le respondí que no hay ningún problema. Es un cargo de forma porque ya no tengo que tomar ninguna decisión. La semana que viene llegarán los enviados de la FIFA y se formará la nueva comisión que tendrá las riendas de la AFA", manifestó Segura, a quien -junto a funcionarios del gobierno anterior- la jueza le dictó la semana pasada el procesamiento en la causa del FPT.
La única voz disonante de la jornada fue la del gobierno nacional. El secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; y el responsable del FPT, el empresario Fernando Marín -ambos presentes en la reunión con Servini-, sugirieron "la posibilidad" de contar con un representante en esta comisión, aunque los dirigentes anticiparon que la idea quedará descartada.
"La propia jueza se comprometió, tal como estipula la FIFA, a que el Comité esté integrado solo por gente del fútbol, sin la Justicia, ni el gobierno, ni la política, ni empresarios", le explicó una fuente a Télam.
De Andreis indicó en cambio: "En lo personal, considero que el gobierno no se puede quedar afuera de la comisión. Pero lo más importante es que se arregle la situación complicada que tiene el fútbol argentino. Hay que modernizarlo, profesionalizarlo, y ver cómo seguimos adelante".
Esta negociación, que los distintos actores del conflicto creen que se resolverá "favorablemente", terminará de zanjarse el martes, cuando lleguen los enviados de FIFA (el suizo Primo Corvaro y la paraguaya Monserrat Giménez, de Conmebol) y, "por consenso", se decidan los nombres del Comité, que tendrá mandato hasta junio de 2017. Ya se anticipa uno, el del presidente, que estará a cargo del actual titular del Tribunal de Disciplina de la AFA, el escribano Fernando Mitjans.
El titular del TdD, que llegó al organismo en 1995 impulsado por el actual presidente de la Nación, Mauricio Macri (entonces ganador de las elecciones en Boca Juniors), mantiene una estrecha relación con el mandamás de la FIFA, el suizo Gianni Infantino. Su presencia podría reemplazar aquella "necesidad de representación del gobierno" planteada por De Andreis y Marín.
Queda pendiente, finalmente, la reanudación el 11 de julio de la Asamblea de Representantes que entró en cuarto intermedio días atrás y en la que se buscará por enésima vez la aprobación para crear la Super Liga, una de las columnas sobre las que se fue edificando el conflicto en la AFA. La impulsan cuatro de los clubes grandes (Boca, River, Racing y San Lorenzo), con aliados de Primera; y la objeta Independiente, con el que se encolumnan clubes chicos y del Interior, que reclaman "letra clara" en el nuevo torneo "y precisiones en el reparto del dinero".
Para modificar el estatuto de la AFA, paso indispensable para la Super Liga, se necesitarán al menos 61 votos a favor de los 75 asambleístas. Pero, aunque se apruebe, distintos dirigentes estimaron ante Télam que "ya no dan los tiempos", por lo que el próximo campeonato será como el más reciente, ganado por Lanús.
Esto es: 30 equipos en dos grupos de 15 cada uno, partidos a ida y vuelta con dos fechas Interzonales "o de clásicos", con inicio el 7 de agosto, finalización en junio de 2017 y receso en diciembre y enero, con cuatro descensos y dos ascensos desde la Primera B Nacional.

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